México fue uno de los primeros países de América Latina en crear una legislación específica para las empresas de tecnología financiera o fintechs. La Ley Fintech de 2018 puso reglas a un sector que comenzaba a crecer rápidamente y abrió la puerta a conceptos como el open banking y las finanzas abiertas.
Ocho años después, la tecnología volvió a adelantarse. Las criptomonedas, los nuevos modelos financieros y el intercambio de información entre instituciones han avanzado, pero la regulación mexicana no necesariamente lo ha hecho al mismo ritmo.
Especialistas del sector consideran que las bases legales ya existen, pero todavía quedan pendientes importantes. Uno de los principales está en los activos virtuales, una categoría que puede abarcar criptomonedas como Bitcoin, stablecoins y otros tokens digitales. Las reglas actuales limitan la posibilidad de que instituciones financieras reguladas operen ampliamente con ellos.
México está entre los países que más usan las criptomonedas, pero todavía falta regularlas
Diego Ostos, socio del despacho Santamarina+Steta, explicó durante el programa Cambios, de Milenio, que la Ley Fintech sentó las bases para regular nuevos servicios financieros. Sin embargo, considera que todavía existe un vacío alrededor de los activos virtuales que tendría que resolverse entre la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Banco de México (Banxico).
“Si bien hoy la Ley los contempla, es muy difícil o no permite la Ley que haya un intercambio de criptomonedas en este país”, señaló.
El resultado es una paradoja. Limitar estas operaciones dentro de las instituciones reguladas en México no necesariamente evita que las personas compren criptomonedas. Pueden hacerlo mediante plataformas que operan desde otras jurisdicciones.
“En vez de que estemos regulando esas criptomonedas en México, el usuario de este tipo de criptomonedas se va con un exchange o con una entidad que no está regulada en México para comprar estas criptomonedas fuera del país”, explicó Ostos.
El tema cobra relevancia por el nivel de adopción. México ocupó el lugar 14 en el Índice Global de Adopción de Criptomonedas 2024 de Chainalysis, de acuerdo con información retomada previamente por Xataka México. Es decir, mientras la regulación mantiene una postura cautelosa, una parte de los mexicanos ya participa en este mercado.
Las criptomonedas no son el único pendiente de la Ley Fintech
Otro frente que los especialistas consideran rezagado es el modelo de banca abierta u open finance. Este modelo busca que una persona pueda autorizar el intercambio de su información financiera entre diferentes instituciones, lo que abre la puerta a servicios, créditos y productos más personalizados.
Víctor Noguera, socio fundador de Nascent, un fondo de capital de riesgo, considera que México comenzó a construir ese camino, pero después perdió velocidad. Puso como ejemplo a Belvo, una plataforma de open finance en la que Nascent invirtió y que permite conectar, con autorización del usuario, información financiera entre distintas empresas y servicios. Noguera explicó que la inversión se hizo bajo la expectativa de que México avanzaría hacia una regulación más abierta para este tipo de modelos, algo que, asegura, finalmente no ocurrió.
“Esperábamos que saliese una regulación mucho más abierta y al final nunca se dio”, explicó. “Las bases están ahí, pero creo que tenemos que seguir empujando a que las reglas se definan bien y que exista realmente ese open finance”.
Maricarmen García, socia de Asesoría en Administración de Riesgo de Entidades Financieras de KPMG México, apunta al mismo problema desde otro ángulo: los modelos financieros continúan cambiando y las reglas tendrán que hacerlo también.
“Están llegando modelos súper innovadores, pero que requieren también tener una Ley o una regulación a la medida que permita gestionar los riesgos que están encontrando, sin tener una sobrerregulación”, señaló.
México quiere reducir el efectivo, pero falta saber qué lugar tendrán las criptomonedas
La discusión llega en un momento en el que México también busca acelerar los pagos digitales. El Gobierno federal presentó una iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos que plantea ampliar la aceptación de alternativas como tarjetas, transferencias, códigos QR, CoDi y DiMo en sectores estratégicos, con gasolineras y casetas entre los primeros que harán la transición.
Ese movimiento deja una duda: si México quiere depender menos del efectivo y aumentar la trazabilidad de las operaciones, ¿qué papel tendrán las criptomonedas y otros tipos de dinero digital dentro de esa transición?
La cuestión importa por el argumento del gobierno frente al combate del lavado de dinero. Las criptomonedas pueden utilizarse para mover recursos procedentes de actividades ilícitas entre distintas direcciones y países. En un caso reciente, un ciudadano mexicano se declaró culpable en Estados Unidos de participar en un esquema de lavado en el que recibió alrededor de cuatro millones de dólares procedentes del narcotráfico en una billetera de criptomonedas.
De hecho, México ya ha reforzado algunos controles. Las reglas antilavado obligan a quienes ofrecen determinados servicios de intercambio, compraventa o wallets de activos virtuales fuera del sistema de entidades financieras a registrarse, identificar a sus clientes y reportar determinadas operaciones. Sin embargo, eso no resuelve el pendiente señalado por los especialistas sobre cómo integrar estos activos al sistema financiero regulado.
Otros países ya están discutiendo alternativas. En julio de 2026, el Parlamento Europeo autorizó comenzar las negociaciones con los Estados miembro para crear el euro digital. A diferencia de Bitcoin o de una stablecoin privada como Tether, cuyo valor busca mantenerse ligado al dólar estadounidense, se trata de una nueva forma electrónica del euro emitida por el Banco Central Europeo (BCE), diseñada para funcionar tanto con conexión a internet como sin ella. La propuesta también contempla que la mayoría de los negocios tenga que aceptarlo.
Europa no plantea eliminar el efectivo. La intención es sumar una alternativa pública para los pagos electrónicos y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
México fue pionero en poner reglas a las fintech y ahora quiere acelerar la digitalización de los pagos. El siguiente pendiente será definir qué lugar tendrán las criptomonedas y otras formas de dinero digital dentro de ese sistema, no sólo como alternativas para realizar pagos o transferir recursos, sino también bajo reglas que permitan identificar operaciones y reducir su uso para ocultar recursos ilícitos.
Imagen | Xataka México Gemini / Magnific
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