Reforma Telecomunicaciones; nació bien, creció torcida y con desenlace imprevisible

Reforma Telecomunicaciones; nació bien, creció torcida y con desenlace imprevisible
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Desde hace muchos años el país pedía a gritos una reforma profunda a las telecomunicaciones. El marco jurídico que le regulaba pertenecía a otros tiempos aun y cuando algunas adecuaciones se habían realizado.

De hecho la única más o menos importante ocurrió cuando Carlos Salinas de Gortari privatiza a Telmex y a Imevisión, convirtiéndose ésta última en TVAzteca. No fue una reforma integral al marco legal pero si una reforma que modificó al mercado y sus participantes. En TV abierta pasamos de monopolio a un semi-duopolio privado. En telefonía (fija y celular) nos quedamos igual (con monopolio) pero privado. En TV de cable-satélite y radio las cosas fueron mucho mejores.

Pasó el sexenio de Ernesto Zedillo (1995-2000) y nada hubo en la materia. Incluso nadie lo esperaba. Otras urgencias estaban primero; resolver la crisis y consolidar la democracia. Con la llegada de los gobiernos panistas se generó una esperanza legítima pues eran los gobiernos del “cambio”, pero en lugar de llevarla a cabo Vicente Fox promovió la “Ley Televisa” y Felipe Calderón decide tibiamente hacer algo y los inversionistas que lo intentaron fueron linchados (NBC y Grupo Saba en TV abierta). Las telecomunicaciones fue otro hecho que hizo que el país se decepcionará de los gobiernos panistas.

Un proceso que inició bien…

Llegó Enrique Peña Nieto (EPN) y el sorpresivo Pacto por México trajo nuevas esperanzas que pronto se convirtieron en realidad, hasta cierto nivel. Diversas reformas constitucionales salieron y afortunadamente una de ellas abordó a las telecomunicaciones. Casi todos los actores la aplaudieron pues el largo proceso legislativo había iniciado bien, pero todos sabían que la verdadera batalla sería en la siguiente etapa; las leyes secundarias, un componente igual de importante que el constitucional.

PxM

Foto: Presidencia de la República, México

Debe reconocerse que al momento hay buenos frutos de la reforma constitucional. Tenemos un nuevo órgano regulador (IFT) con más “dientes” y mejor integrado que la extinta COFETEL cuyo entonces presidente, aunque tenía “ganas”, fue previamente un colaborador cercano del ex –Presidente Calderón y con esto quedaba no legitimado.

Por otra parte Televisa y Telmex fueron declarados agentes preponderantes y como era de esperarse se ampararon y perdieron en primera instancia, empero esta batalla no ha concluido. Además recuérdese que Televisa intentó en febrero pasado seguir bloqueando a Dish para que éste retransmitiera sus canales de TV abierta como resultado de la reforma constitucional, pero el gobierno federal rápidamente se movió ante Tribunales superiores y logró que estos le revocarán la protección dictada por el juez.

Otra manifestación de los nuevos tiempos en telecomunicaciones es que Telcel haya eliminado el Roaming, permitiendo al país acercarse un poco más a lo que prevalece en países más avanzados en la materia. Otros pasos similares que implican reducción de costos a los usuarios (intermedios y finales) están por llegar.

Pero la reforma Constitucional ya no da para más (lo sabíamos desde un principio) y por ello la importancia de las leyes secundarias. Y en esas estamos.

…Pero que se iba a alterar

Solía decir el mariscal alemán Otton Von Bismarck que “con las leyes pasa como con las salchichas, es mejor no ver como se hacen”. Y tuvo mucha razón. Cualquier ley por más noble que parezca transita por una etapa de negociaciones en la cual se suele cruzar con frecuencia algunas líneas democráticas básicas. La de telecomunicaciones no es la excepción. Y esto no debe sorprendernos pues así es la política desde que fue inventada y lo que la diferencia es precisamente la solidez institucional de tales líneas democráticas.

Protesta Internet

Foto: phylevn

Pero la línea que jamás debe cruzarse es la de transparencia, un principio que México adoptó tarde (luego del 2000) pero que en el proceso reformador en el que ahora estamos más o menos ha sido respetada aunque no siempre de manera voluntaria, sino forzada pues los políticos no son ángeles (ni nadie).

Y en este entorno tenemos que EPN presentó en marzo su iniciativa de ley al Congreso. Entonces muchos actores levantaron cejas en algunos aspectos de la misma y cuando terminaron de analizarla hubo desilusión y otros tantos protestaron días atrás de manera virtual y en las calles. Más protestas están programadas para estos días. La razón es por la ambigüedad y poca protección en que deja la iniciativa de EPN (artículos 145, 190 y 197) a la Internet respecto al Estado. Para todos estos actores EPN se había convertido en un símil al presidente de Turquía, quien bloqueó servicios importantes de Internet como Twitter y YouTube.

Tal movilización obligó al gobierno federal y al PRI a anunciar pública pero tardíamente que su iniciativa no buscaba limitar al Internet sino todo lo contrario. Añadieron que seguirían negociando con otros actores para perfeccionarla lo cual ha venido sucediendo desde un inicio, lo que nos lleva al principio citado de la transparencia, dándose ésta obligadamente por un mejor balance del poder político poseído por actores partidistas, privados y sociales (incluidos los que marcharon por las calles).

El problema entonces ya no radica en que las cosas se hacen completamente en lo “oscurito” (aunque queda mucho por mejorarse) y que el proceso legislativo de las leyes secundarias dejaría de gozar de la armonía vivida en la reforma constitucional. El problema ahora radica en la valentía de los legisladores y partidos para romper uno de los estatus quo más nocivos que posee este país.

Algunos dirán que no se trata de valentía sino de dinero y corrupción. Pensar en esto último es lo más natural pues un buen número de legisladores tiene claros nexos con las empresas de telecomunicaciones. Pero estos no son mayoría y por sí mismos no pueden aprobar una reforma a leyes secundarias de estas magnitudes.

Comisión Senado

Foto: Senado de la República, México

De aquí que mi tesis se enfoca en la valentía política. Y si la mayoría de legisladores que no tiene nexos directos con tales empresas deciden actuar tal como lo hizo el Senado frente a las protestas por la supuesta limitación del Internet, es decir, dejando fuera (por ahora) la reforma a esta importantísima herramienta de comunicación y que se está actualizando en varios países como en EE.UU. o Brasil, entonces no esperemos buenos resultados finales.

¿Cómo terminará?

Esta es la gran pregunta luego de un par de semanas desastrosas para las leyes de Telecomunicaciones. Con actitudes dudosas del gobierno federal y un frustrado PRI que ve como estas importantes leyes y muchas otras más no pueden concretarse, sufriendo lo que sufrió el PAN en los dos sexenios anteriores.

Con un PAN en extremo dividido y que ha afectado a todas las leyes adicionales a las de telecomunicaciones (competencia económica, energética, político-electoral, IFAI) y por lo tanto al país. Un PRD descolorido por su debilidad interna. Unas empresas de telecomunicaciones frustradas por seguir en la incertidumbre al igual que el IFT y unos usuarios padeciendo servicios caros y de calidad media.

Y así seguirán todos los actores involucrados al menos hasta junio, cuando se planea procesar todo lo relativo a la materia según los mismos partidos políticos. Al cabo el país puede esperar.

Imagen | Jorge Morales

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