Durante años, comprar boletos para conciertos en México ha venido acompañado de una pregunta recurrente: ¿quién decide realmente cuánto cuesta una entrada?. Entre cargos adicionales, filas virtuales y precios que en algunos casos superan los 17,000 pesos, muchos fans suelen señalar directamente a Ticketmaster.
Ahora la propia empresa decidió responder. Y la explicación apunta a otro lugar dentro de la industria musical. En entrevista con El Universal, Alex Ordaz, director de mercadotecnia de Ticketmaster México, aclaró uno de los puntos que más críticas genera entre los fans: el costo base de las entradas. Según explicó, la boletera no fija el precio nominal del boleto, es decir, el valor inicial antes de impuestos y comisiones.
“Normalmente, el costo lo deciden los artistas en función de cómo girarán alrededor del mundo. Ticketmaster facilita la venta, pero no establece los precios finales”
Esto significa que la decisión sobre cuánto cuesta una entrada depende principalmente del artista y del equipo que organiza la gira, que evalúan factores como el tamaño del espectáculo, la demanda esperada, el tipo de recinto y la estrategia global del tour.
El propio sitio oficial de Ticketmaster respalda esta explicación. La empresa señala que artistas, promotores o equipos deportivos son quienes establecen el precio nominal de los boletos, además de decidir cuántas entradas se venderán y cuándo saldrán al mercado. En otras palabras, la plataforma funciona principalmente como un intermediario tecnológico para distribuir las entradas.
El cargo por servicio: el costo que sí depende de la plataforma
Aunque el precio base no lo fija Ticketmaster, hay un elemento del costo final que sí está directamente ligado a la boletera: las tarifas adicionales. Entre ellas se encuentran cargos como la tarifa de servicio, procesamiento de pedidos o envío en caso de boletos físicos. De acuerdo con la empresa, estos costos cubren infraestructura tecnológica, personal, desarrollo de software, sistemas de pago y atención al cliente.
Ordaz explicó a El Universal que estas comisiones permiten que el sistema funcione durante eventos de gran demanda:
“Estos cargos permiten mantener toda la plataforma de boleteo funcionando correctamente y garantizar que los grandes conciertos puedan manejarse sin problemas”.
Como anteriormente reportamos en Xataka México, el precio final que ve el consumidor no es únicamente el valor definido por el artista, sino el resultado de sumar esas comisiones adicionales. De hecho, en 2025 la empresa aumentó su cargo por servicio del 22% al 24% del valor del boleto, lo que puede representar casi una cuarta parte del precio final.
Por qué muchas personas creen que Ticketmaster encarece los boletos
Esa diferencia entre el precio nominal y el costo total es precisamente lo que suele generar confusión. El monto final de una entrada puede incluir tarifa de servicio, procesamiento de pedido y entrega, cargos que se agregan después del precio base. Además, parte de estas comisiones puede compartirse con recintos y promotores como parte de los acuerdos para organizar el evento.
En la práctica, esto significa que el público suele percibir que Ticketmaster “encarece” los conciertos, aunque la empresa sostiene que los costos están distribuidos entre varios actores de la industria del entretenimiento en vivo.
Un mercado dominado por pocas empresas
El debate sobre los precios también está relacionado con el poder de mercado que Ticketmaster y su empresa matriz tienen en la industria del entretenimiento. Una investigación sobre competencia en la industria señala que acuerdos exclusivos entre Ticketmaster y recintos pueden cubrir más del 75% de las ventas de boletos en grandes venues, lo que limita la presencia de competidores en el mercado de venta de entradas.
Este tipo de acuerdos ha sido uno de los puntos más cuestionados por reguladores y expertos en competencia económica, quienes consideran que la concentración del mercado puede influir en el precio final que pagan los fans.
Ni siquiera Ticketmaster puede garantizar boletos para todos
Más allá del precio, otro tema que suele generar molestia entre los usuarios es la disponibilidad de entradas durante ventas masivas. Ordaz reconoció que la empresa intenta facilitar el acceso a la mayor cantidad de fans posible, pero explicó que la demanda suele superar por mucho la cantidad de boletos disponibles.
“Si bien no puedo garantizar que todas las personas logren comprar un boleto, sí puedo asegurar que quienes lo compren con nosotros ingresarán al evento”
La declaración resume uno de los grandes dilemas del negocio de los conciertos: aunque el sistema de venta sea digital y masivo, la oferta de lugares siempre será limitada frente a la demanda de fans.
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