Coca-Cola no solo sufre en México, también cerrará una fábrica histórica

Coca-Cola cerró un sitio que llevaba décadas formando parte del paisaje de Ventura.

Coca Cola Fabrica
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samantha

Samantha Guerrero

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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Después de 114 años, una instalación de Coca-Cola dejó de funcionar en Ventura, California. A primera vista, la noticia podría parecer el cierre de una planta más, pero hay un detalle importante: la compañía no está dejando de vender sus bebidas en la zona ni abandonando ese mercado, pero simplemente decidió que podía mantener la operación desde otros puntos de su red.

El cierre, de acuerdo con KCLU, afectó a 85 trabajadores y puso fin a una relación con la ciudad que comenzó en 1912. Pero la historia también sirve para mirar qué está pasando con Coca-Cola más cerca de casa, porque en México el escenario es diferente: hay presión sobre el consumo, los precios han aumentado y el consumidor tiene cada vez más razones para pensárselo dos veces antes de comprar un refresco.

La Coca-Cola de Ventura no era exactamente una fábrica

Aunque algunos reportes hablan de una “fábrica” o “embotelladora”, la instalación de Ventura pertenecía a Reyes Coca-Cola Bottling (RCCB) y actualmente funcionaba como un centro de distribución. Desde ahí se enviaban productos a tiendas, restaurantes y otros negocios de la región.

La relación de Coca-Cola con Ventura comenzó en 1912, cuando la compañía abrió una operación de embotellado en la ciudad. Con el paso de las décadas, aquella operación cambió varias veces de ubicación hasta formar parte de una red mucho más grande y, por eso, el cierre de este punto no significa que los productos de Coca-Cola vayan a desaparecer de los comercios de Ventura.

Además de Coca-Cola, desde la instalación se distribuían productos como Minute Maid, Monster, aguas y tés. No era, por tanto, el lugar donde necesariamente se fabricaban todas las bebidas que pasaban por ahí, sino una pieza dentro de una cadena que conecta las instalaciones de la compañía con los comercios. Y precisamente esa cadena es la que Reyes decidió reorganizar.

Coca-Cola moverá la operación a otros puntos

Reyes Coca-Cola Bottling anunció el cierre permanente del centro de distribución para el 10 de julio de 2026 y la compañía explicó que revisa periódicamente sus instalaciones, productos y servicios para mantener el crecimiento y mejorar la eficiencia. En el caso de Ventura, la decisión fue trasladar las operaciones hacia otras instalaciones del sur de California.

En términos sencillos, mantener una instalación por décadas no significa que siempre siga siendo la mejor opción. Una empresa puede llegar a la conclusión de que resulta más práctico concentrar actividades en otros lugares y utilizar una red diferente para cubrir la misma región, y eso parece estar detrás del caso de Ventura: el edificio cierra, pero la distribución de bebidas continúa desde otros puntos.

El cierre afecta a 85 trabajadores

Para los consumidores, probablemente el cambio pase casi desapercibido. Para quienes trabajaban ahí, en cambio, el cierre sí tuvo consecuencias concretas: 85 trabajadores fueron afectados, entre ellos conductores, mecánicos de flotilla, vendedores y representantes de desarrollo de clientes

Son puestos que forman parte de esa enorme operación que existe detrás de algo tan cotidiano como comprar una botella de refresco. La mayoría no tendría que abandonar la compañía. 

Reyes informó que 78 de los 85 empleados serían reasignados a otras instalaciones, mientras que los trabajadores afectados también podrían solicitar puestos vacantes dentro de Reyes Coca-Cola Bottling o de sus compañías afiliadas. Así que el cierre del inmueble no equivale a perder todos esos empleos, aunque sí marca el final de una etapa para la operación local.

