Durante décadas, la comunicación de los delfines ha sido objeto de estudio por parte de los investigadores. En la década de 1960, científicos como John Lilly o Melba y David Caldwell realizaron diversos experimentos para descifrar los sonidos emitidos por esos mamíferos. Los Caldwell, que trabajaron con delfines en cautiverio, descubrieron que cada uno de estos animales emite un silbido único, denominado "signature whistle", que funcionaría como el nombre en los humanos.
Actualmente, una investigación realizada por miembros del Programa de Investigación de Delfines de Sarasota del Zoológico Brookfield de Chicago. Los científicos documentaron que las madres delfín son capaces de modificar la frecuencia de sus silbidos para comunicarse con sus crías, algo muy parecido a la forma en la que los humanos hablamos a nuestros bebés.
El secreto de la comunicación de los delfines
En la comunidad de Sarasota hay alrededor de 170 delfines nariz de botella y los investigadores conocen la edad, sexo y parentesco materno de cada uno de ellos. El equipo, que ha participado en el Programa desde 1970, coloca hidrófonos con ventosas en la frente de los delfines mediante el cual graba sus sonidos y monitorea el estado de salud de estos cetáceos.
Gracias a estos micrófonos, los investigadores descubrieron que los delfines salvajes producían una gran cantidad de silbidos distintivos cuando se les aislaba brevemente de otros delfines. Otras observaciones y grabaciones revelaron que también producían los mismo sonidos en entornos tranquilos.
Según Laela Sayigh, investigadora del proyecto, el 85% de los silbidos emitidos por los delfines son signature whistles. Los científicos crearon una base de datos que les permitió comprender la comunicación de los cetáceos. Esto les permitió descubrir que algunas crías desarrollan silbidos similares a los de sus madres. El equipo no sabe los factores que influyen en este aspecto.
Las madres delfines también modifican la frecuencia de sus silbidos al comunicarse con sus crías. Además, se ha observado que los delfines pueden imitar los silbidos de otros para llamarlos directamente, lo que sugiere una capacidad de aprendizaje social y una conciencia del "otro" sumamente avanzada.
Una forma de comunicación amenazada por la actividad humana
El equipo de Sarasota ha identificado al menos 20 tipos de silbidos "no exclusivos" que son utilizados por múltiples miembros de la comunidad. Mediante el uso de drones y experimentos de reproducción sonora, se ha detectado que algunos de estos sonidos funcionan como señales de alarma o expresiones de sorpresa, provocando respuestas coordinadas en el grupo ante estímulos inesperados.
Para categorizar esta galería de sonidos (más de 1,000 sesiones de 345 individuos), el equipo de Sarasota no descarta la integración de la inteligencia artificial. Comprender los silbidos de los delfines no solo abre una ventana para entender mejor a esta especie, también ofrece la oportunidad de empatizar con ella y protegerla.
Los océanos cada vez más ruidosos por la actividad humana, dificulta a los delfines reconocer a otros miembros de su especie por su silbido particular. "Si no puedes escuchar claramente un silbido, es como no poder ver la cara de un amigo", dicen los investigadores, quienes advierten que la contaminación acústica pone en riesgo la formación de vínculos, la organización social y la supervivencia de los delfines.
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