Nintendo Switch Sports Resort llega a poco más de un año del lanzamiento de Nintendo Switch 2 con una de las apuestas más seguras de la compañía: los deportes con controles de movimiento. Es una fórmula que alcanzó su mayor popularidad con Wii Sports, uno de los juegos más vendidos de la historia, y que consiguió algo que pocas propuestas logran: reunir frente a una consola a personas que normalmente no juegan videojuegos.
Esa es también la principal virtud de esta nueva entrega. Sus 12 disciplinas están diseñadas para que cualquiera pueda tomar un Joy-Con y empezar a jugar sin demasiadas explicaciones. La precisión no siempre es la mejor, hay actividades que pierden atractivo después de unas cuantas partidas y algunas novedades podrían tener más profundidad. Pero Nintendo Switch Sports Resort entiende que su objetivo no es simular cada deporte a la perfección, sino convertirlo en una actividad divertida para compartir.
La propuesta recupera disciplinas conocidas, añade formas de aprovechar los Joy-Con 2 y devuelve a la isla Wuhu un papel importante. El resultado es una evolución de la fórmula que funciona mejor cuando se juega en compañía, aunque también ofrece suficientes actividades y desafíos para regresar a la consola cuando no hay nadie más disponible.
Doce deportes, pero no todos juegan en la misma liga
La colección reúne 12 disciplinas, desde los clásicos bolos y tenis hasta el básquetbol y la guerra de pulgares. La variedad es suficiente para encontrar algo que guste a distintos tipos de jugadores, aunque también deja claro que no todas las actividades tienen la misma profundidad ni aprovechan igual de bien los controles de movimiento.
Los bolos vuelven a ser uno de los grandes protagonistas. Basta con llevar el brazo hacia atrás y después hacia adelante para lanzar la bola, mientras que el giro de la muñeca permite añadir efecto. Las físicas funcionan muy bien y hacen que cada lanzamiento resulte satisfactorio. El desafío de los 100 bolos añade una variante que exige más destreza, pero la actividad básica ya tiene todo lo necesario para animar una competencia entre amigos.
El tiro con arco fue una de nuestras mayores sorpresas. Utilizamos los dos Joy-Con para apuntar y simular que estiramos la cuerda, mientras que el juego nos ayuda con señales sonoras y visuales para calcular el momento del disparo. La distancia y el viento también influyen en la trayectoria. Es una de las disciplinas que mejor aprovechan los controles de movimiento, con una respuesta convincente que hace que cada acierto se sienta satisfactorio.
El golf también demuestra que una actividad más pausada puede mantener el interés. Hay que calcular la fuerza del golpe, considerar la dirección del viento y tener en cuenta la inclinación del terreno. Conforme avanzamos por los hoyos, la dificultad aumenta y obliga a prestar atención a cada lanzamiento. Es una de las mejores opciones del paquete porque combina reglas fáciles de entender con decisiones que requieren algo más de estrategia.
En el otro extremo están deportes como el tenis y el boxeo, donde la precisión no siempre responde a nuestras expectativas. En el tenis debemos calcular el momento del golpe y orientar la muñeca para cambiar la dirección de la pelota, hacer efectos, globos o dejaditas. La idea es sencilla, pero algunos movimientos no se registran como esperamos. El boxeo tiene más profundidad de la que imaginábamos: podemos defendernos, esquivar inclinando los controles y aprovechar el momento preciso para contraatacar. Sin embargo, esa variedad pierde parte de su valor cuando el reconocimiento de los movimientos no resulta consistente.
El tenis de mesa apuesta por encuentros rápidos e intensos, en los que importa tanto el momento del golpe como la orientación de la pala. Es una disciplina que exige atención constante y que puede dar lugar a partidas muy disputadas. El voleibol también funciona bien al reproducir saques, recepciones, colocaciones y remates, aunque su ritmo depende de que los movimientos se registren correctamente. Ambos deportes resultan intuitivos, pero no siempre ofrecen el mismo nivel de control.
El básquetbol es uno de los casos en los que la idea no termina de convencernos. Los partidos de dos contra dos permiten botar el balón, pasar y encestar, pero el conjunto se vuelve repetitivo y pierde atractivo después de varias partidas. El concurso de triples funciona mejor: reproduce el movimiento de lanzamiento y las físicas del balón hacen que cada intento resulte satisfactorio, aunque el control tampoco siempre es perfecto.
La guerra de pulgares, por su parte, es una de las ideas más originales. Inclinamos el Joy-Con para mover la mano y presionamos el botón en el momento adecuado para atrapar el pulgar del rival. También podemos cargar un ataque manteniendo presionado el botón, aunque eso nos expone a que el contrincante se adelante. Es una propuesta sencilla, de partidas cortas, pero tiene suficiente encanto para animar una reunión.
En conjunto, la variedad funciona mejor como una invitación a probar diferentes actividades que como una colección de deportes con la misma profundidad. Algunas, como los bolos, el golf y el tiro con arco, pueden mantenernos jugando durante más tiempo; otras funcionan mejor como una alternativa ocasional. También se echan de menos disciplinas de entregas anteriores, como el béisbol, que habrían ampliado las posibilidades.
Un acierto importante es que la mayoría de los deportes se puede jugar con los Joy-Con de la primera Nintendo Switch. Esto permite aprovechar controles que muchos jugadores ya tienen en casa y facilita organizar partidas con amigos o familiares. El skate es la excepción más destacada, porque utiliza el modo ratón de los Joy-Con 2.
