Durante décadas, el origen y la diversidad de los primeros humanos han sido un rompecabezas incompleto. Ahora, uno de los fósiles más famosos y estudiados del mundo vuelve a estar en el centro de las investigaciones: Little Foot, el esqueleto de homínido más completo jamás encontrado y que podría no pertenecer a ninguna especie conocida hasta ahora.
Según un comunicado de la Universidad La Trobe de Australia, un estudio internacional liderado por investigadores de esa institución y de la Universidad de Cambridge ha puesto en duda la clasificación tradicional de Little Foot, descubierto en las cuevas de Sterkfontein, Sudáfrica. Durante años se asumió que este fósil pertenecía al género Australopithecus, un grupo de homínidos bípedos que habitó África hace entre 4,2 y casi 2 millones de años.
Sin embargo, el problema no es el género, sino la especie. Desde su presentación pública en 2017, Little Foot ha sido atribuido ya sea a Australopithecus africanus o a Australopithecus prometheus. El nuevo análisis concluye que no encaja plenamente en ninguna de las dos.
Un análisis anatómico que cambia el panorama
De acuerdo con The Guardian, el equipo encabezado por el paleoantropólogo Jesse Martin encontró diferencias anatómicas clave, especialmente en la base posterior del cráneo, una región que suele cambiar muy lentamente a lo largo de la evolución. Estas diferencias sugieren que Little Foot no solo es distinto de A. africanus, sino también del único fósil atribuido a A. prometheus.
“Creemos que se trata de una especie de ancestro humano anteriormente desconocida”, afirmó Martin, que subrayó que el hallazgo podría representar no solo un nuevo punto en el árbol genealógico humano, sino incluso una rama completa hasta ahora ignorada.
El fósil más completo, la pregunta más grande
Según Science Alert, el esqueleto, conocido formalmente como StW 573, fue excavado durante más de 20 años debido a la dureza de la roca que lo rodeaba. Su nivel de conservación no tiene precedentes en el registro fósil de los homínidos antiguos, lo que hace aún más sorprendente que su identidad siga siendo incierta.
El estudio utilizó escaneos 3D de alta precisión para comparar Little Foot con otros especímenes y revela al menos cinco diferencias anatómicas significativas. Estas discrepancias hacen insostenible su asignación a A. prometheus y refuerzan la idea de que estamos ante algo completamente distinto.
¿Una nueva especie… pero sin nombre?
Según phys.org, los autores del estudio no han propuesto formalmente un nombre para esta posible nueva especie. Consideran que esa decisión corresponde al equipo que dedicó más de dos décadas a la excavación y análisis del fósil, liderado por el paleoantropólogo Ronald Clarke.
Aun así, Little Foot demuestra que la diversidad de los primeros humanos en el sur de África fue mayor de lo que se pensaba. Y, sobre todo, que incluso los fósiles más estudiados todavía pueden cambiar lo que creemos saber sobre nuestros propios orígenes.
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