Stephen Hawking, uno de los físicos más influyentes de nuestra era, no solo dedicó su vida a explorar los misterios del universo, también supo cómo convertirlos en experimentos memorables. En 2009, organizó una fiesta en Cambridge con un objetivo insólito: recibir a viajeros del tiempo.
El evento, que incluía champán, globos y un cartel de bienvenida, nunca tuvo invitados. Y ese era justamente el punto. Hawking buscaba demostrar, con su característico humor y rigor científico, que viajar hacia atrás en el tiempo no es posible. A más de una década de distancia, la historia sigue generando debate y curiosidad en todo el mundo.
La prueba más divertida contra el viaje en el tiempo: una fiesta sin invitados
El 28 de junio de 2009, Hawking preparó un cóctel en la Universidad de Cambridge. La sala estaba decorada, las copas servidas y los canapés listos. Sin embargo, las invitaciones se enviaron después de que la fiesta ya había terminado. La idea era simple: si alguien del futuro lograba viajar al pasado, encontraría la invitación y asistiría.
Nadie apareció. Para Hawking, esa ausencia no fue decepcionante, sino una confirmación de su hipótesis. En 2012, durante el Festival de Ciencias de Seattle, explicó con ironía que había organizado una recepción para viajeros en el tiempo, esperó un buen rato, y nadie llegó. “Tengo pruebas experimentales de que viajar en el tiempo no es posible”, dijo con una sonrisa.
Stephen William Hawking, Físico teórico británico, nació el 8 de enero de 1942 en Oxford (Gran Bretaña)
Globos, champán y cero invitados: un experimento con humor y propósito
Aunque el resultado era previsible, Hawking no lo consideró un fracaso. Su intención era mostrar que la ciencia también puede ser creativa y accesible. En entrevistas posteriores, comentó que esperaba que las invitaciones sobrevivieran durante siglos, para que algún día alguien pudiera regresar y brindar con él.
El experimento se convirtió en un símbolo de cómo la ausencia puede ser tan reveladora como la presencia. Para muchos, fue una manera ingeniosa de acercar al público a conceptos complejos de la física, como la naturaleza del espacio-tiempo y las limitaciones de los viajes temporales.
Críticas y teorías alternativas sobre el experimento
La fiesta de Hawking también generó debate. En foros de Reddit, algunos argumentaron que el diseño del experimento era imperfecto: quizá los viajeros del futuro nunca supieron de la invitación, o tal vez asistieron en una línea temporal distinta. Otros señalaron que, si viajar en el tiempo fuera posible, los interesados seguramente conocerían las teorías de Hawking y habrían acudido.
Estas discusiones abrieron la puerta a reflexiones sobre universos paralelos y la posibilidad de que el experimento funcionara en otra realidad, en línea con lo que plantea la teoría del multiverso, curiosamente popularizada por Marvel). En cualquier caso, la ausencia de invitados en nuestro universo reforzó la idea de que retroceder en el tiempo es, al menos por ahora, imposible.
Más allá de la ciencia, un gesto humano
¿Por qué organizar una fiesta para invitados que nunca llegarían? Para algunos, fue una estrategia de marketing brillante: Discovery Channel grabó el evento para su serie Into the Universe With Stephen Hawking. Para otros, fue un recordatorio de que la curiosidad humana siempre busca desafiar los límites de lo posible.
Como detalla Medium, Hawking entendía que probar los límites, incluso sabiendo que no se cruzarán, es parte de nuestra naturaleza. Su experimento no solo habló de física, también de esperanza y de la necesidad de imaginar futuros que aún no existen.
El legado de una invitación eterna
Aunque Hawking falleció en 2018, su fiesta sigue siendo recordada como uno de los gestos más ingeniosos de su carrera. En su servicio conmemorativo, incluso se permitió un guiño al futuro: el registro de asistencia aceptaba personas nacidas hasta 2038.
Con humor y genialidad, Hawking dejó un mensaje final: “Espero que copias de la invitación sobrevivan durante miles de años”. Así que, si algún viajero del tiempo lee esto, ya sabe dónde y cuándo presentarse: Cambridge, 28 de junio de 2009.
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