
Los dos buscan resolver los trayectos urbanos con dimensiones pequeñas y gasto bajo
BYD acaba de meterse en terreno que durante años parecía reservado para las marcas japonesas. Su nuevo Racco es eléctrico, mide apenas 3.4 metros y fue creado para competir dentro de la categoría kei car, una de las más particulares del mercado nipón. La propuesta llama la atención en México porque comparte con Olinia una idea muy concreta. Los dos buscan resolver los trayectos urbanos con dimensiones pequeñas y gasto bajo. La diferencia es que BYD llevó esa fórmula mucho más lejos en autonomía, equipamiento y seguridad.
Los kei car no son simplemente autos pequeños. Japón creó esta categoría con reglas propias y beneficios fiscales para quienes los compran. El límite establece 3.4 metros de largo, 1.4 metros de ancho y 660 centímetros cúbicos para los motores de combustión, mientras que los eléctricos deben ajustarse al equivalente correspondiente. A cambio existen impuestos más bajos, seguros más baratos y, en muchas zonas, menos requisitos relacionados con el estacionamiento. El resultado es una categoría que representa cerca de un tercio de las ventas de autos en Japón y que tiene un peso mucho mayor que el tamaño de estos vehículos.
El Racco es el primer kei car eléctrico de una marca extranjera y también el primero del segmento que supera los 300 kilómetros de autonomía. BYD colocó un motor eléctrico en el eje delantero con 64 caballos de fuerza y 118 libras-pie de torque. La cifra queda por debajo de la del Dolphin Mini, pero tiene sentido para el tipo de recorridos que pretende cubrir. La batería pequeña ofrece 22.4 kWh y 210 kilómetros bajo el ciclo WLTC. La alternativa de 35.84 kWh llega a 320 kilómetros con el mismo método de medición.
Las dos baterías utilizan química LFP y aceptan carga rápida mediante CHAdeMO, el conector habitual en Japón. La potencia máxima va de 35.8 a 49.7 kW según la versión. El Racco también puede entregar energía a aparatos eléctricos mediante V2L. En Japón esa función puede tener utilidad más allá de la comodidad, porque los sismos y tifones pueden provocar cortes de electricidad. Para México hay otro detalle que cambia la historia. CHAdeMO no es el conector dominante en la infraestructura pública del país, donde el CCS tiene mayor presencia. El Racco, por tanto, no tendría aquí las mismas ventajas que obtiene en Japón.
Por dentro tampoco parece un auto reducido al mínimo. La versión elegida puede llevar una pantalla central de 10.1 o 12.3 pulgadas, cuadro de instrumentos digital, aire acondicionado automático y cargador inalámbrico para el teléfono. Las puertas traseras son corredizas y tienen accionamiento eléctrico. También existe una función que proyecta una guía luminosa sobre el piso cuando el conductor se acerca con la llave. Basta pasar el pie por esa zona para activar la apertura. Son detalles que cambian la percepción de lo que puede ofrecer un auto urbano de dimensiones tan pequeñas. Su precio ronda los 235,000 pesos.
La comparación con Olinia aparece de forma natural cuando se revisa el propósito de ambos vehículos. El proyecto mexicano fue presentado con un precio de 150,000 pesos y busca ofrecer movilidad eléctrica para recorridos cortos dentro de las ciudades. Tiene un motor de 13.5 kW, cerca de 18 caballos de fuerza, una batería de 14.7 kWh, más de 125 kilómetros de autonomía y una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora. También puede conectarse a una toma de corriente convencional mediante un cable con tecnología NACS. No necesita una estación especial para recargar la batería.
¿Raccon VS Olinia?
Olinia también intenta sacar el mayor provecho posible de sus dimensiones. Sus responsables aseguran que mide 15% menos que un subcompacto común, pero ofrece 15% más espacio interior. La cabina puede llevar hasta seis personas y existe una zona para transportar a una persona en silla de ruedas con un sistema de anclaje fijo. Las puertas traseras abren hacia atrás y el techo tiene rieles para llevar objetos. Esa solución deja claro que el proyecto mexicano no busca competir por velocidad. Su objetivo está en los desplazamientos urbanos y locales, donde una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora limita por completo su uso fuera de ese entorno.
La diferencia más delicada entre ambos aparece en la seguridad. El BYD Racco cuenta con seis bolsas de aire y asistencias avanzadas a la conducción. En Olinia todavía no se ha revelado si habrá bolsas de aire ni qué sistemas de asistencia tendrá la versión que llegue al mercado. Latin NCAP y El Poder del Consumidor ya señalaron este punto como motivo de preocupación y pidieron requisitos de seguridad más estrictos para las normas que definan el vehículo. En un auto barato, ahorrar en energía puede tener sentido. Ahorrar en protección para los pasajeros sería otra discusión.
El Racco y Olinia parten de países distintos y responden a necesidades diferentes, pero ambos apuntan hacia una idea que puede ganar fuerza en las ciudades. El auto urbano no necesita necesariamente más potencia, más tamaño o una batería enorme para ser útil. Necesita cubrir los recorridos diarios sin convertirse en una carga para el bolsillo. BYD encontró en Japón una forma de adaptar esa idea a una categoría con décadas de historia. México intenta crear una alternativa propia desde cero. La pregunta que queda para el mercado mexicano es si algún día habrá espacio para eléctricos así de pequeños con el precio, la seguridad y la infraestructura que la gente realmente necesita.
Imagen | BYD Japón
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