Elon Musk supuestamente ordenó una reducción en la velocidad del servicio Starshield en Ucrania, dejando a las tropas de ese país momentáneamente vulnerables ante los ataques rusos. La decisión, que algunos funcionarios sugieren fue unilateral, se produjo tras el descontento por las ofensivas ucranianas contra centros de combustible rusos y coincidió con conversaciones privadas entre Musk y el presidente estadounidense Donald Trump.
Ese es el panorama que dibuja un informe de The Wall Street Journal según el cual el presidente sostuvo una llamada telefónica con el magnate tecnológico en una llamada tras hacerse pública la interrupción en el servicio en Ucrania. Una de las fuentes sugirió que Trump y Musk ya habían hablado de la decisión con antelación.
Starshield es una red de satélites militar y de seguridad nacional operada en órbita baja (LEO), desarrollada por SpaceX utilizando la misma infraestructura tecnológica que su servicio comercial Starlink. A diferencia de esta, que provee internet a civiles y empresas, Starshield está diseñado exclusivamente para gobiernos, fuerzas armadas y agencias de inteligencia, principalmente de EE. UU.
Con todo, Musk no ha reconocido responsabilidad alguna en el incidente y argumentó que cualquier restricción en Starshield depende exclusivamente del gobierno de Estados Unidos. El hombre más rico del mundo explicó que una cosa es Starshield y otra Starlink y que este último es un servicio comercial perteneciente y que su utilización debe limitarse a actividades civiles o estrictamente defensivas. Según Musk, emplear una red comercial para acciones militares ofensivas resulta “inapropiado para una empresa comercial”.
El WSJ dijo: “Tanto Musk como el presidente Trump han expresado su enfado hacia Ucrania por atacar refinerías de diésel rusas en las últimas semanas, a las que el presidente culpa de los altos precios de la energía. La semana pasada, Musk limitó las velocidades a las que el hardware ucraniano podía mantenerse conectado a la red basada en satélites, según las fuentes, dejando prácticamente inútiles algunos drones ofensivos y drones interceptores”.
Como consecuencia de este apagón tecnológico, las fuerzas de defensa ucranianas sufrieron graves interrupciones en sus operaciones militares y en la interceptación de misiles.
Los efectos
Dado que Starlink/Starshield constituye una vía de comunicación vital para las tropas en el frente, la interrupción imprevista desató pánico en las autoridades de Kiev y llevó al presidente Volodymyr Zelensky a señalar que las restricciones dejaban al país “desprotegido”. El presidente ucraniano condenó duramente la situación, señaló que esta vulnerabilidad incrementa las muertes de civiles y criticó la postura adoptada por la administración estadounidense.
Al limitar la velocidad de conexión del hardware ucraniano a la red satelital, tanto los drones de ataque como los utilizados para la interceptación quedaron prácticamente inútiles. El apagón repentino obligó a suspender y cancelar misiones militares que se encontraban en curso en el frente, exponiendo a los hombres involucrados.
Coincidiendo con la interrupción del servicio, las fuerzas rusas lanzaron un ataque masivo con misiles balísticos, misiles hipersónicos Zircon y drones contra la infraestructura energética de Kiev, dejando sin luz a más de 600,000 personas y provocando daños en otras ciudades como Járkov.
Zelenski, reportan agencias como Efe, asegura que Ucrania no usa el servicio de Starshield para atacar ni responder a objetivos rusos en el territorio ruso, sino para interceptar aviones y drones que atacan a su población.
El impasse de Starshield ocurre en un contexto en el que la voluntad de la Casa Blanca parece haberse alineado con la de Moscú, con Trump evitando señalar a Vladimir Putin por sus acciones y, en cambio instando a Zelenski -a quien llamó un “dictador”- a que llegue a un acuerdo de paz con el mandatario ruso.
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