Y hay una pérdida que no aparece en los reportes financieros. Coca-Cola llevaba 114 años formando parte de la historia industrial de Ventura, así que el cierre también pone punto final a una presencia que atravesó buena parte del siglo XX y llegó hasta nuestros días. Una operación puede dejar de ser necesaria para una empresa y conservar, al mismo tiempo, un valor histórico para la ciudad.

Coca Ventura

Coca-Cola llegó a Ventura en 1912, pero este edificio es mucho más joven

La historia de Coca-Cola en Ventura comenzó en 1912, aunque no en el inmueble que acaba de cerrar. La compañía abrió entonces su primera instalación de embotellado en la ciudad, cerca de Front Street, y con el crecimiento de las ventas, la operación pasó por diferentes ubicaciones. En 1937 llegó a una planta más grande cerca de Seward Avenue y Thompson Boulevard.

Para mediados del siglo XX, el negocio ya había crecido considerablemente. Un artículo del Ventura County Star de 1953 describía a Coca-Cola y Nehi como dos de los principales embotelladores de la ciudad, con una capacidad conjunta de hasta 3,500 cajas de refrescos en 23 horas. Aquella cifra da una idea de lo importante que había llegado a ser la operación para la ciudad.

El edificio que acaba de cerrar llegó después. La instalación de 5335 Walker Street fue construida en 1967 específicamente para Coca-Cola, diseñada por el arquitecto de Ventura LeRoy Andrews y construida por R. L. Hertel Construction, y su diseño corresponde al estilo Mid-century Modern y es considerado representativo de la arquitectura industrial de aquella época.

Y aquí aparece uno de los detalles más curiosos de la historia. Una evaluación histórica realizada para la ciudad en 2024 concluyó que el edificio parecía elegible para convertirse en un landmark de Ventura, debido a su importancia como ejemplo de una planta embotelladora de los años sesenta y a su relación con Andrews. Es decir, el inmueble que dejó de ser necesario para Coca-Cola todavía podía tener importancia como patrimonio de la ciudad.

Ventura no fue el primero

El cierre tampoco parece ser un caso aislado dentro de California. De acuerdo con los reportes sobre el caso, Ventura fue el tercero dentro de una serie de cierres de instalaciones de Reyes Coca-Cola Bottling en California en poco más de un año; sin embargo, antes habían cerrado operaciones en American Canyon y Salinas durante 2025.

Eso hace que la decisión parezca menos relacionada con la antigüedad de un solo edificio y más con la manera en que la empresa está reorganizando su red. Una instalación puede tener más de medio siglo, una historia importante y hasta valor arquitectónico, pero eso no garantiza que siga siendo necesaria para una operación que ha cambiado con el tiempo.

La pregunta entonces es: ¿Coca-Cola está vendiendo menos?

Aquí es donde conviene separar una cosa de la otra. El cierre de Ventura no demuestra por sí mismo que Coca-Cola esté atravesando una crisis. Los resultados más recientes de Coca-Cola FEMSA muestran, de hecho, un panorama distinto: durante el segundo trimestre de 2026 reportó un crecimiento de 3.5% en volumen, 4.7% en ingresos y 9.1% en utilidad operativa.

En los primeros seis meses del año, el volumen aumentó 2.4% y los ingresos 3.1%. Eso significa que, cuando se observa a Coca-Cola FEMSA en conjunto, la historia no es la de una compañía que simplemente vende cada vez menos. 

El detalle está en que ese crecimiento no ocurre de la misma manera en todos los mercados, y México es precisamente uno de los casos que merece una mirada aparte.

Refrescos 1

En México el problema es otro

Coca-Cola FEMSA señaló en su reporte del segundo trimestre que México continuó enfrentando un entorno de consumo desafiante, además de los efectos del aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, mejor conocido como IEPS. Esa presión ya se había reflejado durante el primer trimestre, cuando la empresa reportó una caída en el volumen del mercado mexicano.

