Siempre tuve la sensación de que el primer juego de Captain Tsubasa era, antes que nada, un título de anime sobre fútbol. Todo estaba construido para recrear las emociones de la serie, desde los disparos imposibles hasta las largas animaciones que convertían cada remate en un pequeño espectáculo. El problema era que, una vez pasaba el impacto inicial, quedaba la impresión de que el apartado futbolístico había quedado en un segundo plano.
No era necesariamente un mal juego. De hecho, fue bien recibido por buena parte de los seguidores de la franquicia porque conseguía trasladar muy bien el ADN del anime. Sin embargo, también era evidente que se trataba de un proyecto con limitaciones. La cantidad de contenido era reducida, los partidos podían sentirse repetitivos y las opciones dentro de la cancha eran mucho más limitadas de lo que esperábamos. Funcionaba muy bien para quienes buscaban revivir las jugadas del llamado en su momento Oliver Atom y compañía, pero difícilmente podía competir con otros títulos arcade de fútbol en cuanto a profundidad.
Después de probar una versión preliminar de Captain Tsubasa 2: World Fighters, la sensación cambia de forma importante. Sigue siendo un juego profundamente inspirado en el anime, pero ahora parece existir un esfuerzo mucho mayor por enriquecer todo lo que sucede durante los partidos. Aún es demasiado pronto para emitir un veredicto definitivo, pero las primeras horas dejan la impresión de que esta secuela entendió perfectamente cuáles eran las principales áreas de mejora de su antecesor.
Un juego que sigue apostando por el espectáculo
Desde el primer partido resulta evidente que World Fighters mantiene intacta la identidad de la franquicia. No pretende convertirse en un simulador de fútbol ni competir directamente con propuestas más tradicionales del género. Las canchas siguen transmitiendo esa sensación de inmensidad característica del anime, los jugadores continúan recorriendo grandes distancias antes de llegar al área rival y cada enfrentamiento busca sentirse tan espectacular como una escena de la serie.
La diferencia está en que ahora el espectáculo no depende únicamente de los disparos especiales. Durante nuestras primeras partidas encontramos muchas más opciones tanto para atacar como para defender. Además de los regates, los pases, los centros y los clásicos tiros cargados que identifican a cada personaje, ahora también existen nuevas herramientas defensivas que hacen que cada jugada tenga más variantes. Es posible responder con entradas espectaculares, disputar auténticos choques de poder entre jugadores o intentar detener una ofensiva mediante animaciones que mantienen ese estilo exagerado tan característico de Captain Tsubasa.
Ese cambio parece pequeño sobre el papel, pero modifica de forma importante el ritmo de los encuentros. El primer juego concentraba gran parte de sus mejores momentos en las jugadas ofensivas, mientras que esta secuela consigue que defender también resulte entretenido. La sensación es que los partidos generan más decisiones constantemente y que el jugador participa mucho más en cada transición entre ataque y defensa.
También llama la atención el equilibrio que intenta encontrar entre accesibilidad y profundidad. Los controles siguen siendo fáciles de aprender y no exigen memorizar largas combinaciones de botones como ocurre en algunos simuladores de fútbol. Sin embargo, tampoco caen en la simplicidad extrema de otros juegos arcade. Existe un punto medio bastante interesante que permite comenzar a disfrutar desde los primeros minutos, pero deja espacio suficiente para que las mecánicas se vuelvan más complejas conforme entendemos mejor el funcionamiento de cada sistema.
Las nuevas mecánicas dejan buenas sensaciones
Uno de los cambios que más llamó nuestra atención aparece cada vez que un portero intenta detener un disparo especial. Ahora no basta con observar la animación; el jugador debe interpretar hacia qué zona de la portería se dirige el balón y seleccionar rápidamente la dirección correcta mediante una cuadrícula de movimientos. Si acertamos, la atajada tendrá muchas más posibilidades de éxito. Si fallamos, el guardameta todavía puede detener el disparo, aunque aumenta considerablemente el riesgo de que el balón termine dentro de la portería o deje un rebote peligroso.
La clásica barra de resistencia para los porteros también regresa y continúa siendo una de las mejores maneras de trasladar el espíritu del anime a la jugabilidad. Conforme realizan atajadas, los guardametas comienzan a desgastarse hasta llegar a un punto donde incluso los disparos menos espectaculares pueden superar su resistencia. Es una mecánica completamente alejada del fútbol real, pero funciona muy bien dentro del universo de Captain Tsubasa porque reproduce esa sensación de presión constante que tantas veces vimos en la serie.
Otro detalle interesante es que el juego parece premiar mucho más a quienes buscan el enfrentamiento individual. Superar rivales mediante regates o ganar duelos directos genera ventajas claras durante la construcción de las jugadas y consigue que el desarrollo de los partidos tenga un ritmo más dinámico. Sin abandonar nunca su naturaleza arcade, World Fighters transmite una sensación ligeramente más futbolera que su antecesor, algo que probablemente agradecerán incluso quienes no sean seguidores habituales del anime.
Durante esta versión previa también pudimos conocer parte del contenido que acompañará al lanzamiento. El juego incluirá 22 selecciones nacionales con más de 110 personajes disponibles, entre ellas México, cuya equipación recuerda inevitablemente al uniforme utilizado durante Brasil 2014. El portero mexicano, además, presenta un diseño que inevitablemente remite a Jorge Campos, una referencia que incluso forma parte del material promocional del juego y que seguramente será uno de los guiños favoritos para los aficionados mexicanos.
Un mejor punto de partida para la secuela
Más allá de los partidos individuales, World Fighters también apuesta por ampliar la experiencia para quienes buscan algo más que encuentros rápidos. El modo historia continuará los acontecimientos del primer juego y adaptará el arco del Mundial Juvenil, mientras que el sistema para crear nuestro propio futbolista permitirá acompañar a Oliver Atom y al resto de personajes durante esta nueva aventura. Aún falta comprobar qué tan extensa será esta modalidad y cómo evolucionará el progreso del personaje, pero al menos sobre el papel representa un paso adelante respecto al contenido disponible en la entrega anterior.
Quizá el único aspecto que genera cierta duda tiene que ver con su fecha de lanzamiento. Captain Tsubasa 2: World Fighters llegará el 27 de agosto de 2026, cuando el entusiasmo por el Mundial ya haya quedado atrás desde hace varias semanas. Da la impresión de que el juego habría aprovechado mucho mejor el impulso de la competencia si hubiera debutado antes o durante el torneo. Sin embargo, también es cierto que la franquicia siempre ha encontrado su mayor fortaleza entre los seguidores del manga y el anime, un público que probablemente mantendrá el interés independientemente del calendario futbolístico.
Después de estas primeras partidas todavía es pronto para afirmar que World Fighters resolverá todos los problemas del primer Captain Tsubasa. Lo que sí parece claro es que las bases son mucho más sólidas. Hay más herramientas para jugar, las animaciones consiguen que tanto el ataque como la defensa resulten espectaculares y el ritmo de los encuentros transmite una sensación mucho más completa que la de su antecesor. Si la versión final consigue mantener estas buenas impresiones y acompañarlas con suficiente contenido, Captain Tsubasa podría tener finalmente el videojuego que durante años los aficionados han esperado.
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