En CDMX crece la presión para endurecer las medidas contra ciclistas que rompen el Reglamento de Tránsito. Hoy la acción más común queda en una simple llamada de atención verbal. Autoridades no aplican multas ni sanciones específicas, y eso deja las normas sin peso real en calles donde la convivencia ya está al límite.
El reglamento actual no contempla castigos para esas faltas, así que tampoco existe registro formal. Sin datos, la autoridad no puede dimensionar cuántas veces se repiten conductas de riesgo. Aun así, la invasión de carriles y el uso de banquetas aparece de forma recurrente en la mayoría de puntos críticos de la ciudad.
Paseo Dominical Muévete en Bici en CDMX.
Isaac Deneb Castañeda, vocal ejecutivo de la Alianza Nacional para la Seguridad Vial, señala para La Jornada áreas claras de mejora. La norma prohíbe el paso de bicicletas por carriles centrales o vías rápidas, pero esa prohibición no deriva en consecuencias concretas. En la práctica, la regla existe solo en papel.
El ejemplo se ve en vías rápidas como Calzada de Tlalpan, Eje Central Lázaro Cárdenas y Viaducto. En esos corredores, ciclistas entran a zonas prohibidas con el argumento de ahorrar tiempo. Esa conducta ocurre incluso cuando no hay tráfico vehicular que lo explique.
Rodada de ciclistas en CDMX.
La misma lógica se traslada a zonas peatonales. Las Bicicletas quedan sobre espacios de paso y obligan a peatones a esquivarlas. También hay casos de circulación por banquetas a velocidad alta, sin duda un riesgo directo para personas que caminan o salen de comercios.
En el Centro Histórico aparece otro patrón. Algunas bicicletas transportan a más de una persona, con acompañante de pie en la parte trasera. Les faltan cascos o rodilleras, y el reglamento no marca esos elementos como obligatorios, pese al riesgo que implica esa forma de traslado.
Ciclistas en CDMX.
Cuando la palabra no es suficiente
Para Castañeda, la amonestación verbal tiene un impacto mínimo en esa población. Por eso plantea medidas prácticas. Propone infraestructura física con señalización clara en accesos donde la circulación queda prohibida, con avisos visibles que no dependan de interpretación.
Otra pieza clave sería la capacitación de elementos de la Subsecretaría de Tránsito. La meta apuntaría a que la autoridad tenga una intervención consistente, con criterios iguales en cada punto conflictivo. También sugiere acciones similares a operativos tipo alcoholímetro para retirar ciclistas de zonas prohibidas.
Multas para ciclistas en CDMX.
El plan también exigiría la coordinación entre dependencias. Las Secretarías de Movilidad y de Seguridad Ciudadana deberían comunicar las reglas con mayor claridad para que más personas se enteren. También hace falta un registro con medición de porcentajes de ocupación indebida, con apoyo tecnológico de la SSC por medio de radares y cerca de 200,000 cámaras.
Además, falta algo muy importante, una figura jurídica que tipifique casos donde los ciclistas causen accidentes tras usar una vía prohibida, ya que hoy ese agravante no aparece en el reglamento.
Foto de portada | Instituto del Deporte de la Ciudad de México
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