Un estudio del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental de la UNAM reveló que el polvo que se acumula en los hogares de México es significativamente más tóxico que el de otros países del mundo, como Reino Unido o España. De acuerdo con los autores, en la Ciudad de México, los niveles de contaminación por metales pesados son hasta tres veces más grandes que en varias ciudades británicas.
La investigación se realizó a partir de 480 muestras recolectadas en 14 ciudades del país. Los resultados se pueden leer en la revista Indoor Air y señalan que este tipo de contaminación es incluso peor en interiores que en exteriores. Por ello, los investigadores apuntan que la limpieza constante de la vivienda es más importante que nunca para preservar la salud de los habitantes.
Metales pesados: el enemigo silencioso del hogar
La investigación, encabezada por los investigadores Francisco Bautista Zúñiga, y Avtandil Gogichaishvili, revela que en ciudades como Morelia y la Ciudad de México se detectaron altas concentraciones de metales pesados y partículas magnéticas. En el exterior se encontraron 866 miligramos por kilo de manganeso, 49 de níquel, 116 de cobre, 527 de zinc, 28 de antimonio y 118 de plomo.
Sin embargo, dentro de las casas las cifras fueron aún mayores: 680 de manganeso, 62 miligramos de níquel, 386 miligramos de cobre, 1,221 miligramos de zinc, 30 miligramos de antimonio y 213 miligramos de plomo. Esta acumulación se debe a factores como la cocción de alimentos con gas y el desgaste la pintura, los muebles y las paredes.
Bautista Zúñiga explicó que estos datos fueron inesperados, pues asumieron que el interior de los hogares estaría menos contaminado que el exterior. Sin embargo, el aumento de actividades realizadas durante la pandemia por COVID-19, aunado a la entrada de polvo desde el exterior, permitió la liberación y acumulación de sustancias contaminantes.
Riesgos para la salud
En cuanto a los riesgos a la salud, metales como manganeso, hierro o plomo representan los peligros más grandes, especialmente para niñas y niños, quienes suelen tener mayor contacto con el polvo. Los investigadores señalan que la exposición puede darse por tres vías, ingestión oral, inhalación y contacto con la piel.
La investigación también señala que algunos metales pesados son más comunes dentro de los hogares, como el cadmio y el arsénico, presentes en barnices para la madera. El antimonio proviene del deterioro de los plásticos y minerales como la magnetita pueden liberarse al usar estufas de gas.
Para reducir la exposición a metales pesados, los expertos recomiendan reforzar la limpieza del hogar, mantener en buen estado paredes, pintura y muebles, lavar cortinas con mayor frecuencia. También sugieren evitar introducir polvo del exterior y cambiarse los zapatos al entrar a casa y colocar plantas en ventanas o interiores, pues estas pueden atrapar metales pesados.
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