Que en México nos guste el chisme no es un defecto, sino un rasgo crucial de nuestra evolución

Que en México nos guste el chisme no es un defecto, sino un rasgo crucial de nuestra evolución

A pesar de su mala reputación, el chisme cumple funciones sociales muy importantes 

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Chisme
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Luis Ángel Márquez Flores

Editor Jr
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Luis Ángel Márquez Flores

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Ah, el chisme. Definitivamente todos hemos escuchado más de uno en nuestra vida, algunos más jugosos que otros, ya sea de nuestros compañeros de trabajo, familiares, vecinos o de algunas amistades. Incluso puede que nos hayamos enterado de chismes sobre perfectos desconocidos mientras oíamos (sin querer, claro) una conversación ajena en el transporte público.

Siempre nos han dicho que el chisme es, en esencia, negativo. Que solo sirve para esparcir mentiras, que es propio de gente sin quehacer y que puede crear conflictos (de hecho, la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana del Inegi dice que durante el primer trimestre de 2026, casi el 7% de los conflictos o enfrentamientos en México fueron provocados por chismes). Pero, ¿y si su función va más allá de echar a pelear a las personas?, ¿y si es parte de lo que nos hace humanos? 

Un primate chismoso llamado homo sapiens

De acuerdo con Nicole Hagen Hess, profesora de antropología evolutiva en la Universidad de Washington State, el chisme se encuentra en muchas culturas alrededor del mundo. Tampoco es algo reciente, de hecho puede que sea algo tan antiguo como el lenguaje.

Por su parte, Robin Dunbar, profesor emérito de psicología evolutiva en la Universidad de Oxford, explica que los primates suelen formar grupos para protegerse de sus depredadores. Para mantener la paz, los miembros de estos grupos recurren al acicalamiento social (social grooming). El experto señala que el contacto físico entre individuos libera endorfinas que generan una sensación de confianza.  

Aunque los humanos también solemos recurrir al contacto físico, Dunbar advierte que este se da en contextos más íntimos. Además, al formar grupos mucho más numerosos, tuvimos que encontrar un mecanismo más eficiente que el acicalamiento: el lenguaje

Las ventajas son muchas: mientras que el acicalamiento requiere contacto uno a uno, una conversación involucra a más personas. Dunbar dice que, en ambos casos, la interacción social ocupa el 20% del tiempo, pero al hablar, ese porcentaje nos rinde mucho más.   

Chismosos

¿Para qué nos sirve el chisme?

Tras observar las interacciones de personas en lugares públicos, Dunbar identificó que alrededor del 65% del tiempo de conversación se dedica a temas sociales (o sea, a compartir chismes). A partir de esto, el especialista identificó cuatro funciones principales del chisme: informarse sobre otros miembros, autopromoción, búsqueda de consejo y control de parásitos sociales (free riders).

Estas dos últimas se realizan en menor proporción en espacios públicos, reservándose al ámbito privado. Sin embargo, el control de parásitos sociales  es quizás una de las funciones secundarias más importantes para las sociedades humanas. Dunbar menciona que es a través del chisme como podemos reconocer a individuos que se benefician de otros pero que no devuelven el favor. 

En otras palabras, el chisme nos permite cuidarnos los unos a los otros. Otros autores añaden que al chismear sobre las cualidades y defectos de otros individuos, los primeros grupos podían elegir mejor a sus líderes o gobernantes. Por lo tanto, también fue clave en la construcción de sociedades más grandes y robustas. 

Chisme, escándalo y buenos modales

En 1980, un artista mexicano radicado en Ámsterdam, Ulises Carrión, llevó a cabo un proyecto titulado Gossip, scandal and good manners ("Chisme, escándalo y buenos modales"). Su obra consistió en esparcir chismes entre algunas personas y dar seguimiento a la evolución de los mismos. Su investigación concluyó con una conferencia en la que hablaba sobre el chisme como dispositivo para la comunicación y como vehículo artístico. 

Lo interesante de este proyecto es que Carrión hace una comparación minuciosa entre un chisme, un rumor, un escándalo y una calumnia. El artista menciona que el chisme y la calumnia se propagan de manera individual, pero el rumor y el escándalo son creaciones colectivas. Además, a diferencia del rumor, que se esparce entre las personas de manera errática, el chisme sigue un orden lineal y una evolución libre. Por su parte, el escándalo se esparce hacia "afuera", mientras que la calumnia es un esfuerzo concentrado.

Diagrama De Flujo Del Chisme Carrión presentó en 1981 un diagrama de flujo en el que explicaba la evolución del chisme. Imagen | @desarzonado en X.

El artista añade que contar chismes nos produce placer, algo que no pasa con ninguno de los otros términos. Esto último lo ha confirmado la ciencia: Herminia Pasantes, del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, menciona que escuchar un buen chisme activa en nuestro cerebro dos áreas en específico: el área tegmental ventral y el núcleo accumbens. Este último, al ser estimulado, libera dopamina y serotonina, neurotransmisores asociados al placer y a la alegría.

Escandalo Imagen | @desarzonado en X.

¿Por qué el chisme tiene tan mala reputación?

En Gossip, scandal and good manners, Carrión advierte que hay una diferencia crucial entre el chisme y la calumnia. Y es que mientras la segunda siempre tiene intenciones maliciosas, el chisme puede o no tenerlas. Si leemos la definición en el diccionario de esta palabra, leeremos que el chisme "generalmente pretende indisponer a unas personas con otras". Al final, deriva del griego schísma, que significa "escisión" o "separación".

Para la doctora María Angélica Galicia, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, el chisme puede ayudar a inclinar la balanza de la gente hacia algún individuo. Al contar chismes negativos sobre una persona, dice, damos un ejemplo de lo que "no está permitido moralmente" en una sociedad determinada.  

Calumnia

Sin embargo, advierte que como "todo lo prohibido es atractivo para la gente", un buen chisme sobre alguien puede garantizar que las personas presten atención a otra que buscar difamar a un tercer individuo. Por desgracia, esta idea negativa acerca del chisme, asociada a las mentiras y al placer que produce escucharlas, es lo que le ha dado una mala reputación a este acto comunicativo.

Algo curioso, además, es que el chisme se asocia mucho más a las mujeres que a los hombres. No obstante, dicha creencia fue desmentida por un estudio de la Universidad de California, el cual reveló que ambos géneros disfrutan por igual de chismear. Algo que resulta interesante es que la ENSU muestra que quienes suelen entrar en más conflictos a causa de un chisme son los hombres. Al final, puede que el problema no sea el chisme en sí, sino cómo los humanos reaccionamos a él. Lo único innegable es que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia y ha evolucionado junto con nosotros.

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