Según los psicólogos, los adultos que crecieron con Vegeta como personaje favorito de Dragon Ball son mejores que los que eligieron a Goku

Los niños que crecieron con este anime durante los 90, vieron en el príncipe saiyajin un ejemplo a seguir

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Ismael Garcia Delgado

Editor Jr
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Ismael Garcia Delgado

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Comunicólogo y Periodista por la UNAM. Redactor, locutor, guionista y creador de contenido. Apasionado por la música ochentera, el cine de acción/sci-fi, series dramáticas y la literatura hispana. Fiel defensor del séptimo arte mexicano.

1955 publicaciones de Ismael Garcia Delgado

Muchos de quienes crecimos en la década de los 90, solíamos llegar de la escuela, prendíamos la televisión y todo para ver uno de los animes más populares de la historia: Dragon Ball Z. Pero la anécdota general trasciende cuando nos damos cuenta que hubo quienes crecieron con un personaje favorito que dista por completo del héroe tradicional: Vegueta.

Si recordamos, el orgulloso príncipe saiyajin se nos presentó en primera instancia como un villano sin escrúpulos. No obstante, se tardó poco más de la mitad de la serie para mostrarnos su lado humano. Un arco de redención y crecimiento que eleva al personaje más allá que el propio protagonista, Goku. Y, según la psicología, es una elección interesante.

Como arrojó una investigación de la doctora Mariska Kleemans, los antihéroes suelen ejercer gran fascinación entre el público. Esta sentencia la obtuvo después de mostrar a 164 personas las películas protagonizadas por figuras moralmente ambiguas como Léon (El Perfecto Asesino) y Patrick Bateman (Psicópata americano). 

El estudio concluyó que su atractivo no depende tanto de la clásica oposición entre héroes y villanos, sino de la complejidad de sus transformaciones. Los espectadores no reciben estas historias de manera pasiva. Al contrario, abrazan esa incertidumbre constante sobre cómo la evolución convierte estos relatos en una experiencia intensa y adictiva.

En este contexto, Vegeta representa una evolución constante: comienza como un enemigo dispuesto a destruir la Tierra, pero sus decisiones frente a Freezer, Buu y su propia familia revelan cómo el afecto, la responsabilidad y la paternidad transforman sus prioridades. Goku, por el contrario, mantiene casi intacta su esencia bondadosa desde el inicio. 

Esa diferencia explica por qué muchos adultos conectan más con Vegeta: su complejidad, sus contradicciones y el esfuerzo por cambiar lo vuelven un personaje más complejo. A su vez, Los psicólogos Geoff Kaufman y Lisa Libby añadieron el concepto de experience-taking para describir cómo algunas historias nos llevan a adoptar temporalmente la perspectiva de ciertos personajes. 

No se trata solo de sentir empatía por ellos, sino de interiorizar sus pensamientos, decisiones y reacciones como si fueran propios. Sus estudios mostraron que esta identificación puede influir en la conducta fuera de la ficción. En otras palabras, conectar con personajes complejos como Vegeta puede moldear nuestra manera de interpretar y afrontar la realidad.

La conexión con Vegeta resulta especialmente significativa para quienes crecieron con Dragon Ball en los años ochenta y noventa, porque presenta a alguien que debe ganarse su lugar, aprende de sus errores y demuestra que incluso una persona imperfecta puede convertirse en héroe. Esa identificación favorece una visión moral más flexible, alejada de los extremos. Al final, nada es totalmente blanco o negro.

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