La isla Wuhu y el skate son las novedades más interesantes
La isla Wuhu vuelve a ser una de las protagonistas, recuperando una de las señas de identidad de Wii Sports Resort. En esta ocasión podemos recorrerla mediante tres actividades: una avioneta, una moto acuática y una patineta. Cada una tiene sus propias reglas y objetivos, desde atravesar puntos concretos y tomar fotografías hasta desplazarnos por el agua o realizar trucos.
La avioneta permite explorar el entorno desde el aire, mientras que la moto acuática propone recorrer el agua con los Joy-Con en horizontal, como si sujetáramos el manillar. El skate es la actividad que más nos convenció, tanto por su propuesta como por la manera en que aprovecha el nuevo hardware.
Gracias al modo ratón de los Joy-Con 2, podemos deslizar el control sobre una superficie plana para simular el movimiento del pie sobre la patineta. Para girar basta con inclinarlo suavemente. Es una implementación intuitiva y convincente de una función que distingue a Nintendo Switch 2, y una de las mejores demostraciones de cómo una característica técnica puede convertirse en una mecánica fácil de entender.
Eso no significa que las tres actividades tengan la profundidad de un juego dedicado exclusivamente a ellas. Funcionan como formas alternativas de recorrer Wuhu y descubrir sus puntos de interés, más que como aventuras independientes. Su valor está en dar variedad al conjunto y ofrecer algo distinto a los deportes tradicionales.
La exploración también tiene recompensas. Podemos conseguir fotografías, completar objetivos y obtener puntos para desbloquear ropa, accesorios y otros elementos cosméticos. La tienda de objetos recibe nuevas colecciones, por lo que hay motivos para regresar y personalizar nuestro avatar. Durante nuestras pruebas, por ejemplo, encontramos artículos relacionados con Halloween.
Hay motivos para regresar, aunque jugar acompañado sigue siendo lo mejor
Aunque Nintendo Switch Sports Resort luce su mejor cara cuando compartimos los controles, el contenido para un jugador tiene más peso que el de una simple colección de minijuegos. Island Crown permite enfrentarnos a campeones y rivales cada vez más exigentes en nueve deportes, mientras que la Liga Pro ofrece partidas en línea y la posibilidad de ascender en las clasificaciones.
Estas opciones aportan objetivos concretos para quienes quieren mejorar su desempeño o seguir jugando cuando no tienen compañía. Sin embargo, no cambian la esencia de la experiencia: los controles de movimiento y las particularidades de cada deporte siguen marcando el ritmo de las partidas. La progresión, los desafíos y los objetos desbloqueables también ayudan a mantener el interés, aunque su importancia dependerá de cuánto nos atraiga coleccionar elementos cosméticos o mejorar nuestras marcas.
La diferencia está en que ahora hay más razones para regresar después de probar todas las disciplinas. Aun así, no confundiría cantidad de contenido con profundidad. Los modos adicionales complementan la propuesta, pero no transforman las actividades menos convincentes en deportes especialmente completos.
Un juego que entiende muy bien a su público
Técnicamente, Nintendo Switch Sports Resort cumple con lo que propone. Sus gráficos son sencillos, coloridos y amigables, con escenarios fáciles de leer y personajes que encajan con el tono desenfadado de la experiencia. Durante nuestras pruebas, el juego mantuvo un rendimiento fluido, sin caídas de cuadros que afectaran las partidas. La música acompaña con melodías alegres y deja espacio para la concentración cuando una actividad lo requiere.
El problema no está en la presentación, sino en la respuesta desigual de algunos controles. En una propuesta basada en imitar movimientos, la precisión importa: si el juego no reconoce una acción, la diversión puede convertirse en frustración. Sin embargo, esa limitación no afecta a todas las disciplinas por igual, y los bolos, el tiro con arco y el golf demuestran que la fórmula sigue funcionando cuando los movimientos se sienten naturales.
También hay que reconocer que no todas las actividades necesitan la misma exigencia. Una partida casual de tenis o una competencia de guerra de pulgares puede ser divertida sin que cada movimiento se registre con exactitud milimétrica. La clave está en que los fallos no se acumulen hasta romper el ritmo, especialmente cuando juegan personas que no están acostumbradas a los videojuegos.
Nos gustaría que Nintendo ampliara la oferta con nuevas disciplinas mediante actualizaciones. Hay deportes que podrían aprovechar muy bien los controles de movimiento y ayudarían a compensar las actividades que se sienten menos completas. La variedad actual es suficiente para empezar, pero algunas propuestas pierden interés más rápido que otras.
Al final, Nintendo Switch Sports Resort entiende perfectamente para quién está hecho. No pretende ser un simulador deportivo ni una experiencia competitiva en la que cada movimiento tenga una respuesta milimétrica. Su objetivo es reunir a personas de distintas edades y niveles de experiencia frente a la consola, con reglas fáciles de entender y actividades que invitan a jugar una partida más.
Es una evolución importante de la fórmula, con novedades que aprovechan bien los Joy-Con 2 y más contenido para jugar en solitario, aunque la precisión desigual y la profundidad de algunas disciplinas impiden que todo funcione igual de bien. Si buscamos un juego para competir seriamente con amigos, quizá haya opciones más adecuadas. Pero si queremos organizar una reunión, compartir los controles y divertirnos con personas que normalmente no juegan videojuegos, Nintendo Switch Sports Resort tiene muy claro lo que debe hacer y, la mayor parte del tiempo, lo consigue.
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