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La clave del caso Huawei podría no estar en la seguridad nacional, sino en la guerra comercial con China
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La clave del caso Huawei podría no estar en la seguridad nacional, sino en la guerra comercial con China

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Google, Panasonic, la 'SD Association', la Wi-Fi Alliance, ARM, Intel, Qualcomm, Broadcom, Vodafone, y la lista sigue. Estas son solo algunas de las empresas que de una u otra forma han rechazado a Huawei luego del veto comercial impuesto en Estados Unidos hacia la empresa china, con supuestas motivaciones de seguridad nacional.

La firma ha sido declara como "peligrosa" para la seguridad de Estados Unidos, por potencialmente estar siendo utilizada por el gobierno chino para hacer espionaje en territorio norteamericano. "Huawei es algo muy peligroso" ha dicho el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Otros más se han unido, como el senador Tom Cotton que incluso asegura que las empresas de telecomunicaciones chinas son en realidad un brazo del Partido Comunista Chino.

A menos de una semana sin embargo de que por decreto presidencial se haya añadido al empresa a la lista negra comercial, ahora Trump ha dicho que es posible continuar trabajando con la empresa si se alcanza un acuerdo comercial con Beijing. "Puedo imaginar la posibilidad de que Huawei se incluya de alguna forma como parte de un acuerdo" dijo.

Quizás en el caso Huawei no todo es sobre seguridad nacional.

La colosal guerra comercial

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Esta no es la primera vez que Trump vaticina con hablar del tema Huawei dentro de las conversaciones para mitigar la guerra comercial. En diciembre pasado en entrevista con Reuters ya decía que podría intervenir en el caso del arresto de la CFO de Huaweo, Meng Wanzhou, si el asunto podría utilizarse con fines de seguridad nacional, o bien, para cerrar un acuerdo con China respecto a las crecientes tensiones producto de nuevos aranceles impuestos desde 2018.

"Las guerras comerciales son fáciles de ganar" tuiteó en algún momento Donald Trump. El mensaje era un augurio de lo que estaba por venir; lo que comenzó como aranceles a importaciones de acero y aluminio, se convirtió en un frente absoluto contra China, cuando se gravaron productos con valor de entre 50 y 60 mil millones de dólares que provenían del país oriental.

Los aranceles anunciados en marzo de 2018 además se acompañaron de acusaciones directas a China por robo de propiedad intelectual, con el fin de favorecer deliberadamente a los productos nacionales. Dicho de otra forma, China estaría utilizando patentes registradas en Estados Unidos para fomentar su creación y manufactura con empresas locales.

En 2018 el déficit comercial de Estados Unidos frente a China era de 419 mil millones de dólares. El déficit es la diferencia entre la cantidad que Estados Unidos importa y los que exporta

El señalamiento desde luego no cayó bien Beijing, en donde además de desestimar la acusación se iniciaron las primeras represalias: 128 productos recibían nuevas tarifas para importarse de Estados Unidos, entre ellos aeronaves, aluminio y autos. Hasta el momento el término "guerra comercial" era evitado formalmente por Estados Unidos, pero al llegar junio el enfrentamiento terminó por explotar.

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China es ya la segunda potencia mundial y podría convertirse en la primera para 2030. Su ascenso es como nada más que se haya visto en la historia del planeta

La tecnología fue el primer rehén: Estados Unidos impuso aranceles por 25% a 50 mil millones de dólares en productos tecnológicos provenientes de China. Desde el país oriental se suspendieron las pláticas para evitar más imposiciones comerciales, y acto seguido en Estados Unidos se impusieron 10% adicionales de aranceles a 200 mil millones de dólares provenientes de China.

China acusó a Estados Unidos de iniciar una guerra comercial e hizo un llamado para que los aranceles anunciados no se aplicarán. Resultó inútil. A mediados del 2018 entraron en vigor los primeros aranceles a 34 de los 50 mil millones de productos de tecnología que se gravarían, y entonces China contestó con aranceles de un 10% al mismo valor de productos provenientes de Estados Unidos.

El valor de una guerra comercial, según Trump

Una guerra comercial es un intercambio de imposiciones económicas, que afectan directamente a otro país con el que se tiene un intercambio de productos. A través de aranceles, o de fijar cuotas máximas de importación de productos, el libre mercado se ve afectado y los consumidores se ven obligados a pagar más por el mismo precio, según Simon Lester del Center for Trade Policy Studies.

Pero Donald Trump ha dicho en repetidas ocasiones que los nuevos aranceles provocarán que las empresas se vean obligadas a dejar de trabajar con China para luego manufacturar sus productos en otros países que no tienen aranceles de exportación a Estados Unidos.

