El Senado de la República aprobó en lo general y en lo particular la reforma constitucional que reducirá la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Con 121 votos a favor en lo general y mayoría calificada en lo particular, el proyecto fue turnado a la Cámara de Diputados para continuar el proceso legislativo. Sin embargo, el dictamen mantiene el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso, lo que ha creado debate sobre si realmente se trata de una transformación de fondo o de un ajuste gradual con márgenes amplios para el empleador.
Aunque la reforma eleva a rango constitucional la reducción de horas y prohíbe la disminución de salario, no establece de forma explícita un modelo de cinco días laborales por dos de descanso. Por el contrario, el texto aprobado precisa que por cada seis días de trabajo deberá disfrutarse al menos un día de descanso con goce de salario íntegro, lo que deja intacta la estructura tradicional de la semana laboral en México.
Gradualidad hasta 2030 y más margen para horas extra
De acuerdo con el comunicado oficial del Senado, la transición será escalonada: en 2026 se mantendrán las 48 horas; en 2027 bajará a 46; en 2028 a 44; en 2029 a 42; y finalmente en 2030 se alcanzarán las 40 horas semanales. Además, se amplía el límite de horas extraordinarias de nueve a doce por semana, con posibilidad de distribuirlas en hasta cuatro horas diarias durante un máximo de cuatro días, pagadas al doble; si se exceden, deberán pagarse al triple.
Durante la discusión, como se dijo en la sesión, se subrayó que la reducción no implicará disminución salarial ni de prestaciones. También se incorporó lenguaje incluyente para referirse a personas menores de 18 años, quienes no podrán laborar tiempo extraordinario. Morena defendió el dictamen como una reforma histórica que actualiza un modelo vigente desde 1917 y que busca privilegiar el bienestar familiar y la salud.
En el posicionamiento del Grupo Parlamentario de Morena, el senador Óscar Cantón Zetina sostuvo que la Constitución debe proteger el tiempo de vida de quienes sostienen al país con su trabajo y calificó la reforma como un avance de gran calado en materia social. Desde esa bancada se insistió en que reducir horas no significa reducir productividad, sino mejorar la calidad de vida.
La reserva sobre dos días de descanso fue rechazada
El punto más controvertido surgió durante la discusión en lo particular. El senador Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, presentó una reserva para establecer explícitamente dos días obligatorios de descanso por semana. La propuesta fue sometida a votación nominal y obtuvo 41 votos a favor, 52 en contra y una abstención, por lo que no fue admitida.
Legisladores del PRI y del PAN coincidieron en respaldar la reducción de horas, pero calificaron la reforma como “insuficiente” o una “justicia a medias” por no garantizar el esquema cinco por dos. Desde tribuna, se advirtió que medir el descanso en horas y no en días podría mantener semanas laborales de seis días, ahora con jornadas más cortas o con redistribución flexible.
Como anteriormente reportamos en Xataka México, la propuesta enviada por el Ejecutivo ya contemplaba que los días de descanso no serían obligatoriamente sábado y domingo, y que la distribución de las 40 horas podría negociarse entre trabajadores y empleadores. El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, celebró en redes que el Senado dio “un paso importante para equilibrar trabajo, familia y salud” y destacó que la reforma fue aprobada por unanimidad en lo general.
Debate en redes y acusaciones de “simulación”
Fuera del recinto legislativo, la discusión se trasladó a redes sociales. Activistas y usuarios señalaron que lo aprobado no equivale a una semana laboral de cinco días, sino a una reducción progresiva de horas que mantiene el modelo de un día de descanso. Algunas publicaciones calificaron la reforma como una “simulación” al no blindar constitucionalmente los dos días libres y al ampliar el margen de horas extra.
En un análisis del periodista Juan Ortiz se señaló que Morena y sus aliados rechazaron incluir de forma expresa los dos días obligatorios de descanso, lo que, a su juicio, modificó el sentido de la propuesta original presentada en 2023, que contemplaba un esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso y que finalmente no prosperó en el texto aprobado.
El Frente Nacional por las 40 Horas también expresó preocupación por la redacción del dictamen y por la ampliación de horas extraordinarias, al considerar que podría abrir espacio a interpretaciones que prolonguen las jornadas diarias. Desde la mayoría legislativa se respondió que la gradualidad tiene sustento económico y respaldo sindical. Por ahora, la reforma avanza hacia su siguiente etapa en la Cámara de Diputados.
Ver 0 comentarios