Parece una nave espacial llena de libreros suspendidos, pero es una biblioteca mexicana considerada una de las más espectaculares del mundo

No es un museo ni una nave espacial: es una biblioteca pública mexicana diseñada para cambiar la forma en que vivimos la lectura.

Biblioteca Vasconcelos
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samantha

Samantha Guerrero

Editora Jr
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Samantha Guerrero

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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Desde abajo podría parecer que los libreros flotan en el aire. Los puentes metálicos conectan distintos niveles como si fueran pasarelas dentro de una estación espacial y, justo en el centro del edificio, el esqueleto de una enorme ballena parece nadar entre los visitantes.

No es un escenario de ciencia ficción ni un museo de arte contemporáneo. Es la Biblioteca Vasconcelos, uno de los edificios públicos más sorprendentes que se han construido en México en las últimas décadas y un proyecto que cambió por completo la idea tradicional de lo que puede ser una biblioteca.

Porque aquí los libros son solo una parte de la experiencia. La arquitectura, el arte y hasta un jardín botánico terminan haciendo que recorrer el edificio sea casi tan interesante como abrir una novela.

La biblioteca que decidió hacer todo al revés

Durante mucho tiempo, las bibliotecas siguieron una fórmula bastante conocida: salas silenciosas, largas filas de estanterías y espacios cerrados pensados únicamente para leer o consultar libros. Cuando la Biblioteca Vasconcelos abrió sus puertas en mayo de 2006, decidió romper con esa idea.

El arquitecto mexicano Alberto Kalach imaginó un edificio de más de 44 mil metros cuadrados donde los libreros parecen suspendidos sobre un enorme vacío central. En lugar de recorrer pasillos tradicionales, los visitantes cruzan puentes metálicos que conectan seis niveles de estanterías abiertas y ofrecen perspectivas que cambian a cada paso.

Kalach definió el proyecto como una especie de "arca del conocimiento" rodeada por un jardín botánico. La intención era que visitar la biblioteca también fuera una experiencia, y tanta gente dice exactamente lo mismo cuando entra por primera vez: parece una nave espacial llena de libros.

Estilo Biblioteca

La psicología explica por qué el edificio impresiona tanto

Hay una razón por la que la mayoría de las personas levanta la vista apenas entra. La psicología ambiental estudia cómo los espacios modifican nuestras emociones y la manera en que pensamos. 

Uno de los estudios más conocidos, realizado por investigadores de la Universidad de Minnesota, encontró que los espacios con techos altos y grandes volúmenes abiertos favorecen el pensamiento creativo, la exploración y la sensación de libertad. 

Lo curioso es que la Biblioteca Vasconcelos fue diseñada antes de que este tipo de investigaciones ganaran tanta popularidad. Sin embargo, su enorme vacío central, la luz natural que entra por distintos puntos y la sensación de amplitud coinciden con muchos de esos principios. Tal vez por eso las personas suelen describirla como "infinita", "futurista" o "impresionante" mucho antes de hablar de los libros que guarda.

La ballena que terminó convirtiéndose en el símbolo del edificio

Hay otro detalle que hace imposible olvidar la Biblioteca Vasconcelos. Suspendida entre los puentes y los libreros se encuentra Mátrix Móvil, una instalación del artista mexicano Gabriel Orozco formada por el esqueleto real de una ballena gris de 11.69 metros de longitud y cerca de 1,700 kilogramos de peso.

Sobre sus huesos, Orozco dibujó patrones geométricos que transforman completamente la pieza. Lo interesante es que la ballena no funciona como una simple escultura decorativa. Parece flotar entre los distintos niveles y termina uniendo arquitectura, arte contemporáneo y literatura en un mismo espacio.

Con el paso del tiempo se convirtió en la imagen más reconocible de la biblioteca y en uno de los símbolos culturales más fotografiados de la Ciudad de México.

Ballena

Detrás de toda esa arquitectura sigue siendo una biblioteca enorme

Lo curioso es que, detrás de toda esa imagen futurista, la Biblioteca Vasconcelos sigue haciendo exactamente aquello para lo que fue creada: acercar libros al público. Y no son pocos.

Actualmente, resguarda alrededor de 600 mil ejemplares, además de publicaciones periódicas, materiales multimedia, colecciones infantiles, obras en sistema Braille y recursos digitales disponibles para consulta gratuita.

Sus estanterías abiertas suman más de 40 kilómetros lineales y el edificio fue diseñado con capacidad para albergar hasta dos millones de volúmenes. Pero la experiencia no termina ahí. También organiza conciertos, presentaciones editoriales, talleres, conferencias, actividades infantiles y exposiciones abiertas para todo el público.

Lo curioso es que la experiencia continúa cuando sales del edificio

Salir de la biblioteca no significa que el recorrido haya terminado. Alrededor del edificio existe un jardín botánico de aproximadamente 26 mil metros cuadrados concebido como parte del mismo proyecto arquitectónico.

En él crecen cerca de 60 mil plantas pertenecientes a 168 especies distintas, lo que convierte al recinto en uno de los espacios verdes más importantes de esa zona de la Ciudad de México.

La idea era bastante simple, pero poco común: demostrar que una biblioteca también podía ser un lugar para caminar, descansar o simplemente sentarse un rato entre árboles.

Vasconcelos Biblioteca

La naturaleza también ayuda a que el lugar se sienta diferente

Ese jardín tampoco está ahí por casualidad. La Hipótesis de la Biofilia, propuesta por el biólogo Edward O. Wilson, plantea que los seres humanos tendemos a sentirnos mejor cuando estamos rodeados de naturaleza.

Hoy existen decenas de investigaciones que muestran que integrar vegetación en edificios públicos ayuda a disminuir la percepción del estrés, favorece la concentración y hace que las personas permanezcan más tiempo en esos espacios.

En otras palabras, la Biblioteca Vasconcelos no solo reúne libros y arquitectura. También convierte la naturaleza en una herramienta para aprender y disfrutar el lugar.

La biblioteca mexicana que terminó dando la vuelta al mundo

No pasó mucho tiempo antes de que el edificio comenzara a llamar la atención fuera de México. Revistas especializadas como Architectural Record la destacaron entre las bibliotecas contemporáneas más innovadoras del mundo por la forma en que replanteó este tipo de espacios.

Desde entonces ha aparecido en documentales, videos musicales, recorridos de arquitectura y miles de publicaciones en redes sociales. De hecho, hoy es bastante común verla comparada con escenarios de películas de ciencia ficción, videojuegos o estaciones espaciales.

Y eso ha provocado algo curioso. Muchas personas llegan por primera vez sin intención de pedir un libro prestado. Llegan porque vieron fotografías en TikTok, Instagram o YouTube y quieren conocer el edificio del que todo el mundo habla.

Interiore Vasconcelos

La biblioteca que cambió la forma de entender estos espacios

La Biblioteca Vasconcelos demuestra que una biblioteca puede ser mucho más que un lugar para guardar libros. Aquí la arquitectura también cuenta historias, el arte forma parte del recorrido y un jardín botánico termina convirtiéndose en una extensión natural de la lectura.

En una época donde prácticamente cualquier libro cabe en la pantalla de un teléfono, este edificio consiguió algo que parecía difícil: hacer que miles de personas quieran visitar una biblioteca sin haber decidido todavía qué van a leer.

Ese sería su mayor logro: muchos entran atraídos por la arquitectura, la enorme ballena o las fotografías que han visto en redes sociales, pero una vez dentro, los libros hacen el resto. Y pocas bibliotecas consiguen que la curiosidad sea el primer capítulo de la experiencia.

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