El Gobierno de México analizará la posibilidad de incursionar en la fractura hidráulica o fracking para la extracción de gas no convencional. El objetivo de las autoridades es reducir su dependencia de Estados Unidos y "avanzar hacia la soberanía energética en la próxima década".
Durante la conferencia matutina del 8 de abril, Petróleos de México y la Secretaría de energía presentaron un plan para extraer el 38% de la generación de gas no convencional provendrá de fuentes renovables. La extracción de gas quedará a cargo de Pemex. Su director, Víctor Rodríguez, dijo que las técnicas usadas "aminorarán el daño al medio ambiente".
¿Cómo funciona el fracking?
Como te hemos contado en el pasado, la fractura hidráulica es una técnica de extracción de hidrocarburos que se encuentran en capas de roca a gran profundidad. Allí la permeabilidad es tan baja que el combustible no puede fluir por sí solo hacia un pozo convencional.
El objetivo del fracking es liberar esta materia prima, diseminada dentro de formaciones rocosas, generalmente de esquisto o pizarra. El proceso es el siguiente: primero se perfora un pozo vertical hasta la capa de roca (entre 2 y 5 kilómetros de profundidad). Una vez allí se perfora horizontalmente a través de la roca. Luego se bombea a presión una mezcla de agua, arena y aditivos químicos para fracturar la roca.
Después se introduce arena en las pequeñas grietas para evitar que estas se cierren por el peso de la tierra cuando se retira la presión del líquido que se inyecta. Este líquido está compuesto 90% de agua, 9.5% de arena y 0.5% de aditivos químicos. Parte de este líquido regresa a la superficie. Es entonces cuando el gas o el hidrocarburo comienza a fluir hacia el pozo para que sea recolectado.
La historia de esta técnica en México
El 16 de marzo de 2017, se publicaron en el Diario Oficial de la Federación los Lineamientos en materia de seguridad industrial, seguridad operativa y protección al medio ambiente para realizar las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales en tierra. Este establecía un plazo de 180 días naturales para cumplir con los lineamientos de seguridad operativa.
Durante los sexenios previos al ascenso de AMLO, especialmente durante el de Enrique Peña Nieto, Pemex comenzó con la exploración de los yacimientos de gas no convencional. Sin embargo, al llegar López Obrador, la práctica quedó prohibida hasta 2017, debido a las advertencias de diversas organizaciones sobre el daño ambiental que representa. Como señala El País, la noticia de que Pemex incursionará en el fracking, marca uno de los grandes distanciamientos de Sheinbaum respecto a su predecesor.
Preocupaciones ambientales
Diversas organizaciones han señalado los riesgos ambientales de la fractura hidráulica. WWF México dice que la fracturación de un solo pozo requiere millones de litros de agua que, tras mezclarse con químicos, ponen en peligro la pureza de los acuíferos subterráneos por posibles filtraciones y derrames.
La Alianza Mexicana contra el Fracking añade que esta agua cargada con aditivos químicos, metales pesados y materiales radiactivos naturales que podrían afectar a las personas y animales de la zona. Por su parte, la Escuela del Clima de la Universidad de Columbia, el fracking contribuye significativamente al calentamiento global mediante la liberación de metano y representa un riesgo de sismicidad inducida.
Ante esto, la propuesta del gobierno enfatiza el uso de nuevas tecnologías diseñadas para minimizar la huella ecológica. Esto incluye el reciclaje del agua utilizada en el proceso, el uso de agua no potable para no comprometer el suministro humano y la reducción drástica de aditivos químicos.
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