Normalmente, quien compra un objeto único espera que nadie más pueda tenerlo. Esa es, en buena medida, la lógica del coleccionismo: mientras más difícil es conseguir una pieza, mayor suele ser su exclusividad y, con frecuencia, también su precio.
Basta mirar lo que ocurre con cartas Pokémon, relojes, tenis de edición limitada o videojuegos sellados. Muchas veces el objetivo ya no es disfrutarlos, sino conservarlos el tiempo suficiente para que alguien más esté dispuesto a pagar una fortuna por ellos.
Por eso llamó la atención lo que hizo Erling Haaland: el delantero del Manchester City desembolsó cerca de 1.3 millones de coronas noruegas, poco más de dos millones de pesos mexicanos, para comprar uno de los libros más raros de Noruega. Lo inesperado vino después: en lugar de llevarlo a una colección privada o convertirlo en una inversión, pidió que permaneciera en una biblioteca pública para que cualquiera pudiera leerlo.
Un libro que ayudó a contar la historia de Noruega
Mucho antes de convertirse en una pieza codiciada por coleccionistas, la Heimskringla fue la obra con la que generaciones de noruegos conocieron la historia de sus propios reyes.
Escrita en el siglo XIII por el historiador islandés Snorri Sturluson, reúne una serie de sagas que narran el origen y el reinado de los monarcas noruegos desde los primeros gobernantes legendarios hasta el siglo XII. Entre hechos históricos, alianzas políticas, guerras y relatos que con el tiempo adquirieron un carácter casi mítico, la obra terminó convirtiéndose en uno de los pilares de la memoria histórica del país.
El ejemplar adquirido por Haaland tiene un valor todavía mayor. Se trata de una edición impresa en 1594, de la que sobreviven muy pocas copias. Después de más de cuatro siglos, la mayoría desapareció, por lo que cada ejemplar que permanece intacto es considerado una auténtica joya bibliográfica.
Y había otro motivo para actuar rápido. Existía el riesgo de que el libro terminara en manos de un coleccionista privado o incluso saliera de Noruega. La compra de Haaland evitó ese escenario y aseguró que la obra permaneciera en el país.
La única condición de Haaland
Lo habitual cuando una pieza de este tipo cambia de dueño es que desaparezca detrás de una vitrina privada o, con suerte, termine exhibida en un museo. Haaland hizo exactamente lo contrario.
Después de adquirir el manuscrito, decidió donarlo a la Biblioteca Pública de Bryne, la ciudad donde creció. Solo puso una condición: que cualquier persona pudiera consultarlo.
También dijo que quería que la obra permaneciera en Bryne para que las nuevas generaciones siguieran teniendo acceso a una parte de la historia de su comunidad y de Noruega.
Cuando el verdadero valor no está en poseer algo
La decisión de Haaland resulta llamativa porque rompe con una lógica muy conocida dentro del mundo del coleccionismo. Libros antiguos, cartas Pokémon, figuras coleccionables, videojuegos sellados o relojes de lujo suelen comprarse por una razón muy sencilla: su escasez hace pensar que seguirán aumentando de valor con el paso del tiempo.
En México basta ver lo que ocurre con las cartas Pokémon, los sets exclusivos de LEGO, las consolas de edición limitada o incluso los boletos para conciertos. En muchos casos, el verdadero negocio no consiste en usar el objeto, sino en guardarlo hasta que alguien esté dispuesto a pagar mucho más por él.
La psicología lleva décadas estudiando este comportamiento. Uno de los conceptos más conocidos es el efecto de escasez, que explica por qué tendemos a valorar más aquello que resulta difícil de conseguir. A eso se suma el efecto dotación, según el cual un objeto suele parecernos más valioso simplemente porque nos pertenece.
El manuscrito reunía todas esas características. Era extremadamente raro, tenía más de 400 años de antigüedad y probablemente seguirá incrementando su valor económico con el tiempo; sin embargo, Haaland decidió renunciar a esa exclusividad.
Un legado que trasciende el futbol
Así como en México existen documentos como el Códice Mendoza, el Códice Florentino o las crónicas de Bernal Díaz del Castillo para entender buena parte del origen del país, la Heimskringla ocupa un lugar parecido dentro de la historia de Noruega.
No se trata únicamente de un libro antiguo. Es una obra que ayudó a preservar buena parte de la memoria histórica del país y que, durante siglos, permitió conocer la historia de sus antiguos reyes.
Por eso la decisión del delantero trasciende el coleccionismo. En lugar de convertir el manuscrito en un símbolo de riqueza o exclusividad, optó por mantenerlo al alcance del público. Compró una pieza que muchos habrían guardado bajo llave para asegurarse de que siguiera formando parte del patrimonio cultural de su comunidad.
Y quizá ahí esté lo más interesante de toda la historia. Vivimos en una época en la que la rareza suele aumentar el precio de casi cualquier objeto. Haaland compró uno de los libros más valiosos de Noruega, pero entendió que había algo que valía todavía más: que dentro de cien años cualquiera pueda seguir entrando a una biblioteca, abrir sus páginas y leer una parte de la historia de su país.
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