Drácula es uno de los personajes más representativos de la cultura popular. Prácticamente nunca pasa de moda y el cine lo sabe. Por eso, han existido un sinfín de adaptaciones de la novela de Bram Stoker, pero la última gran apuesta vino del director de El quinto elemento y Lucy: Luc Besson. Sorprendentemente, su película es una de las más infravaloradas de la historia reciente. Hablamos de Dracula: A Love Tale, una cinta que fue destrozada por la crítica, pero que al público le encantó. ¿La razón? Su irónica capacidad para ser fiel al libro y al mismo tiempo, proponer algo completamente diferente. En Xataka Cine y TV te contamos todo.
Drácula (2025) de Luc Besson es diferente, pero también una de las más fieles al libro
Sí, suena totalmente contradictorio que una película sea un producto fresco con ideas propias y, a la vez, una de las adaptaciones más respetuosas con la obra de Bram Stoker. Pero vamos por partes. Todos conocemos la historia de Drácula, o al menos lo que representa: el vampiro seductor pero mortal. Aquí la trama arranca en el siglo XV con Vlad III (Vlad Tepes), en una época donde la guerra contra los otomanos destruye su vida al perder a su gran amor, Elisabeta. Cegado por el dolor, Vlad renuncia a Dios y se convierte en el Conde Drácula.
Esta primera parte es muy similar a la adaptación de 1992 de Francis Ford Coppola, de donde toma inspiración para el drama central: la búsqueda de la reencarnación de su esposa. Sin embargo, Luc Besson añade un elemento extra: los viajes de Drácula a través de los siglos y su resignación al no encontrar el amor, razón que lo termina transformando en un monstruo sanguinario. Esta trama romántica es la propuesta personal del director. Pero lo interesante es que, aunque cambian algunas motivaciones, la mayor parte de la narrativa sigue lo contado en el libro.
Es decir, la película incluye a Jonathan Harker, Mina Murray y Abraham Van Helsing como los pilares de la historia. Incluso personajes como María representan una mezcla de Lucy, Renfield y las novias de Drácula, pero lejos de ser versiones irreconocibles como en otras adaptaciones de Hollywood, aquí cada personaje sigue la lectura original y los hechos más importantes suceden casi tal cual como en la obra de 1897. Es una dualidad fascinante: una propuesta con tintes de melodrama y muy poco terror, pero que mantiene intacta la esencia del texto.
Ahora entendemos por qué a la crítica especializada no le gustó. La producción es básicamente un drama romántico que cambia la figura del vampiro clásico a un tono melodramático con ritmo irregular que salta entre el romance, la fantasía y hasta la comedia. Portales como Rotten Tomatoes la castigaron con apenas un 54% de aprobación, pero aquí está el giro: el público le otorgó un 82% de aprobación, porque quien la ve sin prejuicios, descubre que bajo sus libertades creativas, la línea narrativa te remite directo a la novela original. Salvo la adaptación de 1992, ninguna otra película ha sido tan fiel a Bram Stoker.
Drácula (2025) de Luc Besson quizá no es la película de terror que muchos esperan, pero está muy lejos de ser un desastre. Es un filme sumamente entretenido que apuesta por la frescura para evitar los clichés del cine de vampiros, pero que también conserva la esencia de los personajes y la narrativa de la novela original de 1897. Puede gustarte o no el tono de la cinta, pero es innegable que estamos ante una de las joyas más infravaloradas del personaje. Lo bueno es que ya puedes juzgarla por ti mismo, pues se encuentra disponible en streaming y sin costo adicional a través de Prime Video.
Imágenes | IMDb
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