El mes pasado, dos descubrimientos prehispánicos en Oaxaca sorprendieron y al mismo tiempo encendieron alarmas entre arqueólogos y autoridades. De acuerdo con un reportaje de Jude Webber en Financial Times, el primero fue una tumba en San Pedro Jaltepetongo con artefactos de entre 500 y 700 años de antigüedad, entre ellos un intrincado colgante de oro que representaría a Ehécatl, dios del viento, además de cuencos y vasijas trípodes decoradas en rojo y naranja.
El segundo, una cámara funeraria de más de 1,400 años, fue calificado por la presidenta Claudia Sheinbaum como “el descubrimiento arqueológico más importante de la última década en México”, con un búho gigante tallado en la roca cuyo pico oculta un rostro humano. El problema no fue el hallazgo en sí, sino cómo salió a la luz. Según se relata en el reporte, la tumba de San Pedro Jaltepetongo se hizo pública después de que el influencer Señor Blue difundiera un video en Facebook.
Para entonces, la cámara funeraria estaba llena de artefactos, pero los pobladores ya los habían retirado. Según un reporte de El País, al menos 60 piezas fueron encontradas y el INAH pidió cautela para evitar saqueos y destrucción del sitio. El Instituto corroboró en un comunicado que se trataba de bienes del Posclásico Tardío (1300–1521 d.C.), con características mixtecas y detalló que las piezas fueron etiquetadas y registradas conforme a los protocolos oficiales.
Según el video de Señor Blue, el hallazgo comenzó cuando una mujer que recolectaba epazote encontró un agujero de unos 10 centímetros en la tierra y al medir su profundidad, descubrió una cámara subterránea. Los vecinos extrajeron las piezas con autorización local antes de que interviniera el INAH.
Financial Times recoge que la desconfianza hacia las autoridades es profunda en muchas comunidades rurales y que los pobladores prefieren un museo comunitario en lugar de que las piezas viajen a la Ciudad de México. El INAH, por su parte, lanzó una advertencia para que la difusión de estos sitios no convierta “nuestra historia e identidad” en simples mercancías o entretenimiento y recordó la corresponsabilidad legal en la protección del patrimonio.
La otra tumba: un búho monumental y una cámara vacía
El segundo hallazgo, también en Oaxaca, tuvo un desenlace distinto pero igualmente inquietante. La tumba zapoteca fechada alrededor del año 600 d.C., ubicada en San Pablo Huitzo, fue presentada en conferencia matutina con imágenes del enorme búho esculpido, símbolo de la muerte en la cosmovisión zapoteca.
Como anteriormente reportamos, la estructura conserva murales policromados y relieves con nombres calendáricos, lo que la convierte en una fuente excepcional para entender rituales funerarios y organización social. Sin embargo, Financial Times subraya que la cámara estaba vacía y que las autoridades habían recibido un aviso anónimo sobre su existencia y saqueo el año pasado.
Saqueo, mercado negro y una herida abierta en la historia
Omar Espinosa Severino, cofundador del sitio de arqueología en redes sociales Libreta Negra Mx, dijo a Financial Times, encontrar una tumba vacía “es una tragedia” porque “cada tumba saqueada es una historia que ya no podemos escribir”. El propio influencer Señor Blue, afirmó en su video que en grupos de Facebook y WhatsApp se ofrecen artefactos antiguos a la venta.
En un comunicado sobre tráfico ilícito de bienes culturales, el INAH recordó que en el sexenio anterior se repatriaron 14,048 bienes y que en el primer año de la actual administración se han recuperado más de 2,000, cifras que evidencian la magnitud del fenómeno. La Unesco considera este tráfico como una de las principales causas de empobrecimiento cultural y una fuente relevante de financiamiento para el crimen organizado.
México está repleto de vestigios que se remontan a más de 3,000 años, pero mantenerlos intactos es un desafío constante. Financial Times advierte que, aunque sitios como Tulum generan ingresos turísticos, las instituciones encargadas de protegerlos enfrentan recortes presupuestarios, como señaló la historiadora Miruna Achim respecto al INAH.
La revista Expedition, del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania, ha insistido en que el saqueo no solo roba objetos, sino que destruye el contexto arqueológico que les da sentido histórico.
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