China es reconocida por sus obras de infraestructura a gran escala, pero incluso dentro de ese historial, existen proyectos que destacan por encima de todo. Uno de ellos es el enlace Shenzhen-Zhongshan, una megaconstrucción que combina puentes, túneles submarinos e islas artificiales en una sola ruta de 24 kilómetros.
De acuerdo con el Gobierno de Shenzhen, desde su apertura en 2024, esta vía registra un promedio diario de 86,400 vehículos y cerca de 180 mil cruces, cifras que la convierten en una de las nuevas piezas clave para la movilidad dentro de la región de Guangdong.
Una obra que mezcla varias ingenierías en una sola
Además del volumen del tráfico, lo verdaderamente llamativo es su diseño. La infraestructura integra un puente marítimo, un túnel submarino y múltiples intercambiadores en una misma obra, algo poco habitual entre los proyectos de ingeniería más ambiciosos del mundo.
Su tramo principal cruza el estuario del río Perla y fue diseñado con un objetivo, reducir un trayecto que tomaba dos horas a apenas 30 minutos. Sin embargo, detrás de esta construcción, no solo hay una intención al facilitar traslados También es parte de la estrategia de China para fortalecer la integración económica de regiones completas mediante infraestructura de gran escala.
En este caso, el enlace busca reforzar la conectividad en la Greater Bay Area, una de las zonas económicas más importantes del país y donde se encuentran ciudades como Shenzhen, Hong Kong y Guangzhou.
Una infraestructura con varios récords mundiales
Según reporta CGTN, el enlace Shenzhen-Zhongshan presume múltiples marcas mundiales en ingeniería. Entre ellas, el puente colgante con la mayor distancia libre de navegación, con 91 metros, además del ancla de puente más grande del mundo, con un volumen de 244 mil metros cúbicos.
A eso se suma una resistencia estructural diseñada para soportar vientos de hasta 83.7 metros por segundo, así como un túnel submarino de casi siete kilómetros de extensión. Este también destaca por otro récord: el túnel sumergido de hormigón y acero más ancho con 46 metros y espacio para una autopista de ocho carriles.
Toda la infraestructura está supervisada por 14 robots conectados a un centro de control, encargados de monitorear tráfico, detectar incidentes, coordinar evacuaciones y gestionar emergencias en tiempo real. Además, el sistema integra iluminación inteligente capaz de cambiar de color según la temperatura y las condiciones del tráfico.
El impacto positivo de esta infraestructura
Los efectos de esta obra ya empiezan a reflejarse en la movilidad y economía de una región. La ruta de transporte público asociada al enlace ha movilizado a más de tres millones de personas y unas 40 mil la han utilizado para llegar al aeropuerto de Shenzhen, un incremento del 160% respecto al periodo previo a la inauguración. El turismo también muestra señales positivas. Durante 2024, Zhongshan recibió 3.4 millones de visitantes, un crecimiento del 102% con respecto al año anterior.
Además de sus récords y complejidad técnica, el enlace Shenzhen-Zhongshan muestra una lógica clara detrás de la infraestructura moderna. No solo se treta de conectar dos puntos, sino de rediseñar la actividad económica alrededor de ellos. Cuando una carretera logra reducir horas de traslado, mueve a millones de personas y transforma la economía, deja de ser solo una obra de ingeniería, sino en una pieza fundamental de desarrollo.
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