Lorenzo Servitje, fundador de Grupo Bimbo: "El éxito trae incubado el germen del fracaso"; la lección empresarial que sigue vigente

El exceso de confianza puede convertirse en el mayor enemigo de una empresa.

Dueno Bimbo
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Samantha Guerrero

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Hay una idea que suele repetirse en el mundo de los negocios: el objetivo de cualquier empresa es alcanzar el éxito. Para Lorenzo Servitje, fundador de Grupo Bimbo, el verdadero peligro comenzaba justo después: "El éxito trae incubado el germen del fracaso; uno acaba por creer que sabe y eso se convierte en una condena".

La frase aparece en el libro 100 rebanadas de sabiduría empresarial, una recopilación de las reflexiones del empresario mexicano. Más que una cita inspiracional, resume una idea que lo acompañó durante buena parte de su carrera: ninguna compañía está vacunada contra el exceso de confianza.

Y viniendo del hombre que ayudó a convertir una pequeña panificadora mexicana en la empresa de panificación más grande del mundo, vale la pena detenerse a escucharla.

Una lección tras los tropiezos de Bimbo

Lo curioso es que esa reflexión no nació después de un gran triunfo. Nació después de uno de los tropiezos más importantes de Grupo Bimbo. De acuerdo con el libro, Servitje recordaba la expansión de la compañía hacia Argentina durante la crisis económica de 1994 y 1995. 

Sobre el papel, todo parecía indicar que la fórmula volvería a funcionar: la empresa había estudiado el mercado, confiaba en sus productos y pensaba que podía repetir el éxito conseguido en México. Solo que la realidad terminó diciendo otra cosa. Aquella expansión terminó convirtiéndose en uno de los mayores fracasos internacionales de la compañía. 

Y ahí apareció una lección que marcaría su forma de entender los negocios: el problema no había sido únicamente la estrategia, sino creer que el éxito acumulado garantizaba el siguiente paso. Dicho de otra forma, Bimbo descubrió que hacer bien las cosas en un país no significaba que la historia fuera a repetirse automáticamente en otro.

Equivocarse también era parte del negocio

Ese tampoco fue el único error que Servitje reconoció públicamente. En el mismo libro recuerda como uno de sus mayores arrepentimientos empresariales haber dejado pasar la oportunidad de adquirir Sabritas durante la década de los sesenta.

Grupo Bimbo

Con los años entendió que los errores no desaparecen por ignorarlos. Lo importante era analizarlos, aprender de ellos y evitar repetirlos. Años después reconocería que aquellas decisiones equivocadas terminaron enseñándole tanto como muchos de sus mayores aciertos.

De una panificadora mexicana a un gigante mundial

Cuando Lorenzo Servitje hablaba del peligro del éxito, no lo hacía desde la teoría. Grupo Bimbo nació en 1945 con apenas 34 colaboradores, una sola planta en la Ciudad de México y cuatro productos.  

Ocho décadas después, la empresa opera en 39 países, cuenta con 249 plantas de producción, más de 1,500 centros de venta y emplea a más de 153,000 colaboradores, de acuerdo con su Informe Anual Integrado 2025.

Su portafolio supera las 100 marcas y durante 2025 reportó ingresos por más de 426 mil millones de pesos. Es decir, aquella empresa que comenzó vendiendo unos cuantos tipos de pan en la capital del país hoy abastece diariamente a millones de consumidores en América, Europa, Asia y África.

Pero había un detalle. Ese crecimiento nunca siguió una línea recta. Bimbo realizó adquisiciones, cambió procesos, modificó estrategias, aprendió de distintos mercados y también cometió errores. Una de las claves de ese crecimiento parece haber sido actuar como si el éxito nunca estuviera garantizado.

Bimbo

Lo curioso es que la psicología terminó dándole la razón

Décadas después, la psicología organizacional comenzó a describir exactamente el fenómeno del que hablaba Servitje. Diversas investigaciones muestran que cuando una empresa acumula buenos resultados durante mucho tiempo, suelen aparecer sesgos como el exceso de confianza, la resistencia al cambio y la sensación de que las decisiones que funcionaron antes seguirán funcionando para siempre.

Uno de los más conocidos es el llamado sesgo de exceso de confianza, que lleva a líderes y organizaciones a sobreestimar su capacidad para seguir tomando buenas decisiones únicamente porque han tenido éxito en el pasado.

A ello se suma otro concepto ampliamente estudiado en administración: la llamada trampa del éxito. La idea es sencilla. Las compañías perfeccionan aquello que ya saben hacer, pero pueden dejar de explorar nuevas oportunidades. Cuando el mercado cambia, esa dependencia del modelo que antes funcionaba termina convirtiéndose en una desventaja.

Y la historia empresarial está llena de ejemplos. Kodak dominó durante décadas la industria de la fotografía, pero reaccionó demasiado tarde a la revolución digital. Nokia lideró el mercado de teléfonos móviles antes de perder terreno frente a los smartphones. Blockbuster fue el rey del alquiler de películas hasta que Netflix cambió la forma de consumir entretenimiento.

En todos esos casos, numerosos analistas coinciden en un punto: el problema no fue alcanzar el éxito, sino asumir que ese éxito duraría para siempre.

Grupo Empresa

Una lección que sigue vigente

Quizá esa sea la razón por la que las palabras de Lorenzo Servitje siguen apareciendo tantos años después. No hablan únicamente de Bimbo, sino de una idea mucho más amplia: el éxito puede convertirse en un riesgo cuando hace creer que ya no queda nada por aprender.

Y esa reflexión sigue teniendo sentido en un mundo donde las industrias cambian cada vez más rápido, los hábitos de consumo evolucionan constantemente y nuevas tecnologías transforman mercados completos en cuestión de meses.

Al final, la mayor enseñanza de Servitje no parece ser cómo construir una empresa exitosa. Parece ser cómo evitar que ese mismo éxito termine jugando en su contra.

Porque el verdadero enemigo de una compañía no siempre aparece cuando las cosas salen mal. A veces llega justamente cuando todo parece ir perfectamente bien y nadie vuelve a preguntarse si todavía queda algo por aprender.

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