Por qué no hay polvo en las casas japonesas, aunque no limpien tanto como nosotros

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Ismael Garcia Delgado

Editor Jr
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Ismael Garcia Delgado

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Comunicólogo y Periodista por la UNAM. Redactor, locutor, guionista y creador de contenido. Apasionado por la música ochentera, el cine de acción/sci-fi, series dramáticas y la literatura hispana. Fiel defensor del séptimo arte mexicano.

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Ya sea por el trabajo o nuestras actividades diarias, muchas veces nos queda poco tiempo libre para limpiar el hogar. A tal punto en que solemos dedicar un día entero a la semana para dejar todo en orden en una carrera contrarreloj. Al otro lado del mundo las casas acumulan menos polvo. Paradójicamente, sin la necesidad de limpiar tanto.

Ya sea por películas o series de televisión, siempre se nos ha mostrado una imagen de Japón donde las casas suelen estar prácticamente impecables. Aunque en occidente muchos podamos asumir que esto se debe a una rutina de limpieza extrema, en realidad se trata de un sistema basado en dos puntos clave: prevención y minimalismo.

La cultura genkan. Como explican en Nippon, una de las reglas imprescindibles para mantener la suciedad al mínimo es entender la limpieza como una tarea diaria y breve. Pero principalmente que se prevea desde el inicio. Esto gracias a la regla de no entrar a la casa con zapatos, cuestión que impide el paso del polvo en un 80%. 

De hecho, esta tradición data de los hogares tradicionales en los que suelen comer y dormir en el suelo. Por lo tanto, se deben mantener limpias las superficies y evitar pisar con calzado. Para ello existen escalones en las entradas que precisamente sirven para prepararse y dejar los zapatos en la entrada. Este sencillo ejercicio reduce la limpieza diaria. 

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La costumbre del kanso. En segunda instancia, otro punto fundamental es el hábito de aplicar la simplicidad y eliminar lo innecesario. A grandes rasgos, se trata de no saturar el hogar con múltiples objetos repartidos por todas partes, y que éstos se conviertan en superficies en los cuales pueda depositarse la suciedad. 

Materiales de construcción. Si bien no se trata de una rutina que recae en cada persona, la manera en la que se construyen las casas tradicionales son un factor importante. Por ejemplo, materiales naturales como la madera y el papel de arroz cumplen la función de no generar electricidad estática y por lo mismo se evita la atracción del polvo.

Ventilación diaria. De la mano, la ausencia de materiales sintéticos en Japón, en contraste con las casas occidentales, hace que las casas "respiren". Es decir, hay una mayor circulación del aire y el simple hecho de abrir puertas y ventanas provoca que las partículas suspendidas alrededor puedan ser expulsadas sin mayor esfuerzo. 

El manejo del ōsōji. Sumado a las acciones mínimas, la educación es un pilar. Por ejemplo, el hecho de que desde niños se les inculque el valor de la limpieza al poner a los alumnos a limpiar sus escuelas ya es un paso adelante. Y claro, tradiciones como el ōsōji, una limpieza general de fin de año, proliferan esta misma idea. 

Por si fuera poco, la suciedad tiene un impacto psicológico, simbólico y hasta energético. La pureza y el bienestar en el hogar tienen un valor inquebrantable aunado a la idea de mantener la energía a niveles óptimos. Con ello, podemos resumir que la limpieza en Japón no se trata de agotarse al extremo de vez en cuando, sino de pequeños gestos y hábitos diarios que ayudan a minimizar la presencia de polvo.

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