Por lo general, los grandes descubrimientos arqueológicos traen a la mente escenas en bóvedas oscuras, tumbas misteriosas o archivos polvorientos. Pero el del Vesuvius Challenge es un tono completamente distinto, que transcurre en laboratorios de alta tecnología, entre cámaras y sensores. Pese a ello, sus responsables acaban de hacer un descubrimiento que pondría celoso al mismísimo Indiana Jones.
Gracias al uso de la inteligencia artificial y a escaneos de rayos X, el equipo de investigadores logró leer por primera vez el contenido de un pergamino de Herculano carbonizado tras la erupción del monte Vesubio. Estos documentos, que resultan demasiado frágiles para abrirse físicamente por sus condiciones y por su edad –la tragedia que destruyó Pompeya y Herculano ocurrió en el año 79- podrían contener piezas perdidas de la filosofía, la ética y el derecho, y hasta ahora se creía que era imposible revelar sus secretos.
Fantasmas de Pompeya
La del monte Vesubio en el año 79 figura en los libros de historia como una de las erupciones volcánicas más catastróficas y mortíferas de la historia, con un saldo estimado de alrededor de 5.000 muertos. Según el libro Pompeya, historia y leyenda de una ciudad romana, “la catástrofe alcanzó a las ciudades de Pompeya, Herculano y Estabia, así como otras zonas circundantes, las cuales quedaron sepultadas por varias capas de ceniza volcánica y no serían excavadas hasta el siglo XVIII”.
El profesor Brent Seales, informático de la Universidad de Kentucky, creó el Vesuvius Challenge como un concurso mundial para leer los antiguos papiros de Herculano. Su objetivo es desenrollar y decodificar virtualmente estos manuscritos, revelando textos perdidos sin destruirlos. Para eso ha entregado hasta ahora 1.8 millones de dólares en premios, en gran parte financiados por donantes de Silicon Valley.
En 2023 un equipo halló la primera palabra. El año pasado, otro logró leer aproximadamente el 5 por ciento de uno de los rollos.
Este año, por primera vez, se logró “desenrollar” virtualmente uno de los papiros: PHerc. 1667, un rollo sellado desde la erupción del Vesubio y que hoy podemos decir fue leído ya de principio a fin, sin tocarlo, y sin dañarlo.
En lugar de ello, los investigadores lo escanearon con rayos X de alta resolución y utilizando técnicas de machine learning reconstruyeron digitalmente la hoja dentro del rollo, sacando a relucir las tenues trazas de tinta antigua. Los algoritmos procedieron, después, a “aplanar” el rollo hasta convertirlo en una superficie legible.
Voces del pasado
Es importante entender que, cuando nos referimos a PHerc. 1667, hablamos de un montón de papel carbonizado, que hoy mide 8 x 2 cm, la mitad de lo que medía el original, y que a lo largo de los años ha sido dañado aún más por otras manos que trataron de desenrollarlo.
Debido a eso, los textos recuperados son fragmentarios, pero incluso así varios pasajes pueden leerse claramente por primera vez en dos mil años. Los investigadores descubrieron 20 columnas de texto previamente oculto que una vez desenrollado cubrían más de un metro de papiro y que tratan sobre la filosofía estoica, la naturaleza humana, el impulso y el progreso moral de los seres humanos, y su mirada sobre la ética y el arte.
Del abismo negro de las páginas quemadas surgieron textos en griego antiguo, escritos en un estilo conocido como scriptio continua, en letras mayúsculas sin un solo signo de puntuación, sin párrafos y, lo más aterrador para un lector moderno, sin absolutamente ningún espacio entre las palabras. Si alguien quiere leer la versión completa del papiro puede hallarlo aquí.
De allí surgen fragmentos como estos:
“… indagaremos algo, pero no lo comprenderemos si de alguna manera nos apartamos de nosotros mismos y de nuestra propia naturaleza...”
“Tener... nos esforzamos al máximo mediante la investigación y el aprendizaje... poseyendo la misma sabiduría práctica...”
“… tales siendo las cosas buenas para nosotros, incluso de los males opuestos no habrá nada bueno — y mucho menos bello — ni nada malo — y mucho menos feo — ni felicidad...”
Se trata, por tanto, de un triunfo sin par en el área en la que confluyen arqueología y tecnología. Seales, que dice que una vez superado el monumental desafío tecnológico de desenrollar los papiros ahora hay que pasar al desafío lingüístico y académico de leerlos y entenderlos, le dijo a The Guardian: “Ahora sabemos que esto se puede hacer y estamos explorando lo que los textos realmente significan. Para mí eso es la Copa del Mundo. Acabo de ganar el Mundial: esa es mi victoria” .
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