Cuando se habla de ciberbullying a nivel escolar, el foco casi siempre se centra en los estudiantes acosados por sus compañeros de clase. Pero, ¿qué pasa cuando los papeles se invierten y son los profesores las víctimas de acoso en redes sociales por parte de alumnos, padres de familia o incluso de otros docentes?
En México, la violencia digital contra los maestros en un problema cada vez más común. A pesar de ello, suele pasar desapercibida. De acuerdo con una encuesta realizada por la académica Claudia Jean Cortés, de la Facultad de Psicología de la UNAM, casi el 15% de los docentes de nivel medio superior, superior y de posgrado señalaron haber sido víctimas de ciberacoso.
Así es el ciberbullying contra maestros
De acuerdo con el estudio, presentado en el Foro universitario contra la violencia digital de la UNAM, el 16.7% de los encuestados dijo que se difundieron rumores sobre ellos en redes sociales. El 6.7% denunció la filtración de imágenes sin su consentimiento y el 3.3% señaló haber sido objeto de memes, burlas y ciberacoso.
Además de los insultos y las burlas, hay otras formas de hostigamiento en línea como chantajes, intentos de extorsión y amenazas. Los alumnos incluso pueden llegar a sabotear las clases virtuales o a incumplir las reglas dentro del aula de forma deliberada. Un estudio previo de la Universidad Pedagógica del estado de Sinaloa (UPES) con docentes de secundaria, reveló que, en clases presenciales, los alumnos pueden llegar a provocar a los docentes para grabar su reacción y chantajearlos o exponerlos en redes. A esto se le denomina ciberbaiting.
Jaen Cortés señaló que la violencia digital viola los derechos humanos y genera deterioro y daño emocional. Entre las consecuencias se encuentran vulneración de la dignidad, intimidad, integridad, seguridad o privacidad de los profesores. "En algunos casos experimentan estrés crónico, miedo, depresión y ansiedad", dijo.
La académica advirtió que el daño no se queda solo en las redes o en las clases virtuales, sino que trasciende las pantallas. Y es que este tipo de agresiones hacen que los profesores pierdan autoridad frente al grupo, se desmotiven profesionalmente e incluso se vea una reducción en la calidad de su enseñanza.
Un problema del que no se habla
Tanto la encuesta de la UPES como la de la UNAM revelan que los docentes prefieren guardar silencio por sentirse expuestos y vulnerables. Y es que en ambos casos, los maestros consideran que los administrativos no harán nada al respecto ni se castigará a los perpetradores, y en cambio, las denuncian harán más grande el problema.
En otros casos, los profesores renuncian al no verse respaldados por las instituciones en las que trabajan. Jaen Cortés señala que, al tratarse de un fenómeno relativamente nuevo, no se cuentan con protocolos para hacerle frente y proteger a los maestros, quienes en la mayoría de los casos optan por tratar de resolver el problema de manera interna con sus alumnos.
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