BYD, Geely y VinFast quedaron como finalistas para comprar la planta que hoy comparten Nissan y Mercedes-Benz en Aguascalientes, según un reporte de Reuters. Sin embargo, el gobierno de México busca que el proceso avance más lento hasta que terminen las nuevas rondas de conversaciones comerciales con Estados Unidos.
La posible compra apuntaría a un cambio muy grande para una de las industrias más importantes de México. Por décadas, armadoras procedentes de Estados Unidos, Europa y Japón dominaron el mapa nacional, con fábricas de vehículos sobre todo para el mercado estadounidense.
Fábrica de Nissan en Aguascalientes, México.
Ahora el contexto es distinto. Los aranceles de la administración Trump ya pegan al sector automotriz en México y empujan cierres y recortes. Si bien la inversión china podría crear más empleos, también tiene la capacidad de tensar la relación con Washington, en pleno año de negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
En paralelo, BYD y Geely presumen el tamaño de su músculo. BYD multiplicó por diez sus ventas desde 2020 y Geely duplicó las suyas. Ambas vendieron más de 4 millones de vehículos el año pasado, cerca del volumen de Ford. En México, marcas chinas pasaron de cero participación en 2020 a cerca de 10% el año pasado, con un mercado anual cercano a 1.5 millones de autos.
México ya elevó sus barreras. El año pasado aplicó aranceles de 50% a autos y otros productos chinos, medida que se leyó como gesto de gracias hacia Estados Unidos. Aún así, los precios de los vehículos se mantienen competitivos debido a su bajo costo de producción.
Fábrica de Nissan.
La dependencia de México a Estados Unidos explica el retraso de la fábrica de autos chinos
En 2024, los estadounidenses compraron 2.8 millones de los 4 millones de vehículos de pasajeros hechos en México, según AMIA. En marzo de 2025 esa cifra tuvo una caída de casi el 3% luego de que Trump aplicara un arancel de 25% a autos fabricados en México. Otro golpe a la industria automotriz de México podría ser demoledor.
La planta de Aguascalientes abrió en 2017 y puede producir 230,000 vehículos al año. Tiene mano de obra calificada y buena logística, por eso atrae tantas miradas. Además, aunque con aranceles, podría ser punto clave para las importaciones a Estados Unidos y Latinoamérica.
Para los fabricantes chinos, la inversión tampoco es fácil, requiere aval del Ministerio de Comercio de China, que por el momento ya conoce el interés y no ha puesto objeciones.
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