Sentirse resiliente no siempre significa sentirse preparado. Esa es una de las principales conclusiones del estudio Confident Pathways, realizado por MetLife en México, Estados Unidos, Reino Unido y Japón, el cual encontró que los mexicanos mantienen una percepción positiva sobre su capacidad para afrontar los desafíos, pero esa seguridad disminuye de forma importante cuando el escenario implica recuperarse de un problema económico.
De acuerdo con la investigación, cerca de seis de cada diez adultos en México se consideran resilientes. Sin embargo, menos de dos de cada diez creen que serían capaces de recuperarse después de un problema financiero, una diferencia que refleja la distancia entre la percepción personal y la confianza para enfrentar situaciones reales.
El informe forma parte de un estudio aplicado a 4,000 adultos en cuatro países entre abril y mayo de 2026, con el objetivo de analizar cómo las personas construyen la confianza y qué factores influyen en su capacidad para recuperarse de los contratiempos.
La confianza no depende únicamente del dinero
Uno de los hallazgos del estudio es que la preparación pesa más que el optimismo. MetLife encontró que las personas que elaboran presupuestos, ahorran de forma constante, cuentan con un fondo de emergencia, aportan para su retiro o tienen algún tipo de seguro presentan una confianza considerablemente mayor para afrontar una crisis.
De hecho, quienes combinan resiliencia con hábitos de preparación financiera tienen hasta 20 veces más probabilidades de sentirse capaces de recuperarse de un imprevisto que quienes no cuentan con estas herramientas. Aun así, el propio estudio advierte que adquirir buenos hábitos financieros no garantiza por sí solo esa sensación de seguridad. La investigación concluye que las redes de apoyo, el sentido de pertenencia y la comunidad también juegan un papel importante para afrontar momentos de incertidumbre.
Las cifras del INEGI muestran un panorama similar
Los resultados también coinciden con algunos indicadores oficiales sobre inclusión financiera en México. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 señala que 66.4% de la población adulta reportó haber ahorrado durante el último año, mientras que una tercera parte todavía no cuenta con ningún tipo de ahorro. Asimismo, el acceso a mecanismos de protección, como los seguros o las cuentas para el retiro, continúa siendo limitado.
Por su parte, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 muestra que el ingreso promedio de los hogares aumentó respecto a la edición anterior. Sin embargo, el crecimiento en los ingresos no necesariamente implica que las familias se sientan preparadas para enfrentar gastos inesperados o periodos de incertidumbre económica.
México destaca por su optimismo, pero no por su confianza
Aunque el estudio identifica la misma tendencia en los cuatro países analizados, México sobresale por registrar uno de los niveles más altos de resiliencia percibida. Aun así, ese optimismo no se traduce en confianza cuando las personas imaginan enfrentar un despido, una emergencia médica o cualquier otro imprevisto que afecte directamente sus finanzas.
MetLife sostiene que reducir esa brecha requiere algo más que ingresos. La investigación concluye que fortalecer hábitos como el ahorro, la planeación financiera y la construcción de redes de apoyo puede incrementar la capacidad de recuperación frente a escenarios adversos, además de mejorar la percepción que las personas tienen sobre su propio futuro.
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