David Mateo, nutriólogo: "La mejor forma de beber agua es a sorbos; de golpe, tu cuerpo la elimina antes de aprovecharla"

¿Es mejor beber agua a sorbos que tomarse un vaso de golpe?

Tomar Agua David Mateo
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Samantha Guerrero

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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Beber agua parece una de las cosas más sencillas del día, pero hay recomendaciones sobre hidratación que pueden generar dudas: ¿es mejor tomarla a sorbos o beber un vaso entero de una vez? ¿Conviene hacerlo antes de desayunar? ¿El agua fría afecta la digestión? Para responder, conviene distinguir entre las recomendaciones de los expertos y lo que realmente han encontrado las investigaciones.

El nutriólogo David Mateo recomienda beber agua poco a poco. Según explica, "la mejor forma de beber agua es a sorbos; de golpe, tu cuerpo la elimina antes de aprovecharla". Un estudio sobre rehidratación después del ejercicio encontró resultados que respaldan parcialmente la idea de distribuir la ingesta, aunque no demuestra que beber un vaso de agua rápidamente impida absorber el líquido.

Qué dice la ciencia sobre beber agua de golpe o a sorbos

Un estudio publicado en 2010 en International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism comparó dos formas de rehidratarse después del ejercicio: beber agua en un periodo corto o distribuir la ingesta durante varias horas.

Participaron ocho personas que primero perdieron alrededor del 2% de su peso corporal mediante ejercicio en condiciones controladas. Después recibieron una cantidad de agua equivalente a la pérdida de líquidos, ya fuera concentrada en una hora o repartida durante cuatro horas.

Al final del periodo de observación, la ingesta gradual produjo una mayor eficiencia de hidratación. Los participantes retuvieron una proporción mayor del líquido ingerido y eliminaron menos por la orina. Los investigadores calcularon una eficiencia del 75% con la ingesta gradual, frente al 55% con la ingesta rápida.

Sin embargo, el experimento estudió a un grupo pequeño de personas después de hacer ejercicio y deshidratarse. Sus resultados no demuestran que beber un vaso de agua de golpe impida absorberlo ni que todas las personas deban beber exclusivamente a sorbos.

En México, además de cómo distribuimos el consumo, importa qué bebidas elegimos. Un estudio publicado en 2014 sobre el consumo de líquidos entre adultos mexicanos encontró que el 87.5% de los hombres y el 65.4% de las mujeres participantes registraron una ingesta inferior a las recomendaciones utilizadas por los investigadores. 

Tomando Agua

También encontró que, en el 80% de la población estudiada, las bebidas azucaradas superaban al agua simple en el consumo de líquidos. Estas cifras corresponden a la población analizada y no describen necesariamente los hábitos actuales de todo el país.

¿Hay que beber agua al despertar y evitarla durante las comidas?

Mateo también recomienda beber agua al despertar porque, según explica, ayuda a activar el sistema digestivo. Tomar agua por la mañana puede ser una forma práctica de empezar el día hidratándose, pero no es necesario hacerlo a una hora específica para que el organismo aproveche el líquido.

Otra de sus recomendaciones es beber entre comidas, ya que considera que tomar mucha agua mientras comemos diluye los ácidos gástricos y dificulta la digestión. Sin embargo, beber agua durante una comida no significa automáticamente que el estómago deje de digerir los alimentos de forma adecuada.

Por tanto, no es necesario evitar el agua durante las comidas por miedo a perjudicar la digestión. Puedes ajustar la cantidad a tu sed, tus necesidades y la comodidad que experimentes al comer.

Agua fría o templada: ¿cuál es mejor?

El nutriólogo también recomienda beber agua templada o a temperatura ambiente, pues sostiene que el agua fría puede contraer los vasos sanguíneos y ralentizar la digestión. No obstante, esa afirmación no basta para concluir que el agua fría sea perjudicial para la mayoría de las personas.

La temperatura puede elegirse según las preferencias personales y las circunstancias. Lo importante es no convertir una preferencia en una regla de salud sin evidencia suficiente que la respalde.

En cuanto a la cantidad diaria, Mateo menciona entre 1.5 y 2 litros como una referencia mínima para la mayoría de las personas. Esa cifra no debe interpretarse como una necesidad universal: los requerimientos de líquidos varían según la edad, la actividad física, el clima, la alimentación y el estado de salud. Además, el agua de los alimentos y otras bebidas también contribuye a la ingesta total.

Como Tomar Agua

Beber agua no tiene que convertirse en una fórmula rígida

La recomendación de David Mateo de distribuir la ingesta de agua durante el día tiene cierto respaldo en estudios de rehidratación, pero no significa que beber un vaso de golpe impida aprovechar el líquido. Tampoco basta para confirmar sus afirmaciones sobre la temperatura del agua o la digestión durante las comidas.

Más que seguir reglas estrictas sobre los sorbos, el horario o la temperatura, conviene adaptar el consumo a las necesidades de cada persona y distinguir entre lo que la ciencia ha observado y lo que todavía no puede asegurar.

Imágenes | Pexels

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