Los dos hombres ya tenían las armas dentro de la cabina y el chofer estaba bajo amenaza. Uno tomó el lugar del piloto. El otro permaneció junto al conductor. Le quitaron el teléfono, lo golpearon con la cacha de una pistola y trataron de averiguar cómo arrancar el tráiler. Hasta ese momento, todo parecía indicar que la unidad estaba perdida. Pero algo no salió como esperaban. El chofer les dijo que el vehículo tenía bloqueo satelital. Poco después, los asaltantes bajaron y se fueron. El detalle resulta más interesante de lo que parece.
El video circula en X y, de acuerdo con el contexto disponible, la escena habría ocurrido en la autopista México-Puebla. En las imágenes, el conductor incluso conserva la calma durante buena parte del asalto. Fuma un cigarro, recibe amenazas y hasta ofrece compartirlo con uno de los agresores. La actitud cambia cuando aparece el tema del bloqueo de la unidad. El asaltante que intenta tomar el control del tráiler parece entender que no basta con tener las llaves o saber arrancar el motor. El vehículo tiene otra barrera de seguridad.
Tener GPS no significa, por sí solo, tener protección contra un jammer.
Ahí entra el bloqueo satelital. Aunque suele asociarse con el GPS, en realidad son varias tecnologías las que trabajan juntas. Un dispositivo oculto recibe información de los satélites para conocer la posición del vehículo. Una tarjeta SIM permite mantener comunicación con una plataforma de monitoreo. Además existe un relevador conectado a un circuito del vehículo. Cuando llega una orden de bloqueo, ese componente puede cortar la alimentación necesaria para impedir que el motor continúe con la marcha. La orden puede salir de un centro de monitoreo o de una plataforma autorizada.
El problema es que los delincuentes también conocen esta tecnología. Por eso existen los inhibidores de señal, conocidos como jammers. Estos equipos generan interferencia de radiofrecuencia y pueden afectar la comunicación celular o la señal de posicionamiento. En un robo, eso puede dejar al centro de monitoreo sin información en tiempo real. También puede impedir que llegue una orden remota. Un sistema de rastreo que solo depende de la conexión celular queda en una posición complicada ante ese escenario. Tener GPS no significa, por sí solo, tener protección contra un jammer.
Si existe una desconexión del equipo, el sistema puede mantener el bloqueo ante la detección de un ataque.
La respuesta está en los sistemas antijammer. De acuerdo con información de Logitrack, existen soluciones capaces de detectar tanto ataques contra la comunicación como interferencias que afectan la posición. Ante ciertas condiciones, el sistema puede activar un bloqueo automático. También puede generar una alerta por pérdida de comunicación o por falta de actividad de la unidad. Esto cambia la lógica del sistema. Ya no se trata únicamente de descubrir dónde está el vehículo después del robo. La prioridad pasa a ser detectar la agresión y reaccionar antes de que la unidad salga de control.
Hay otro detalle que explica por qué un sistema de este tipo puede seguir protegido aunque alguien intente arrancar el GPS. La información de Logitrack señala que sus soluciones cuentan con funciones antisabotaje. Si existe una desconexión del equipo, el sistema puede mantener el bloqueo ante la detección de un ataque. También puede actuar sobre el acelerador en determinadas condiciones. Así, cortar los cables o retirar el dispositivo no necesariamente resuelve el problema para el delincuente. El vehículo puede quedar inmovilizado o limitado hasta que exista una autorización válida para recuperar la operación.
Autopista México-Puebla.
Eso también explica por qué el botón de pánico puede ser tan relevante. El conductor puede activar una alerta ante una situación de riesgo y el centro de monitoreo puede iniciar una respuesta. Pero el sistema no siempre depende de que el chofer alcance a presionar un botón. Las soluciones actuales pueden combinar alertas por apertura de puertas, salida de ruta, pérdida de comunicación, cortes de cables o detección de un jammer. En zonas sin cobertura, la estrategia puede incluir mecanismos locales y claves dinámicas para recuperar el control sin dejar la seguridad en manos de una conexión que ya fue bloqueada.
El GPS y bloqueo remoto
El caso del tráiler deja una conclusión bastante clara. El GPS por sí solo no detiene un vehículo. Sirve para conocer su ubicación. El bloqueo remoto necesita componentes adicionales y una estrategia que contemple el ataque electrónico. Por eso, cuando el conductor dijo que la unidad tenía bloqueo satelital, quizá los asaltantes entendieron que llevarse el tráiler no sería tan sencillo como arrancarlo y acelerar. El video no permite conocer cada detalle técnico del sistema instalado en esa unidad, pero sí muestra algo que durante años parecía propio de las películas: un vehículo puede recibir una orden de paro a distancia incluso cuando el robo ocurre dentro de la propia cabina.
Imagen | Wikipedia
En Xataka México | Le robaron su camioneta, la rastreó con GPS y terminó encontrándola donde menos imaginaba: en manos de autoridades de Oaxaca
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