En México ya no queda vivienda por debajo del millón: Durango superó el límite y cerró la última puerta a precios bajos

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Obed Nares

Editor Jr
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Me apasionan las palabras, la creatividad, el entretenimiento, la tecnología y la innovación. Soy mexicano, periodista, escritor, artista y disque filósofo.

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Durango era el último bastión de la vivienda “accesible” en México. Pero ese capítulo se cerró oficialmente. Según datos de la Sociedad Hipotecaria Federal, al cierre de 2024, Durango registraba un precio promedio de vivienda de 990,994 pesos, pero para el primer trimestre de 2025, esa cifra ya superó la línea del millón y se ubicó en 1,065,371 pesos.

Así, no queda ni una sola entidad federativa en México donde el precio promedio de una vivienda esté por debajo del millón de pesos. De esta manera se ha cerrado la última puerta a la vivienda con precios considerados “bajos” en comparación con el promedio nacional.

Comprar casa es cada vez más difícil, incluso si no estás en una gran ciudad

La tendencia no es exclusiva de Durango. Según un boletín reciente de la SHF, el precio promedio de una vivienda en México llegó a 1,859,043 pesos en el primer trimestre del año, con un crecimiento del 8.2% anual. La cifra más baja en cualquier estado (después de Durango) es en Tamaulipas, con 1,068,190 pesos y la Ciudad de México lidera el ranking con más de 56,000 pesos por metro cuadrado, de acuerdo con Inmobiliare.

Incluso en zonas donde históricamente los precios eran más accesibles, como Tlaxcala o Zacatecas, la barrera del millón de pesos ya quedó atrás. En promedio, el metro cuadrado en México cuesta 30,570 pesos, pero si es una vivienda en construcción, ese valor se dispara a 35,835 pesos.

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¿Qué es lo que encarece la vivienda? No es solo el cemento

Aunque muchos culpan al encarecimiento de materiales, los estudios dicen otra cosa. Según un estudio de la EGADE Business School Monterrey, materiales como el cemento y el concreto representan menos del 4.3% del precio final de una vivienda. En realidad, lo que más influye son los márgenes de ganancia de los desarrolladores, los trámites burocráticos, los costos del terreno y el entorno financiero.

Adrián Hidalgo, director comercial de la firma 4S Real Estate, afirmó a El Economista que la falta de suelo disponible y las restricciones de uso de suelo han hecho que el desarrollo de vivienda barata sea inviable:

“Los costos de construcción y entornos financieros exigentes hacen que el desarrollo privado tenga que empezar a subir los precios”

Según un reporte de El País, el crecimiento del precio de la vivienda (8.2%) más que duplica la tasa de inflación nacional (3.93% en abril). En zonas metropolitanas como Tijuana, León y Guadalajara, los precios han subido hasta 11.1% en tan solo un año.

Y aunque hay desarrolladoras como Vinte o Ruba que aún ofrecen vivienda por debajo de los 2 millones de pesos y son rentables, el ecosistema para replicar ese modelo “es cada vez más limitado”, dice Hidalgo.

Nuevos modelos para vivir sin comprar

Con el precio de la vivienda fuera del alcance para la mayoría, nuevos esquemas comienzan a ganar terreno. Leonardo González, de la plataforma Algorym, señaló a El Economista que “el co-living, el arrendamiento y las viviendas compartidas se están volviendo alternativas viables”. Estos modelos permiten destinar menos recursos a la vivienda, sin comprometerse con créditos hipotecarios a largo plazo.

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La SHF también indica que 62.5% de las viviendas vendidas en el primer trimestre fueron usadas, lo que habla de un mercado que se adapta como puede, pero no da señales de abaratamiento.

Frente a este ecosistema, muchos se pregunta si puede mejorar la situación. La respuesta es que no mucho, al menos no pronto. Aunque algunos especialistas confían en que si bajan las tasas de interés y se impulsa una nueva generación de desarrollos enfocados en los segmentos de bajos ingresos, el mercado podría estabilizarse un poco, todos coinciden en algo: los precios no van a bajar.

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