Mientras otras operaciones de América Latina ayudaron a compensar parte de ese descenso, México se convirtió en uno de los mercados donde la compañía tuvo que lidiar con un escenario más complicado

Y hay una consecuencia que el consumidor puede notar mucho antes que cualquier reporte financiero: el precio de la bebida y, cuando una botella cuesta más, también puede cambiar la decisión de comprarla.

Los refrescos también se están encareciendo

En agosto, Coca-Cola FEMSA aumentó los precios de varias de sus bebidas en México. El ajuste ocurrió en un contexto en el que la compañía ya había reconocido el impacto del incremento del IEPS sobre el negocio. 

Para el consumidor, el resultado es bastante sencillo de entender: una bebida que antes tenía determinado precio ahora puede costar más, y eso abre la puerta a cambiar de presentación, buscar promociones o comprarla con menor frecuencia.

Eso no significa que las personas hayan decidido dejar de tomar Coca-Cola de un día para otro. Los cambios de consumo suelen ser mucho menos dramáticos; para algunas personas, pueden elegir una presentación más pequeña, otras pueden esperar una promoción y algunas simplemente pueden sustituir el refresco por otra bebida en determinadas ocasiones. Para una compañía que mueve millones de cajas, esos pequeños cambios pueden terminar siendo bastante importantes.

California y México tienen problemas distintos

Y aquí está la diferencia clave entre ambas historias. En Ventura, el movimiento es principalmente operativo: una instalación histórica dejó de ser necesaria y sus actividades serán trasladadas hacia otros centros, por lo que la decisión habla de cómo Coca-Cola organiza su infraestructura, no de que la compañía haya dejado de tener presencia comercial en la región.

En México, en cambio, Coca-Cola FEMSA está enfrentando un escenario de consumo y costos. La empresa mantiene crecimiento cuando se observan sus resultados consolidados, pero reconoce que el mercado mexicano es más desafiante y que el IEPS y el comportamiento del consumidor están presionando el negocio. Son problemas distintos, aunque ambos obligan a la compañía a ajustar la manera en que trabaja.

Desde fuera, Coca-Cola parece uno de los productos más estables del mundo. Una botella llega a la tienda, alguien la compra y parece que ahí termina la historia, pero detrás existe una enorme red de producción, almacenamiento, distribución, transporte y ventas, pero cuando cambian los costos o la manera en que compramos, esa maquinaria también tiene que adaptarse.

En Ventura, la respuesta fue cerrar un centro de distribución con más de un siglo de historia y mover sus actividades hacia otras instalaciones; en México, la respuesta incluye ajustes de precios, estrategias de asequibilidad y segmentación para intentar mantener el consumo en un entorno que Coca-Cola FEMSA describe como desafiante. La bebida puede parecer exactamente la misma, pero todo lo que ocurre antes de que llegue a nuestras manos no tiene por qué permanecer igual.

Refresco Coca Cola

114 años de historia terminaron, pero Coca-Cola no se va

La instalación de Ventura ya forma parte del pasado. La presencia de Coca-Cola en la ciudad había sobrevivido desde 1912, pero finalmente Reyes Coca-Cola Bottling decidió concentrar sus operaciones en otros puntos del sur de California. La mayoría de los empleados serán reubicados y los productos seguirán llegando a los comercios de la región.

En México ocurre algo diferente, pero la historia de fondo ayuda a entender lo mismo: una compañía tan grande no puede operar para siempre de la misma manera. Aquí el reto no es cerrar una instalación histórica, sino mantener el consumo en un mercado donde los precios, los impuestos y los hábitos de compra están cambiando.

Después de más de un siglo, Coca-Cola sigue siendo la misma bebida que reconocemos en el refrigerador. Lo que cambia es todo lo que hay detrás de esa botella: dónde se almacena, cómo se distribuye, cuánto cuesta y qué tan dispuesto está el consumidor a llevársela a casa y, tras 114 años, lo que cambió no fue la Coca-Cola que llega a la tienda, sino el lugar desde donde empieza su viaje.

Imágenes | Pexels, Ventura County Star

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