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Desentrañando el pasado prehispánico de Tláhuac, Ciudad de México

Desentrañando el pasado prehispánico de Tláhuac, Ciudad de México
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En la Delegación Tláhuac de la Ciudad de México, arqueólogos del INAH han descubierto los restos de los antiguos mexicas que habitaban ahí, ya que al hacer excavaciones se han descubierto distintos entierros humanos con ofrendas ceremoniales, y hasta los esqueletos de dos tlacuaches. Estos rescates arqueológicos son dirigidos por los arqueólogos Octavio Vargas Carranza y Eulogio Gustavo Rangel Álvarez, quienes llevan dos meses trabajando en un predio cercano a la sede delegacional.

Es de agradecer que al realizarse obras de infraestructura urbana, se tenga un pretexto para explorar el subsuelo y dar con el hallazgo de estos vestigios que nos ayudan a entender la forma de vida (y de muerte) de nuestros antepasados. Las evidencias apuntan a que estos restos datan de la época Azteca I, II y III es decir entre el año 1200 y 1521.

De ser una isla a ser una delegación

La antigua Cuitláhuac era en su época de esplendor una isla del lago de Chalco a la que solo podía llegarse por dos vías, sus habitantes se consideraban descendientes de Quetzalcóatl ya que provenían de Tula, y de hecho sus técnicas constructivas se asemejan a las utilizadas en ese otro enclave arqueológico. Los entierros humanos y las ofrendas encontradas junto a ellos, según Octavio Vargas nos hablan de que lo que se ha descubierto es un área habitacional próxima al centro ceremonial de Cuitláhuac.

Entre los restos humanos descubiertos está la osamenta de un individuo adulto que presentaba ciertas piezas formando una ofrenda a sus pies entre ellos una olla, platos, cajetes y caracoles. Otro de los hallazgos fue el de los restos de un menor dentro de una olla y a su alrededor había molcajetes trípodes.

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Otros de los objetos que se han descubierto en este predio son navajillas de obsidiana prismática, orejeras con turquesas, piezas de cerámica que representaban un perro, un sello en forma de mono y el símbolo de un caracol recortado en representación de Ehécatl, dios del viento.

Al ser un sitio entre chinampas cultivaba diferentes productos lo que le permitía tener un comercio muy activo con otras regiones, por lo cual no fue raro para los arqueólogos encontrar materiales que no son oriundos de la región tales como: jadeíta, serpentina y turquesa.

Cada excavación y hallazgo arqueológico nos acerca más a conocer la cuna de nuestros antepasados "en el ombligo de la Luna".

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