El INAH ha revelado un importantísimo hallazgo en el Templo Mayor. Se trata de tres cofres de piedra o tepetlacalli que contenían 43 esculturas de piedra verde estilo mezcala, que constituyen lo pudo ser la ofrenda más grande realizada en la época de Motecuhzoma Ilhuicamina, también conocido como Moctezuma I, huei tlatoani de Tenochtitlan.
Según explica Arqueología Mexicana, el estilo mezcala se caracteriza por pequeñas esculturas portátiles con una notable esquematización de los rasgos. Es uno de los más distintivos de Mesoamérica y su origen puede situarse alrededor del 700 y 230 a.C., durante el periodo posterior al apogeo olmeca en el estado de Guerrero.
Una ofrenda sin precedentes en Mesoamérica
De acuerdo con un comunicado, todo comenzó tres años atrás, con el hallazgo del tepetlacalli de la ofrenda 186 con 15 figurillas. Posteriormente fueron descubiertos otros dos depósitos rituales con características similares: la ofrenda 187 con 15 esculturas y la 189, con 13.
Los cofres se se unen a otras tres ofrendas halladas previamente. Dos en 1970 por Eduardo Matos Moctezuma y una en 1991, por Leonardo López Luján, actual director del Proyecto. Alejandra Aguirre Molina, arqueóloga que colabora en el Proyecto Templo Mayor, explicó que las ofrendas pertenecen a la etapa IVa del Templo Mayor, datada entre 1440 y 1469. En dicho periodo, Tenochtitlan fue gobernada por Ilhuicamina.
"Sospechábamos que quedaban otras tres al este y al sur de la enorme pirámide", relató Aguirre Molina. El análisis de las ofrendas 186, 187 y 189 confirman que los seis depósitos rituales fueron colocados en un mismo momento, y que no se trataba de eventos aislados.
López Luján explicó que las figurillas mezcala no aparecen ni antes ni después en el Templo Mayor. "Lo que vemos es al primer huei tlatoani que conquistó territorios fuera de la Cuenca de México, Motecuhzoma, consagrando los botines de guerra traídos de Tlaxco y Tlaxmalac, señoríos que habría sometido entre 1447 y 1450, en lo que hoy es el territorio septentrional de Guerrero".
El proceso de conservación
Los investigadores explicaron que la ofrenda debió implicar una "logística colosal" tan solo para mover esculturas de entre 600 y 1,000 kilogramos de peso antes de poder colocar las estatuillas. Para ello se valieron de cuerdas, palancas y rodillos de madera. Los tepetlacalli miden, en promedio, 50 cm de ancho y 50 cm de alto.
La jefa de conservación del proyecto, Adriana Sanromán Peyron, dijo que el proceso de cuidado de estos cofres inició desde que fueron encontrados. Durante ocho meses fueron protegidos de la luz solar directa y se mantuvieron en condiciones óptimas de humedad.
Por su parte, la limpieza de las esculturas fue un proceso minucioso y requirió hisopos para retirar los sedimentos acumulados y fijativos naturales a fin de estabilizar los pigmentos. Los mexicas emplearon colores rojo y blanco para decorar las imágenes con anteojeras, dientes y otros atributos del dios Tláloc.
Imagen de portada | INAH.
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