"Tienes manos de estómago", me decía siempre mi abuelita cuando rompía algo o se me echaba a perder. Debió ser una de las frases que más me decía cuando era niño porque todo lo que tocaba lo descomponía, en un sentido más que literal.
Solo le faltó decirme que de un estómago de niño, o de borracho. Si eres un adulto que está coqueteando con los 30, sabrás que muchos alimentos nos empiezan a "caer pesado", la leche deslactosada siempre es la opción ideal y, si puedes evitar la cruda, tu cuerpo te lo agradecerá por semanas. Otra cosa que no podemos hacer nunca es tomar agua de la llave, pero ¿te has preguntado por qué?
Por qué no debemos tomar agua de la llave
Siempre me he preguntado cómo fue que la humanidad se dio cuenta de que no debía hacer ciertas cosas. Cómo supimos lo que pasaba si comías una planta venenosa, cómo nos dimos cuenta de que las mordeduras de unas serpientes eran mortales y aquellos que dieron su vida con tal de evitar a toda costa pasar frente a un león o un leopardo. Lo mismo con el agua de grifo, por lo menos en México.
Y es que, a través de los años, un gran número de personas de todo el mundo han defendido la postura de que beber agua de la llave es seguro, pero no dicen en qué región. En México y gran parte de Latinoamérica, esto no es opción, ya que el agua de la llave, o agua cruda, puede desarrollar enfermedades en el estómago a causa de elementos químicos, bacterias, parásitos o huevecillos de parásitos, de acuerdo con ecofiltro.
Si alguna vez has tomado agua directo de la llave sin algún proceso de filtración previo, seguramente has notado que en ocasiones tiene aromas y sabores raros; es por eso que han dicho que es un riesgo beber agua de la llave.
De hecho, la Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-1994, sobre la “SALUD AMBIENTAL, AGUA PARA USO Y CONSUMO HUMANO-LIMITES PERMISIBLES DE CALIDAD Y TRATAMIENTOS A QUE DEBE SOMETERSE EL AGUA PARA SU POTABILIZACION”, explica que la potabilización es el conjunto de operaciones y procesos, físicos o químicos que se aplican al agua a fin de mejorar su calidad y hacerla apta para uso y consumo humano.
El gran problema es que al percibir aromas o sabores en el agua, nos podría dar un indicio de contaminación de algún tipo. El agua potable, por si sola, cumpliría con las características de ser segura para consumir, ya que no tiene contaminantes químicos o biológicos, sin embargo, según la fuente de donde provenga y su transporte, podría estar contaminada además de los depósitos donde se almacena.
Entre las bacterías que podríamos encontrar si tomamos agua de la llave, se encuentran el E.coli, una bacteria coliforme fecal que comúnmente se encuentra en el intestino de los animales y los seres humanos. Esta se desecha a través de materia fecal, tiene tant cepas inofensivas como cepas dañinas y viaja por el aire hasta llegar al agua.
Si una persona llega a beber agua contaminada por una de las cepas dañinas de E. coli, cabe la posibilidad de que pueda presentar enfermedades gastrointestinales, infección en los ojos y la garganta, así como irritaciones en la piel, los oídos y la nariz.
Todo esto sin mencionar que el agua de la llave también puede estar contaminada por la ya conocida bacteria Salmonella. Esta última es la causante de la fiebre tifoidea; así como por el parásito protozoario Cryptosporidium, que es resistente al cloro, afecta al tracto gastrointestinal de las personas y ha estado implicado en varias epidemias de enfermedades transmitidas por el agua, de acuerdo con la The University of Arizona.
En resumen, no es recomendable tomar agua de la llave de manera directa. Si lo vas a hacer, lo ideal es pasarla por algún filtro previamente para hacerla totalmente potable y evitar enfermedades. En la actualidad existen muchos purificadores de agua para el hogar que son de fácil mantenimiento y evitan que tengas que cargar garrafones todos los días.
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