Hace un tiempo te contamos que, en su último informe, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos reveló que El Niño podría llegar a más tardar en julio de este año. De acuerdo con Meteored, los análisis señalan que existe un 70% de probabilidad de que sea fuerte o muy fuerte, especialmente hacia finales de este año.
Ante esto, surge la duda: ¿estamos ante un posible El Niño Godzilla? La respuesta corta es que no todavía. Y es que según la NOAA, las probabilidades de que este fenómeno (cuyo nombre oficial es Super El Niño) es de apenas el 30%. Sin embargo, eso no implica que no debamos tomar precauciones.
¿Qué es El Niño Godzilla?
Al Super El Niño se le conoce también como El Niño Jurásico y, evidentemente, El Niño Godzilla. De acuerdo con Luisa Machain Castillo, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, este último mote surgió entre entre 2015 y 2016, cuando la NASA registró un aumento inusual en la temperatura superficial del Pacífico central y oriental: entre 2.5 y 3 grados centígrados.
Sin embargo, como explica Meteored, el calentamiento global obligó a cambiar las reglas. En febrero de 2026 se adoptó el Índice de El Niño Oceánico Relativo. Lo que hace es básicamente restar el calentamiento general del trópico para aislar la señal genuina del Pacífico y así determinar si estamos ante un incremento inusual.
Si bien es cierto que las probabilidades de que experimentemos un Super El Niño o Niño Godzilla este año aún son bajas. Sin embargo, es preciso tener presente cuáles serían los efectos de fenómeno climático, especialmente en nuestro país.
Probabilidades de fortalecimiento de El Niño. Imagen | NOAA.
¿Cómo podría afectar el Niño Godzilla a México?
En caso de que el niño llegase a fortalecerse lo suficiente para evolucionar a un Super El Niño, sus efectos en nuestro país podrían ser huracanes más intensos en la zona del Pacífico, especialmente en Oaxaca, Guerrero, Jalisco y Baja California Sur.
El evento también podría ocasionar lluvias extremas e inundaciones que derivarían en desbordamientos y deslaves. En otras regiones del país, sin embargo, podría dar lugar a sequías o lluvias menos intensas, así como aumento en las temperaturas. Los ecosistemas marino también observarán cambios, como la aparición de especies inusuales, como ocurrió en Mazatlán en el 2015.
La UNAM añade que entre sus efectos más importantes se encuentra la disminución del afloramiento de aguas frías, que reducen la disponibilidad de nutrientes en la superficie del océano. Esto se traduce en una baja producción de fitoplancton, que es la base de la cadena alimenticia marina. Por tanto disminuyen las poblaciones de peces, aves y mamíferos marinos, mientras que otras migran en busca de condiciones más favorables.
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