El día que Italia tomó una decisión radical en contra del turismo internacional: quiso prohibir las cajas de llaves para hacer auto check-in

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Ismael Garcia Delgado

Editor Jr
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Ismael Garcia Delgado

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Comunicólogo y Periodista por la UNAM. Redactor, locutor, guionista y creador de contenido. Apasionado por la música ochentera, el cine de acción/sci-fi, series dramáticas y la literatura hispana. Fiel defensor del séptimo arte mexicano.

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Si alguna vez te has hospedado por medio de un servicio tipo Airbnb, probablemente ubicas el sistema de auto check-in. Aquel con el que solo llegas a la residencia, en la entrada se encuentra una pequeña caja en la que ingresas un código de acceso para tomar las llaves y así puedas entrar. Un procedimiento que, a grandes rasgos, busca ser práctico y sencillo. En Italia quisieron prohibirlo

Ante la llegada de hordas masivas de turistas, el Ministerio del Interior italiano buscó la forma de vetar el uso de cajas de llaves y teclados con los que los extranjeros pudieran acceder a condominios sin necesidad de tener contacto directo con el dueño. Esto bajo la idea de tener un mayor control en los alojamientos de alquiler de corta estancia. 

La razón detrás de este aparente golpe contra las normas de las aplicaciones, se sustenta por medio del sentir de la población local. Quisieron prevenir riesgos de orden público y seguridad. Así, lo que se originó en Florencia con el objetivo de controlar la avalancha de visitantes en las calles, poco a poco se extendió en todo el país.  

En un inicio, se establecieron 10 puntos dentro de un plan que tuvo como prioridad promover un turismo sostenible. Dentro de estos, se halló aquel que hizo eco en muchas zonas turísticas italianas: el desecho de las cajas metálicas para llaves en las puertas. Según se explicó, querían tener un mejor control para evitar posibles riesgos de crimen organizado.

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En su momento, se implementaron requisitos más estrictos para aquellos que quisieran hacer uso de estancias tipo Airbnb. Para empezar, los huéspedes tenían que hacer un registro presencial en estaciones de policía, sin importar cuánto tiempo fueran a quedarse. A su vez, también tenían la obligación de reunirse físicamente con el anfitrión

Este proceso buscó que tanto los dueños como las autoridades confirmaran documentos de identidad, así como el gestionar a detalle el procedimiento de check-in. Claro está, la iniciativa trajo consigo comentarios dispares. A favor se encontró el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, al aplaudir esta prohibición puesto que consideró que las cajas "desfiguran" las calles de la capital.

Del otro lado se encontró la misma aplicación Airbnb. Que si bien los directivos de la app apoyaron la idea de la seguridad y los esfuerzos para contrarrestar las llaves ilegales en espacios públicos, defendieron que el método de check-in automático era "una opción conveniente para las llegadas de manera flexible". Pero todo se fue para atrás. 

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Al principio, se dijo que todas las cajas de auto check-in serían desinstaladas a inicios de 2026. Sin embargo, a mediados del año pasado el tribunal administrativo de Lazio anuló esta prohibición dado que el concepto de identificación física por parte de los huéspedes no tenía un fundamento legal. Pero ojo, quedaron algunas normas preestablecidas. 

A resumidas cuentas, los jueces determinaron que una prohibición de este tipo impondría cargas excesivas a los dueños de los hogares, así como dar por sentada una restricción a las prácticas de alquiler previamente establecidas. Así, los huéspedes no tendrán que identificarse físicamente. Con una verificación digital basta. Lo que sí quedó prohibido: usar cajas de llaves en espacios públicos no controlados.

De esta manera, las cajas que permiten tener las llaves de acceso a la residencia se mantendrán dentro de locales privados, siempre y cuando cumplan con un sistema que brinde un tránsito seguro. Cuestión que aparentemente les "cayó como anillo al dedo" con la celebración de los Juegos Olímpicos de invierno en febrero. La cual estimó una llegada alta de turistas: 30 millones en la capital.

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