La psicología explica por qué a los adultos les gusta andar en pijama a cualquier hora

Estar en pijama todo el día puede ser uno de los placeres de la vida adulta.

Ropa Comoda
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samantha

Samantha Guerrero

Editora Jr
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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Hay días en los que lo último que queremos hacer es cambiarnos de ropa. Termina el trabajo, llegamos a casa y nos ponemos la pijama, aunque todavía falten varias horas para dormir. Para algunas personas, incluso, no hay nada mejor que pasar todo el domingo con ropa cómoda.

Pero ¿por qué nos gusta tanto andar en pijama cuando no tenemos que dormir? La respuesta podría estar en algo más que la comodidad: la ropa también puede influir en cómo nos sentimos y en la forma en que nos preparamos mentalmente para ciertas actividades.

La ropa puede influir en cómo nos sentimos

En 2012, los investigadores Hajo Adam y Adam Galinsky publicaron un estudio en el Journal of Experimental Social Psychology en el que presentaron el concepto de enclothed cognition. La idea es que la ropa puede influir en nuestros procesos mentales tanto por las sensaciones físicas que produce como por el significado que le atribuimos.

En sus experimentos, los participantes que creían llevar una bata de médico mostraron mayor atención sostenida que quienes pensaban que usaban una bata de pintor, aunque las prendas fueran iguales.

El estudio no investigó el uso de pijama, pero ayuda a entender por qué asociamos ciertas prendas con determinadas actividades. Si ponérnosla significa que terminó el trabajo y llegó el momento de descansar, cambiarse puede convertirse en una señal para desconectarse de las obligaciones, y eso no significa que la pijama produzca relajación automáticamente, sino que su significado personal puede influir en cómo vivimos ese momento.

Adultos Usar Pijamas

El home office cambió algunas rutinas al vestirnos

Durante la pandemia, trabajar desde casa también cambió la forma en que elegíamos nuestra ropa. En mayo de 2020, una encuesta realizada por The Wellness and Productivity Project y recopilada por Milenio encontró que el 79% de las personas consultadas prefería usar ropa cómoda durante su jornada laboral. El 15% seguía vistiéndose como si fuera a la oficina y el 6% permanecía en pijama todo el día.

Aunque estos datos corresponden al confinamiento y no explican por qué elegimos determinadas prendas, muestran que trabajar desde casa modificó algunas rutinas. Sin traslados ni una oficina a la que acudir, vestirse podía depender más de las preferencias personales.

Un estudio publicado en 2021 en la revista Applied Psychology también analizó cómo las personas establecían límites entre el trabajo y la vida personal al trabajar desde casa. Entre las estrategias identificadas estaba cambiarse de ropa para distinguir ambos momentos.

Para algunas personas, vestirse antes de trabajar ayuda a marcar el inicio de la jornada; para otras, ponerse la pijama al terminar puede señalar que llegó el momento de descansar. No existe una única rutina que funcione para todo el mundo.

Usar Pijama

¿Es malo quedarse en pijama todo el día?

Un estudio publicado en 2020 en el Medical Journal of Australia analizó a 163 trabajadores y estudiantes de cinco institutos de investigación médica de Sídney que trabajaban desde casa durante el confinamiento por COVID-19.

Entre quienes usaban pijama al menos un día a la semana mientras trabajaban, el 59% reportó un deterioro de su salud mental. Entre quienes no la usaban, la proporción fue del 26%. Sin embargo, los investigadores no encontraron una asociación entre trabajar en pijama y una menor productividad.

Estos resultados no demuestran que la pijama provoque problemas de salud mental. Además, el estudio se realizó durante el confinamiento, un contexto excepcional.

Por eso, pasar un domingo entero en pijama no es, por sí solo, una señal de alarma. Disfrutar de la comodidad es distinto de experimentar un malestar que dificulte realizar actividades cotidianas o cuidar de uno mismo.

Usar Pijama 1

La pijama también puede ser una forma de desconectarse

La ropa que elegimos no siempre responde a una necesidad práctica. A veces, ponerse la pijama significa que terminó el trabajo, que no hay pendientes por resolver o que llegó el momento de disfrutar de un día libre.

Aunque la ciencia no permite afirmar que usarla produzca relajación por sí sola, sí ofrece pistas sobre cómo el significado que damos a la ropa puede influir en nuestras rutinas. Al final, quedarse en pijama puede ser simplemente una forma de estar cómodo en casa, sin que eso tenga que convertirse en un problema.

Imágenes | Pexels

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