¿Cuál será la edad promedio en que los niños dejan de hacerse pipí en la cama? Seguramente no hay una respuesta predominante, pero esos "accidentes" nos ayudan a entender que la pipí va en la taza del baño, a la vez que relacionamos la orina como algo "negativo" pues se desecha.
El gran problema es que tratamos a este recurso, cíclico e infinito, como basura, cuando en realidad la ciencia nos ha enseñado que puede ser más aprovechable de lo que vemos a simple vista, aunque con importantes retos.
Cómo se puede aprovechar la orina, según la ciencia
Antes de empezar, es importante aclarar que no vamos a hablar de la orina como un motivo de salud, en donde informes del Journal of Nephrology indican que tiene beneficios para la salud. Aunque falta profundizar en más estudios, y siempre es recomendable primero ver a un experto en salud.
En realidad, de lo que vamos a hablar es de la orina como material para los retos de fertilidad a nivel ambiental. El estudio de la Universidad de Surrey, en Inglaterra, explica que sus investigadores lograron reutilizar este líquido, en específico sus nutrientes, concentrándolos en un fluido rico en minerales esenciales para las plantas, como el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Es decir, como una especie de abono de nutrientes.
La forma en que lo hicieron es mediante un proceso de ósmosis directa de bajo consumo energético, evitando así el uso excesivo de recursos que exigen las tecnologías convencionales de tratamiento de aguas residuales. De hecho, su autor principal, Siddharth Gadkari, describe la orina humana como una suerte de paradoja, ya que contiene los nutrientes esenciales que necesitamos para la agricultura.
Los investigadores explican que sus hallazgos pueden ayudar a promover una gestión más sostenible del agua y de los nutrientes en todo el mundo, reduciendo la dependencia del uso de fertilizantes, cuya producción exige y consume grandes cantidades de recursos.
Qué dicen otras investigaciones
No es la única investigación al respecto, pues la Universitat Autònoma de Barcelona realizó una investigación recopilando datos sobre el ciclo de vida de algunas plantas en tres escenarios: un humedal artificial (S1), un reactor aeróbico a escala de laboratorio para la recuperación de nitrógeno (S2) y una planta centralizada de tratamiento de aguas residuales (S3).
Los resultados mostraron que la orina humana funcionó como una fuente renovable de nitrógeno que puede reemplazar fertilizantes sintéticos, a la vez que reduce la eutrofización y ahorrar agua. Esto especialmente si se integra en edificios con agricultura urbana, según el documento. Sin embargo, no está de más mencionar que en escalas pequeñas, digase una casa o departamento, el proceso consume mucha energía y genera altos impactos en ecotoxicidad y cambio climático. Lo que es un hecho es que es un beneficio interesante para los fertilizantes.
Por otro lado, la especialista escoces Elizabeth Waddington coincide con la Organización Mundial de la Salud en que la orina tiene nutrientes escenciales para la agricultura como nitrógeno (N) en cuanto al crecimiento de hojas y vegetación; Fósforo (P), para el desarrollo de raíces, flores y frutos; así como en Potassio (K), para la regulación hídrica, reisistencia a estrés y enfermedades. Cabe aclarar que todo esto se afirma en una comparación respecto a algunos fertilizantes comerciales.
Y aunuqe es un elemento práticamente gratuito, debido a que todos los días orinamos, reduciendo la dependencia a fertilizantes, también es un elemento que, si no se utiliza correctamente, puede llegar a dañar las raíces y el follaje de las plantas por el exceso de nitrógeno. También existen elementos dañinos como las sales, la contaminación por patogenos o enfermedades de distintas personas, o bien, por el uso de farmacos.
Asimismo, la misma OMS, menciona que no se recomienda usar la orina sin diluir y mucho menos directamente sobre las plantas o frutos comestibles. Lo ideal es usarla en las raíces. De esta manera se evita la transmisión de enfermedades.
Lo que es cierto, y todos coinciden, es que la orina sí es un elemento positivo como fertilizante en algunas plantas. Aunque debemos tener cuidado y hacerlo siempre con el apoyo de algún experto o guías científicas, de lo contrario podríamos contraer enfermedades.
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