El debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo lleva años sobre la mesa, pero los datos recientes de reclutamiento tecnológico muestran una tendencia contundente. El 75% de las ofertas de empleo del sector exigieron de manera explícita conocimientos de IA.
Los perfiles más codiciados son aquellos enfocados en IA e infraestructuras de TI. A pesar de esta oleada de vacantes, el ritmo de contrataciones efectivas se mantiene prudente. Este fenómeno se nota de manera especial en las pequeñas empresas que aprovechan esta tecnología para optimizar procesos sin necesariamente ampliar su plantilla.
Como recaban en Fortune, el economista y analista de mercados Ed Yardeni ha señalado que esta situación puede deberse a que los puestos creados para el desarrollo de la inteligencia artificial son extremadamente especializados. Por lo tanto, encontrar el talento capacitado se vuelve una ardua tarea. Además:
"La IA está generando un desajuste estructural de habilidades, ya que las empresas están reemplazando rápidamente a los generalistas con perfiles muy especializados. Creemos en la paradoja de Jevons: conforme la IA hace que las tareas sean más eficientes, la reducción de costes para utilizar dicha capacidad terminará elevando la demanda global, convirtiendo a la IA en un creador neto de empleo con el paso del tiempo".
Frente a la presión de la súper especialización, varios expertos sugieren una alternativa: no encerrarse en un solo nicho técnico, sino cultivar una agilidad mental que sirva de puente entre la tecnología de punta y el factor humano. Simon Johnson, premio Nobel de Economía y profesor en el MIT, conceptualiza este perfil como el del geek versátil:
"El geek versátil es alguien capaz de dominar la última herramienta de IA durante el fin de semana. El lunes y martes puede hacer entrevistas presenciales a personas reales y aprender de ellas. El miércoles puede leer un libro de hace 50 años que aún no se ha digitalizado, comprenderlo y aplicarlo. El jueves puede conducir un podcast. Y el viernes es capaz de redactar un informe ejecutivo de una página para un ministro".
Para el académico, según explicó a The Financial Times, mientras que las tareas mecánicas de análisis de datos son propensas a la automatización, la capacidad humana de sintetizar ideas complejas y resolver problemas reales en el terreno es irremplazable. Johnson añade:
"Creo que los jóvenes que acumulan experiencias de vida, aprenden idiomas, viajan, entienden a otras culturas, saben hablar y escuchar frente a frente a las personas, y luego conectan todos esos puntos, tendrán un valor inmenso. Si decides apostar por una especialidad técnica, primero debes analizar muy bien cómo encajará la IA en ella".
Ahora, la decisión para la Generación Z va más allá de elegir una carrera, es una estrategia de supervivencia laboral. Por un lado, la especialización técnica garantiza una inserción rápida y bien remunerada en un mercado con escasez de expertos. Por el otro, la versatilidad combinada con habilidades blandas ofrece inmunidad ante los constantes giros tecnológicos
Así, la reconfiguración del mercado laboral apenas comienza. Independientemente de si se elige el camino del experto técnico o el del generalista ágil, la clave del éxito consistirá en saber adoptar las nuevas herramientas tecnológicas sin descuidar el juicio y la sensibilidad humana.
Imagen | Unsplash
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