La milicia lleva años usando drones para atacar. EEUU acaba de darles un mejor uso: rescatar a dos pilotos

La milicia lleva años usando drones para atacar. EEUU acaba de darles un mejor uso: rescatar a dos pilotos

Los drones ya no solo sirven para espiar o atacar: la Inteligencia Artificial acaba de firmar su primer rescate militar real en zona de guerra

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Corsair
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Wilson Vega

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Wilson Vega

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Fanático de la tecnología, el cine y la cultura pop. Periodista de profesión y geek por vocación, apasionado de la inteligencia artificial y la robótica en la ciencia ficción y en el mundo real. A veces, el éxito significa ser el primero en fracasar.

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El estrecho de Ormuz es un tramo de agua angosto situado entre Irán, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Omán. Por allí transita habitualmente alrededor del 20 por ciento del petróleo y el gas natural licuado (GNL) del mundo, por lo que a menudo se le describe como el corredor marítimo más importante del mundo para el mercado energético. Pero desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero, Teherán bloqueó de facto la vía marítima, que se convirtió, así, en un territorio de guerra.

Es en el desarrollo de las acciones ofensivas en la zona que esta semana el estrecho se convirtió, además, en el campo de prueba de un nuevo desarrollo en tecnología militar. Porque cuando dos pilotos estadounidenses se hallaron a la deriva en sus aguas, a su rescate no acudió un equipo SEAL, sino un barco no tripulado, operado completamente por inteligencia artificial.

"Apache down"

Según relata Univisión el propio presidente Donald Trump confirmó, en sus redes sociales, que fuerzas iraníes derribaron un helicóptero Apache del Ejército estadounidense. Al tiempo que anunciaba represalias, el mandatario informó que los dos pilotos sobrevivieron al ataque y se encuentran a salvo en un hospital tras un operativo de rescate.

Swronic

Ahora sabemos que ese rescate se logró gracias a un Corsair, un dron acuático -el término técnico es Autonomous Surface Vessel (ASV)- de la empresa Saronic, con base en Austin, Texas. Se trata de una nave de 24 pies (7.5 metros) de eslora, completamente autónoma, capaz de transportar hasta 450 kilos por encima de 1.000 millas náuticas. Puede alcanzar velocidades superiores a 35 nudos y cuesta 1.2 millones de dólares.

Según explica su fabricante, “Corsair está preparado para ofrecer capacidades multimisión de forma rápida y a gran escala en todo el mundo”. Hace apenas cuatro meses, la Marina le entregó a Saronic un contrato de producción de 392 millones de dólares para construir una flota de buques autónomos de superficie como el usado en Ormuz.

“Entornos denegados”

En este punto, el lector escéptico podría preguntarse si se trata, de verdad, de una embarcación autónoma o simplemente de un barco a control remoto. Ahí es donde se hace necesario explicar el concepto de “entornos denegados”.

Según explica SBG Systems, “un entorno denegado (frecuentemente llamado entorno con GNSS o GPS denegado) es una situación o escenario en el que los sistemas de navegación y posicionamiento por satélite pierden su señal, precisión o disponibilidad. En estos lugares, el receptor no puede calcular una posición confiable porque la línea de visión directa entre el satélite y el equipo se encuentra bloqueada, alterada o interrumpida”.

Saronic

En esa clase de situación, resulta vital que el vehículo cuente con sus propios medios para hallar el camino. El Corsair tiene radar, cámaras y conexión por satélite. Puede que en Ormuz no haya GPS, ni radio y ni siquiera una conectividad satelital confiable, pero los sistemas a bordo usan su software para identificar y rastrear objetivos por sí mismos, analizando los datos de sus cámaras y sensores térmicos.

Un ‘Uber’ en el agua

Tras el impacto, los dos pilotos lograron salir, sobrevivieron y se quedaron flotando a la deriva unas dos horas. Irónicamente, el Pentágono reveló que Irán derribó el helicóptero... con un dron.

Al no haber marines ni socorristas, el rescate del Corsair rompió los manuales clásicos. El dron acuático no llevó a los pilotos rescatados todo el camino, sino que navegó de forma autónoma hasta un punto seguro en el mar, en donde los recogió un helicóptero -ese sí, tripulado- que los llevó a tierra.

Corsair

Expertos militares compararon la maniobra con la de los amigos que se encuentran, en la madrugada, en una calle peligrosa y piden un Uber -o, mejor, un Waymo- que los saque del peligro inmediato. Ese carro los deja en una zona iluminada y segura, en donde los amigos pueden, ya más tranquilos, tomar un bus o un metro.

Este el primer caso conocido públicamente en el que un dron de superficie hace una misión real de recuperación de personal. El uso de drones para vigilancia, o incluso para ataques, ha llegado a ser común en escenarios de guerra, pero esta misión lleva su papel, también, al rol de rescatistas.

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