¿Qué tendría que ceder un trabajador para conservar su empleo? Para el Consejo Nacional de Organismos Empresariales (COE), una de las respuestas es un día de descanso al mes. La agrupación propuso un esquema rotativo para los obreros de Volkswagen Puebla como una salida ante la crisis que ya provocó el recorte de 786 bases laborales.
La propuesta forma parte de un plan que el organismo llama “solidaridad sindical”. La idea es sencilla en el papel: cada trabajador dejaría de acudir un día al mes a las líneas de producción, con un esquema que permitiría repartir esos días entre la plantilla y reducir la necesidad de eliminar puestos. El COE considera que esta medida podría preservar los empleos sin cargar todo el ajuste sobre una parte de los trabajadores.
Fábrica de Volkswagen en Puebla, México.
El planteamiento llega en un momento complicado para la planta poblana. El recorte de 786 bases ya puso sobre la mesa el tamaño del problema que enfrenta Volkswagen, pero el COE propone atenderlo desde varios frentes. Uno de ellos consiste en reducir todavía más el Impuesto Sobre Nómina (ISN) que paga la armadora, con la intención de disminuir su carga operativa y favorecer la permanencia del personal.
Ahí aparece una primera contradicción. Puebla ya tiene desde 2012 un esquema de apoyo fiscal para Volkswagen mediante el cual el gobierno estatal le reintegra cada mes 2.5% del ISN, de acuerdo con la plantilla de trabajadores que tributan en la entidad. El COE plantea ampliar ese beneficio, aunque la información disponible no permite establecer cuánto empleo adicional conservaría una medida de este tipo ni si modificaría las decisiones productivas de la compañía.
Otra de las propuestas consiste en ayudar a Volkswagen a encontrar mercados alternos para sus vehículos de exportación y, con ello, recuperar puestos de trabajo. El problema es que la principal salida para la producción de la planta ya tiene nombre y destino: Estados Unidos. Alrededor de 70% de los vehículos producidos por Volkswagen en México se dirige a ese mercado, por lo que cualquier estrategia para recuperar volumen depende en buena medida de lo que ocurra con las exportaciones hacia ese país.
El paquete del COE también contempla programas de capacitación para que los trabajadores.
Grupo Volkswagen ya aprobó un plan de reestructuración
Los aranceles de 25% sobre los vehículos enviados desde México a Estados Unidos complican todavía más esa posibilidad. Por eso, buscar nuevos mercados puede sonar como una respuesta directa al problema, pero no necesariamente ataca el factor que más pesa sobre el volumen de producción de Volkswagen. Si el mercado estadounidense pierde atractivo para la armadora, abrir otros destinos tendría que compensar una proporción considerable de esa demanda.
El paquete del COE también contempla programas de capacitación para que los trabajadores adquieran nuevas herramientas y amplíen sus oportunidades laborales. A eso suma una propuesta particularmente ligada al escenario de Puebla: reubicar a los obreros despedidos en Olinia. El proyecto de vehículos eléctricos impulsado por el gobierno todavía no tiene una fecha exacta para el inicio del ensamblado, así que por ahora esa alternativa depende de un proyecto cuyo calendario aún no está definido.
Hay otro elemento que queda fuera de las propuestas del organismo empresarial. Grupo Volkswagen ya aprobó un plan de reestructuración que contempla la eliminación de 50,000 empleos a nivel mundial. Eso coloca el problema de Puebla dentro de una decisión mucho más amplia que una reducción temporal de jornadas, un incentivo fiscal estatal o la búsqueda de mercados alternos. Incluso si el esquema de un día de descanso al mes evitara algunos recortes en la planta, no garantiza por sí mismo que las decisiones globales de la compañía cambien.
Un ajuste que puede tener causas mucho más grandes.
El punto central, entonces, no es únicamente cuántos días puede dejar de trabajar un obrero para conservar su plaza. También está la pregunta de cuánto tiempo puede sostenerse una medida así si la producción continúa bajo presión. El COE plantea repartir el costo laboral entre los trabajadores, reducir impuestos y buscar nuevos destinos para los vehículos; Volkswagen, mientras tanto, forma parte de un grupo que ya decidió reducir su plantilla mundial. En Puebla, la discusión sobre los 786 puestos recortados apenas muestra una parte de un ajuste que puede tener causas mucho más grandes que las que se pueden resolver con un día de descanso al mes.
Imagen de portada | Volkswagen México
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