El ventilador eléctrico de aspas, como lo conocemos hoy en día, lo inventó el estadounidense Schuyler Skaats Wheeler en 1882. Wheeler, que era un ingeniero que trabajaba para Crocker & Curtis Electric Motor, desarrolló un dispositivo mecánico capaz de convertir la energía mecánica rotativa en un aumento de la presión del aire, de acuerdo con el fabricante Goldmedal. La idea es que el dispositivo funcione de distintas maneras, utilizando la dirección del flujo de aire en relación con el entorno.
Estoy seguro de que cuando Wheeler inventó este dispositivo, nunca se imaginó que en un país random de tercer mundo iban a experimentar con sus funciones hasta hacer trucos como poner botellas de agua congelada o hielo enfrente para simular justamente el aire acondicionado. Pero, ¿realmente funciona?
Cuál es el truco del hielo enfrente del ventilador
Si nunca viste este truco antes, es porque seguro nunca has pasado por la estación Chabacano en horas pico, pero es bastante fácil. Solo debes poner frente a tu ventilador, o colgado de este, una botella con agua congelada o un recipiente con hielos, y dejar el ventilador en funcionamiento. A diferencia del funcionamiento regular, notarás cómo el ambiente se refresca.
Aquí debemos recordar que el ventilador por sí solo no es capaz de enfriar el aire, solo de moverlo y hacerlo circular. En otras palabras, a medida que las aspas giran, el aire cercano es desplazado hacia el frente del ventilador, generando una corriente de aire continuo que recircula el aire de la habitación. Es importante decir que, aunque el aire no se enfríe, el cuerpo humano siente alivio gracias al movimiento del aire sobre la piel, que acelera la evaporación del sudor.
A lo anterior se le conoce como convección forzada, pero al agregar hielos, le estamos sumando el fenómeno de cambio de fase. De acuerdo con Energy Education, este cambio ocurre cuando la materia pasa de un estado sólido, líquido, gas, plasma a otro. Regularmente el cambio ocurre cuando se suministra suficiente energía a un sistema o cuando se cambia la presión sobre el mismo.
Quizá en este punto lo que imaginas es el cambio de la materia, en específico del agua, a sólido, líquido y gas. En este caso el ejemplo nos sirve, ya que a la presión atmosférica y a las temperaturas comprendidas entre 0 y 100°C, el agua se presenta en estado líquido; por debajo de cero, manteniendo la presión, el agua es sólida (hielo); finalmente, por encima de 100°C, el agua se encuentra en estado gaseoso (vapor).
¿Por qué saber esto nos sirve? Volvamos a nuestro problema inicial. En condiciones normales, el ventilador mueve el aire a la temperatura ambiente; si tomamos en cuenta la temperatura entre 20°C y 30°C, esa misma es la temperatura del aire. Pero si ponemos hielo enfrente, que debería estar por debajo de los 0°C, estamos creando una reacción física y química.
La primera reacción es que el calor del aire cede ante el hielo, disminuyendo la temperatura del mismo flujo. Además, si la botella tiene condensación o el hielo está al descubierto, el agua líquida en la superficie se evapora al absorber el calor del aire. En palabras mucho más sencillas, el aire caliente del ventilador se encuentra con un filtro que enfría el aire, pero ese filtro se comenzará a desgastar hasta derretirse. Es decir, el truco funciona.
Pero es importante mencionar que no funcionará como un aire acondicionado tradicional, ya que el aire poco a poco comenzará a descongelar el hielo y, dependiendo de la cantidad, solo tendremos una o dos horas de aire frío. Además, no se enfría una habitación entera; más bien generas un flujo de aire fresco que puede ser de entre 6°C y 8°C menos a la temperatura que tienes.
En el caso específico de mi departamento, donde no puedo instalar un aire acondicionado de forma sencilla, esta fue una solución momentánea para esas tardes en donde el calor era más intenso y quería refrescarme por un momento. Pero para nada sustituye el poder de un sistema acondicionado que es capaz de enfriar por completo la habitación.
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