Con esa lógica como piedra angular, no es de sorprender que el "ojo por ojo" continuara: Estados Unidos hizo efectivo el resto de aranceles anunciados para septiembre de 2018, e incluso amenazó con subir las tarifas de un 10% a un 25% para finales del año. China le siguió casi inmediatamente con la imposición de otro 10% de aranceles a 60 mil millones de dólares provenientes de Estados Unidos.

Ante el potencial desastre que sería aplicar tarifas arancelarias del 25% a un total de 250 mil millones de dólares, (casi la mitad de lo que Estados Unidos recibe de China) en diciembre del 2018 Donald Trump y su contraparte en China, Xi Jinping alcanzaron un acuerdo por medio de la G20: ninguno de los dos países establecería nuevos aranceles por 90 días, en lo que sería un lapso de tiempo de paz para iniciar conversaciones y alcanzar un convenio comercial.

Rsxzrrqisgdad3aks1tk8ahgqnw4ieyz Xi Jinping, presidente de China.

En las conversaciones, todo ocurrió de la peor forma posible. No solo no se llegó a una resolución, sino que el incremento de aranceles, suspendido hasta el momento, fue confirmado a inicios de mayo que será efectivo y entrará en vigor el 1 de junio, es decir, el próximo viernes.

A modo de respuesta directa, China elevará los aranceles correspondientes también y aplicará un 25% extra productos por valor de 60 mil millones de dólares que se importan desde Estados Unidos. Así, la guerra comercial llegará a todo un nuevo nivel en tan solo unos días.

Este último aumento de aranceles por parte de China ha sido particularmente mal recibido en Estados Unidos. Dado que el calzado es uno de los principales afectados, empresas norteamericanas como Adidas, Nike y Dr Mertens están ejerciendo presión para que Donald Trump se retracte, pues tenis, zapatillas y calzado de todo tipo enfrentará un incremento casi inmediato.

Según Trump, con los aranceles impuestos el consumidor se ve obligado a optar por un producto local, incentivando la economía nacional. Especialistas de todo el mundo dicen que los impactos negativos son inevitables a mediano y largo plazo.

Ahora Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles a todas las importaciones que hacen desde China.

El caso Huawei

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Los aranceles impuestos a componentes tecnológicos ha provocado una caída financiera para empresas como Qualcomm, Nvidia, Broadcom y Micron. El índice Philadelphia Semiconductor es la forma de medir la capitalización del rubro de compañías que están en el negocio de chipsets y ha caído en un 16% desde mayo de acuerdo a The New York Times.

China se encarga de la venta y compra de un 35% de semiconductores de todo el globo, en donde Huawei juega una pieza estratégica pues compra 11 mil millones de componentes provenientes de Estados Unidos anualmente. Su abastecimiento ha sido cortado de tajo con el decreto presidencial por el que empresas como ARM y Google le han dado la espalda, y en la lista se incluyen desde luego empresas fabricantes de chips.

Al importante papel comercial de Huawei en la compra de componentes tecnológicos, habría que sumarle que la empresa se ha visto relacionada en temas de seguridad nacional dentro y fuera de Estados Unidos, aunque no se le han fincado responsabilidades absolutas ni expuesto evidencias contundentes que demuestren su intervención en escándalos de espionaje.

En enero de 2019 el periódico Le Monde reportó que equipos y redes que fueron proveídas por Huawei a la Unión Africana habrían sido el motivo por el que la organización sufrió un ataque cibernético. La acusación fue tachada de absurda por el embajador de China Kuang Weilin y desestimada por la propia Huawei al decir que si bien equipos fueron donados, en ningún momento se tenía acceso a lo compartido en redes dentro del edificio diplomático.

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Apenas dos meses antes, en diciembre de 2018, Estados Unidos dijo que inteligencia china podría estar detrás de un ciberataque a la cadena de hoteles Marriot. A ello hay que agregar que la CIA dice haber encontrado evidencia sobre que el Ejército de Liberación Popular en China ha financiado las operaciones de Huawei, según The Times.

Y aunque según Steve Bannon, asesor estratégico de la Casa Blanca, ha dicho que limitar las actividades de Huawei es mucho más importante que la guerra comercial, ha sido Donald Trump el que ha abierto la puerta a apaciguar las acciones contra la tecnológica, a cambio de un acuerdo conveniente en la próxima reunión del G20.

La cumbre G20 es la reunión anual de las potencias económicas y políticas más poderosas del globo, mismo evento en el que el año pasado China y Estados Unidos no resolvieron sus diferencias y como resultado se agudizó el intercambio de aranceles.

Así, la próxima G20 a realizarse el 28 y 29 de junio en Osaka, Japón, podría ser sede simultánea para determinar el destino del conflicto comercial, parteaguas para las relaciones entre ambos países, hoja de ruta para el actuar de Huawei y hasta punto de quiebre para los negocios del sector tecnológico.

Imágenes | Supchina, Medium.

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