En 2019, Aaron Paul y Bryan Cranston, protagonistas de la serie Breaking Bad, lanzaron su propia marca de mezcal, llamada Dos Hombres. La bebida se produce en Oaxaca, más específicamente en la comunidad de San Luis del Río, en Tlacolula de Matamoros, de donde también salen otras marcas promovidas por famosos como Contraluz, que tiene entre sus socios al cantante Maluma.
La popularidad que ha alcanzado el mezcal a nivel internacional propulsó su producción. De acuerdo con el Consejo Mexicano Regulador de la Calidad del Mezcal, en 2010 se destiló un millón de litros y en 2024 la cantidad subió a 11 millones. Casi todo se elabora en Oaxaca, el problema es cerca del 75.5% de las exportaciones van a EE.UU. y menos del 30% se queda en el país.
El costo ambiental del boom del mezcal en México
En México hay 159 especies de mezcal del género Agave, de las cuales ocho se encuentran en los bosques y selvas de Oaxaca. El maguey espadín (Agave angustifolia) es el que mayormente se cultiva con fines comerciales y se distribuye en la llamada "región del mezcal", que abarca Sierra Sur, Valles Centrales, Cañada y Mixteca.
Actualmente, la Secretaría de Economía registra más de 700 marcas de mezcal. Sin embargo, su elaboración conlleva un gran costo ambiental. Según Rufino Sandoval-García, ingeniero forestal de la Universidad Tecnológica de los Valles Centrales de Oaxaca, en los últimos 27 años han desaparecido más de 34,953 hectáreas de bosques tropicales secos y de pino encino para cultivar agave, una extensión casi equivalente a la de la ciudad de Querétaro.
De acuerdo con un estudio dirigido por Sandoval-García, las plantaciones de agave han crecido más de 400% en las últimas tres décadas. El aumento del monocultivo ha sustituido a los bosques y tierras de siembra de cultivos tradicionales, como maíz, frijol y calabaza. Esto ha traído consecuencias como el aumento de las temperaturas (hasta 42 grados centígrados en algunas zonas), cerros desgajados y deslaves en zonas como San Pedro Totolapan, donde los desmontes provocados por el monocultivo hicieron colapsar una vivienda en 2021.
También hay que considerar el excesivo consumo de agua que se requiere para producir esta bebida. De acuerdo con Remedia, un solo litro de mezcal requiere al menos 10 litros de agua y según El Universal, esta industria consume cerca de 50 millones de litros al año. Esto deja residuos ácidos como el bagazo y las vinazas, los cuales son desechados en los ríos sin un adecuado proceso. Cada litro de mezcal deja hasta 17 litros de bagazo y 10 de vinazas. Félix Monterrosa, productor de mezcal CUISH, advierte que el volumen de los desechos en las cuencas ha provocado un gran impacto en los ríos de la región.
Elegir entre la protección del ambiente y el sustento diario
Un artículo reciente de La Jornada expone que, a pesar de que las grandes compañías de bebidas alcohólicas destacan sus compromisos con la sostenibilidad, los contratos con destileras suelen limitarse solo a la compra de mezcal a granel. Para los productores, estos acuerdos (a menudo a través de terceros), rara vez cubren otros costos como las materias primas, salarios de trabajadores y el mantenimiento de las mismas instalaciones.
No obstante, para habitantes de San Luis del Río, el auge del mezcal ha traído nuevas oportunidades de empleo, y es que esta región es una con los niveles de pobreza más altos de todo México. Luis Cruz Velasco, productor que trabaja con marcas como Bruxo, menciona que el mezcal le dado empleo a casi todas las familias del pueblo, que consta de uno 3,000 habitantes.
"Sabemos que afecta, pero tenemos que buscar el sustento y la comida", dice Velasco. Sin embargo, para él las grandes marcas han hecho más por zonas marginadas como la suya que el propio gobierno. Este último, cree, debería otorgar a los agricultores incentivos que les permitan proteger su entorno.
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