OpenAI y Microsoft anunciaron hoy una serie de cambios a su acuerdo de colaboración que en la práctica libera a la firma de inteligencia artificial de restricciones para vender sus productos a cualquier proveedor de nube y le da a la empresa de Redmond participación en los ingresos de OpenAI hasta 2030, independientemente de lo que invente o desarrolle en ese lapso.
En la publicación, en su página, en la que dio a conocer los cambios, OpenAI indicó: "El ritmo acelerado de la innovación nos obliga a seguir evolucionando nuestra colaboración para beneficiar a nuestros clientes y a ambas empresas. Hoy anunciamos un acuerdo modificado para simplificar la forma en que trabajamos juntos, basado en la flexibilidad, la certeza y un enfoque en ofrecer los beneficios de la IA en general. La mayor previsibilidad del acuerdo enmendado fortalece nuestra capacidad conjunta para construir y operar plataformas de IA a gran escala, al tiempo que ofrece a ambas empresas la flexibilidad para aprovechar nuevas oportunidades".
Hablamos de una colaboración que ha beneficiado ampliamente a las dos partes. OpenAI ha dependido exclusivamente de las inversiones de Microsoft en servicios de computación en la nube para desarrollar la tecnología que ayudó a expandir el uso de ChatGPT hasta convertirlo en un nombre reconocido en todo el mundo. Microsoft, a su vez, dependió de la tecnología de OpenAI para construir su propio asistente de IA, Copilot y hoy se estima que la firma de Sam Altman gestiona alrededor del 45% del backlog de la computación en la nube de Azure.
Qué cambia
El cambio más notable es la eliminación de la "cláusula AGI", que anteriormente regulaba cómo ambas compañías gestionarían el desarrollo de la Inteligencia Artificial General, que es como se denomina en la industrial a un hipotético sistema de IA capaz de rivalizar -o superar- la inteligencia humana.
Es la segunda vez que ambas firmas renegocian este tema: Cuando OpenAI pasó a ser una empresa con ánimo de lucro, en octubre de 2025, extendió los derechos de propiedad intelectual de Microsoft para los productos de OpenAI hasta 2032 e incluyó en ellos modelos que hubieran sido declarados por un panel independiente como compatibles con la AGI.
Según explica The Verge: "Ahora no hay un panel independiente, no hay un lenguaje de ‘’si-esto-entonces-aquello’ para decidir si o cuándo se declara la AGI, y puede que OpenAI nunca tenga que anunciar realmente si alcanza ese hito".
El otro cambio importante es la exclusividad. La licencia de Microsoft sobre los modelos y productos de OpenAI se mantiene hasta 2032, pero ahora no es exclusiva. Cualquier otro competidor puede unirse.
Y eso es un ajuste muy significativo, que convierte a los ajustes de hoy en los contratos en más que una simple renegociación de comisiones. Hasta ayer, la relación entre Microsoft y OpenAI era un ecosistema cerrado: Microsoft ponía los servidores de Azure y OpenAI ponía los modelos de lenguaje. Si un cliente usaba esa tecnología en la nube, Microsoft le pasaba parte del dinero a OpenAI.
Ya no. Ahora Microsoft deja de pagarle a OpenAI y OpenAI sí le tiene que dar una tajada de sus ingresos a Microsoft, de aquí a 2030. Y lo mejor, eso es así sin importar lo que OpenAI invente de aquí a esa fecha. Ah, y los nuevos modelos se lanzarán primero en Azure.
Pero, en contraprestación, OpenAI es libre para tomar nuevos clientes y desarrollar productos para ellos. Es en ese sentido que la licencia no exclusiva es gasolina para la innovación.
Porque hasta ahora, Microsoft era la única compañía con acceso comercial directo a las entrañas de OpenAI. Ahora, otros actores van a poder construir sobre la misma base, lo que, dicen expertos, debería conducir a ventanas de desarrollo mucho más cortas y generar aplicaciones superespecializadas que el ecosistema cerrado de Microsoft nunca habría priorizado.
Es algo que reconocía Denise Dresser, directora de ingresos de OpenAI, en un memorando interno dado a conocer la semana pasada por CBC. En él se lee: "La colaboración con Microsoft ha sido fundamental para nuestro éxito. Pero también ha limitado nuestra capacidad para atender a las empresas donde están y, para muchos, eso es básico”.
Con la mirada puesta en su salida a bolsa, OpenAI ve la reorganización de su operación como algo prioritario, incluso si deja todavía más atrás su antigua cara de entidad sin ánimo de lucro, algo que de seguro dará combustible a la demanda de Elon Musk, que no solo cuestiona el giro de la compañía, sino que llevó a los estrados por esa razón a su CEO, Sam Altman.
Quiénes ganan
Por todas esas consideraciones, este cambio tiene implicaciones de gran alcance para el sector de la inteligencia artificial. Para Microsoft, significa adaptarse a un entorno donde su acceso a la tecnología OpenAI ya no es único, aunque sigue manteniendo una integración profunda y ventajas de infraestructura.
El analista Daniel Ives, de la corredora Wedbush, se lo dijo así a Investing.com: "Es bueno dejar este limbo de colaboración en el retrovisor, asegurando un control de propiedad intelectual de 6 años sobre la tecnología OpenAI y manteniendo una parte significativa de esa empresa. Microsoft se quita las ruedas de entrenamiento y ahora se trata de un avance en la monetización de la IA en su plataforma central de cara al futuro".
Por el lado de OpenAI, la empresa gana una enorme flexibilidad e independencia. Ahora tiene la libertad de ofrecer sus productos a través de cualquier proveedor de servicios en la nube, y de hecho ya ha cerrado ya acuerdos con competidores directos de Microsoft como Google, Oracle y Amazon.
De hecho, esta última es una de las mayores beneficiadas directas, firmante como es de una alianza estratégica para invertir hasta 50,000 millones de dólares en OpenAI. Amazon Web Services (AWS) actuará como el proveedor exclusivo en la nube de terceros para la plataforma empresarial Frontier de OpenAI. Los nuevos términos eliminan de manera discreta la posibilidad de Microsoft demande a OpenAI por su alianza con Amazon.
El CEO de Amazon, Andy Jassy, escribió en una publicación en X que AWS irá más allá en las próximas semanas, proporcionando modelos OpenAI a los clientes a través del servicio Bedrock. "Con esto, los desarrolladores tendrán aún más opciones para elegir el modelo adecuado para el trabajo adecuado", escribió Jassy, añadiendo que la empresa ofrecerá más detalles el martes 28, en un evento en San Francisco.
Finalmente, es de esperar que entre quienes ganan estén, también, la industria tecnológica y la comunidad de desarrolladores. Al pasar la licencia de Microsoft de exclusiva a no exclusiva, la tecnología base de OpenAI podrá distribuirse a una mayor variedad de socios. Esto reduce la ventaja que tenía una sola empresa, fomenta una mayor competencia, innovación y el desarrollo de nuevas aplicaciones de IA en múltiples industrias.