El final de Attack on Titan sigue siendo tema de discusión incluso años después de su estreno. Y ahora fue el propio Hajime Isayama, quien volvió a encender el debate al reconocer algo que muchos fans señalaron desde el principio: siente que no logró transmitir exactamente lo que quería con el desenlace de la obra.
La confesión ocurrió durante la renovación de la exposición dedicada al manga en el Museo HITA, recinto inaugurado en 2021 y que este 24 de abril actualizó su exhibición con 26 páginas originales con ilustraciones del manga, creadas por el mismo autor.
Isayama admite que algo no salió como esperaba
Según explicó el autor, el problema no está en un fallo técnico o narrativo evidente, sino en algo más complejo: la sensación de que el mensaje final no llegó de la forma en que lo había imaginado. En otras palabras, el cierre terminó diciendo algo distinto a lo que quería comunicar.
Parte de esa tensión tiene que ver con cómo construyó a Eren Jaeger desde el principio. La intención de Isayama siempre fue desarrollar una historia donde la víctima terminara convertida en victimario. Ese giro llevó al protagonista a convertirse en responsable de una masacre a una escala pocas veces vista dentro del manga.
Sin embargo, el propio autor reconoció que no logró llevar esa idea hasta su punto más extremo. En lugar de retratar a Eren como una figura completamente detestable, terminó abordándolo con cercanía e incluso con cierta simpatía. Esa decisión, influida por su propia visión del personaje, terminó afectando directamente el desenlace.
El problema de cerrar un fenómeno global
También hay otro factor imposible de ignorar. Attack on Titan dejó de ser solo una historia hace mucho tiempo. Se convirtió en un fenómeno global. Durante más de una década, millones de personas crecieron entre teorías, giros argumentales y discusiones alrededor de sus personajes. Cuando una obra alcanza ese nivel, cualquier cierre carga con expectativas muy grandes.
Para algunos, el final fue coherente con los temas centrales de la serie. Para otros, no estuvo a la altura de todo lo que se fue construyendo con el tiempo. Y ahí está el verdadero problema: cuando una historia genera tantas interpretaciones, ningún desenlace puede satisfacerlas todas.
México también vivió ese fenómeno
El impacto fue especialmente visible en mercados como México. El episodio final llegó a través de Crunchyroll como un evento global simultáneo, replicando algo que ya había ocurrido con episodios previos: saturación de servicios, tendencia en redes y una conversación masiva entre fans.
Incluso el desenlace tuvo estreno en salas de cine mexicanas, algo reservado para muy pocas producciones de anime. Eso deja claro que el cierre de Shingeki no Kyojin no solo pasó a ser simplemente un final de serie. Fue un evento cultural compartido.
La declaración de Isayama no resuelve el debate: lo prolonga. Porque confirma algo poco común en la industria y es que incluso los creadores de obras gigantes pueden mirar atrás y sentir que no lograron decir exactamente lo que querían. Y quizá esa sea la razón por la que el final de Attack on Titan siempre es parte de la conversación.
El anime de Shingeki no Kyojin se puede ver en México a través de Crunchyroll, con subtítulos y doblaje al español latino.
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