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¿Por qué aún con un montón de servicios, las descargas sin autorización no terminan?

¿Por qué aún con un montón de servicios, las descargas sin autorización no terminan?
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Veamos, desde que Spotify y Netflix entraron a mi vida, ya no recurro a las descargas, ¿por qué? Muy sencillo, por un costo bastante bajo, puedo tener acceso a toda la música, las series y películas que deseo ver, es por eso que no me explico muy bien ¿por qué en nuestro país, la piratería continúa siendo un negocio millonario?

Más allá de las implicaciones éticas y morales que podrían tener las descargas sin autorización, desde calificarla como un robo, y hasta pensar que puede haber grandes mafias detrás de quienes venden películas o CD de música a muy bajo costo, la cuestión es ¿qué hace que un país esté fuera de la legalidad?

Ampliar las formas de pago ¿una solución?

Spotiflix

Lo primero que se me viene a la mente es que tal vez, las formas de pago para acceder a los servicios de tarifa plana (Spotify en música, Netflix en audiovisuales) son escasas, por no decir que se concentran en una sola: el cargo recurrente a la tarjeta de crédito.

¿Qué pasaría si por ejemplo, pudiéramos pagar por el servicio en cualquier tienda de conveniencia? ¿Acaso no habría más personas dispuestas a pagar por el servicio? A mi parecer, es posible que eso ayudara a combatir un poco más las descargas, pero no es solo eso. Hace un par de años, nuestro compañero Jaime Villasana nos hablaba del por qué no se detiene los contenidos no autorizados en nuestro país y él apuntaba a tres razones principalmente: la educación, la aplicación de la ley y los medios para cambiarse a la música digital.

Personalmente me parece que en educación seguimos igual de mal, nuestra idiosincracia como mexicanos nos permite pensar que "ya la hicimos" cuando obtenemos algo gratis o casi gratis, y sentimos que nos burlamos de los monopolios u oligopolios porque "no pagamos" el precio completo de las cosas. Es decir, un CD mp3 a 15 - 20 pesos, contra 200 o más que podría costar un CD original.

Por otra parte la aplicación de la ley no es la más adecuada en nuestro país, hace unos días le comentaba a una chica que estaba por elegir carrera, que la licenciatura en derecho ciertamente no le implicará llevar matemáticas, pero que ejercer la carrera "legalmente" en el país, es una de las cosas más chuecas que existe.

Y en el último caso, a pesar de que para finales de este año habrá más de 108 millones de smartphones en el país, las tarifas por conectarse a internet, sea desde casa o desde el móvil, siguen siendo de las más altas en comparación con otros países.

Otra cosa que no podemos pasar por alto es que existen algunos productos, como los videojuegos, que en vez de tener precios cada vez más accesibles, pareciera que no desean ser adquiridos por los gamers, es decir, un juego de mil pesos es para muchísimos bolsillos totalmente excesivo, es verdad que los jugadores hardcore hacen hasta lo imposible por conseguir sus títulos, y eso en algunas ocasiones hace que también en los videojuegos exista piratería.

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¿Veremos el fin de las descargas sin autorización?

Así que muy a mi pesar, debo decir que el mío es un caso aislado, que pertenezco a una minoría que tiene la suficiente educación y poder adquisitivo, para ubicarse entre los miles de usuarios que hemos optado por la legalidad, dejando de lado a varios cientos de miles aún seducidos por la piratería que ofrece a bajo costo (bajísimo en algunos casos) la música, los videojuegos o los contenidos de televisión y cine, que desean consumir en sus ratos de ocio.

Una vez leí que la negación del ocio es el negocio, yo creo que podríamos incursionar más en la legalidad y hacer compras con inteligencia si tuviéramos más "negocios" (actividades económicamente productivas) que tiempo de ocio, porque como bien dicen las mamás: la ociosidad es la madre de todos los vicios.

Pensándolo bien, tengo pocas esperanzas de que pronto se terminen las descargas en México, pero al menos puedo alzar mi voz para pedirle a los proveedores de servicios de paga, que proporcionen a los usuarios diversas formas de pagar por su producto, ya que la penetración de las tarjetas de crédito en nuestro país, no es tan grande como en otros países.

Imagen | Cory Doctorow

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