El registro para la Credencial Universal de Salud comenzó con tropiezos, pues durante sus primeros días se ah reportado que los módulos no tienen el sistema habilitado. Se trata de un problema presente en varios puntos del país y que ha impedido a las personas interesadas completar el trámite para acceder a este documento, que por ahora solo es para adultos mayores a 85 años.
Ante dicho problema, que aún no tenía solución al inicio de la segunda jornada, el personal de los módulos solo pudo limitarse a la toma de datos preliminares. Como señala La Silla Rota, el inicio del registro para la credencialización no solo estuvo marcada por las fallas técnica, sino también por la poca afluencia de personas.
Asistentes tuvieron que anotarse en una libreta
Según contó Grupo Fórmula, en el módulo ubicado del Centro Médico Siglo XXI de CDMX, el personal de Bienestar informó que el sistema donde se debería cargar la información de los adultos mayores no estaría habilitado sino hasta la semana siguiente. Por lo tanto, la alternativa fue usar una libreta para anotar nombres y tomar huellas dactilares.
El mismo escenario se repitió en ciudades como Hidalgo y Campeche. Los trabajadores en los módulos aseguraron que una vez se tuvieran acceso a la plataforma, se vaciaría dicha información y después se contactaría a los interesados para comunicarles cuándo podrán pasar a recoger su credencial.
Inicialmente se había anunciado que el registro para obtener la Credencial Universal de Salud daría comienzo el 2 de marzo del 2026; sin embargo, dicha fecha llegó y los módulos no estaban listos, por lo que se recorrió al 13 de abril.
Hay poca afluencia en los módulos
Otra cosa que llamó la atención durante los primeros días del registro fue la poca presencia de personas interesadas en los módulos. En algunas entidades esto de debe a que el programa no tuvo difusión. Los pocos adultos mayores de 85 años que acudieron tuvieron que volver sin poder concluir el trámite debido a las fallas técnicas.
Lo cierto es que, al igual que ha pasado con el registro de líneas telefónicas, las personas no se sienten seguras de confiar sus datos biométricos al gobierno. Y es que a pesar de que el gobierno ha dicho que la información estará protegida, la población no tiene certezas sobre el uso que se le dará a la misma.
Además, como menciona Ignacio Gómez Villaseñor, existe el riesgo de que los datos sean robados por ciberdelincuentes. Esto último no es un miedo infundado, pues solo basta con echar un vistazo al historial de ciberataques de los que han sido víctimas las dependencias gubernamentales en los últimos ocho años.
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