México y la movilidad eléctrica tienen una relación extraña. El país no tiene una red de cargadores suficiente, los precios de estos vehículos siguen siendo altos y los apoyos del gobierno son limitados. Aun así, según el Informe de Movilidad 2026 de Ipsos, México empata con Indonesia en el primer lugar mundial de países donde más personas consideran atractivo conducir un auto eléctrico. Seis de cada diez mexicanos lo ven así.
El dato importa porque no viene acompañado de una explicación sencilla. Ipsos no encontró evidencia de que ese entusiasmo venga del ahorro en gasolina, de la preocupación por el medio ambiente, del interés en la tecnología o de los incentivos fiscales. Lo que sí encontró es una pista importante: el mayor entusiasmo por los autos eléctricos se concentra en países donde los ingresos de las familias están creciendo. Eso cambia completamente la lectura del fenómeno.
Tesla Model Y.
Lo que los datos sugieren es que el auto eléctrico en México funciona más como un bien aspiracional que como una decisión práctica o ideológica. En otras palabras, la gente quiere uno no tanto por lo que hace, sino por lo que representa. Es el tipo de vehículo con el que muchos mexicanos quieren identificarse socialmente, el que proyecta una imagen de modernidad y de avance personal.
Latinoamérica confirma esa tendencia más allá de México. Chile ocupa el tercer lugar global con 57%, y Colombia y Perú también aparecen entre los diez países con mayor entusiasmo por los autos eléctricos. Cuatro naciones latinoamericanas en ese top diez demuestran que el interés por la movilidad eléctrica no es exclusivo de las economías más desarrolladas ni de los consumidores con mayor conciencia ambiental.
El sudeste asiático también aparece con fuerza en el mapa. Indonesia lidera junto a México, Tailandia llega al quinto lugar con 54% y Malasia al décimo con 38%. Los tres países comparten una característica: la cantidad real de autos eléctricos circulando en sus calles sigue siendo muy baja. El deseo existe antes que la infraestructura, y transformar ese deseo en una compra concreta es el reto principal tanto para los fabricantes como para los gobiernos de la región.
China ilustra bien lo que pasa cuando ese deseo se convierte en realidad masiva. Hoy es el mercado eléctrico más grande del planeta, con uno de cada tres autos nuevos siendo eléctrico. Sin embargo, en el ranking de atractivo solo alcanza el cuarto lugar con 56%. Cuando algo deja de ser novedad y se vuelve cotidiano, pierde parte de ese atractivo aspiracional. México todavía está en la etapa anterior a ese punto.
BYD Dolphin Mini.
El auto eléctrico en México
Para las marcas de autos, estos números representan un problema de comunicación. Años de campañas centradas en la autonomía de la batería, el ahorro en combustible y el compromiso ambiental pueden estar apuntando en la dirección equivocada, al menos en México. Si lo que motiva al consumidor mexicano es la imagen y el estatus social, el mensaje tendría que cambiar por completo.
El auto eléctrico llegó a México antes que sus condiciones ideales de uso. Llegó primero como aspiración, y eso, según Ipsos, puede ser exactamente la señal que anticipa la próxima gran ola de crecimiento eléctrico en el mundo.
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