"Mirar el celular en la oscuridad es como apuntar una lámpara a los ojos": el oftalmólogo Jorge Pradas explica qué ocurre

¿Usar el celular con la luz apagada está dañando tus ojos? La respuesta es más complicada que un simple sí o no.

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Samantha Guerrero

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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Apagas la luz, te metes a la cama y desbloqueas el celular. La habitación queda completamente oscura y la única fuente de luz termina siendo esa pantalla que tienes frente a la cara; entras a WhatsApp, revisas Instagram, ves un video "rápido" y, cuando vuelves a mirar el reloj, ya pasó media hora. 

Es un hábito bastante común, pero el oftalmólogo Jorge Pradas tiene una advertencia bastante gráfica: mirar el celular en la oscuridad es parecido a apuntar una lámpara directamente hacia los ojos. Según explica a través de El Confidencial, cuando estamos en oscuridad total, la pupila se dilata para captar más luz y, al encender una pantalla, el ojo recibe directamente la luz que emite el dispositivo. 

Pradas advierte además sobre sequedad ocular y un posible daño acumulativo en la retina que podría no dar síntomas inmediatos. La afirmación suena fuerte y precisamente por eso vale la pena ver qué dice realmente la evidencia.

No es solamente que haya una pantalla frente a tus ojos

Nuestros ojos están preparados para adaptarse continuamente a diferentes niveles de iluminación. Cuando estás en un lugar oscuro, la pupila se dilata para dejar entrar más luz. Cuando aumenta la iluminación, ocurre lo contrario.

Por eso una pantalla brillante destaca muchísimo más cuando todo lo demás está oscuro. Piensa en estar acostado con las luces apagadas y el teléfono mostrando un video con el brillo al máximo y la pantalla termina siendo prácticamente toda la luz que tienes enfrente.

La ciencia ha encontrado que esa combinación puede ser especialmente incómoda. Un estudio que comparó la lectura prolongada en un smartphone bajo distintas condiciones encontró más síntomas de fatiga visual al utilizar el teléfono que al leer en papel y mayores problemas de irritación y sequedad cuando la lectura se realizaba en una habitación oscura.

Así que aquí aparece el primer matiz importante: no es que oscuridad más celular equivalgan automáticamente a daño ocular permanente. La cuestión aparece especialmente cuando la exposición es prolongada y se convierte en un hábito repetido.

Un estudio de 2026 encontró algo todavía más concreto

La evidencia más reciente que podemos relacionar con esta historia fue publicada en Contact Lens and Anterior Eye en 2026. Los investigadores hicieron que 30 personas jóvenes leyeran durante 30 minutos en un smartphone bajo cuatro condiciones distintas: habitación iluminada con pantalla brillante, habitación oscura con pantalla oscura, habitación iluminada con pantalla oscura y, finalmente, habitación oscura con pantalla brillante.

Fue precisamente esta última combinación la que mostró los cambios más importantes. Los participantes presentaron mayores alteraciones en la estabilidad de la película lagrimal, más parpadeos incompletos y una mayor sensación subjetiva de fatiga visual frente a la situación en la que utilizaban una pantalla brillante en un ambiente iluminado.

Dicho de una manera más sencilla: pantalla brillante + habitación completamente oscura no parece ser una combinación especialmente amable con tus ojos, y a pesar de que la investigación observó cambios relacionados con fatiga y superficie ocular, no demostró que esa combinación produzca una lesión permanente de la retina.

Y aquí aparece otro detalle: parpadeamos distinto

Parpadear parece una acción completamente automática, pero tiene una función importante. Cada parpadeo ayuda a distribuir la película lagrimal sobre la superficie del ojo y a mantenerla protegida.

Cuando estamos concentrados en una tarea visual, como leer o mirar videos en el celular, nuestra dinámica de parpadeo puede cambiar. Podemos parpadear menos o hacerlo de manera incompleta.

El estudio de 2026 encontró precisamente un aumento progresivo de los parpadeos incompletos durante la lectura con el smartphone. Además, una mayor frecuencia de esos parpadeos se relacionó con una mayor puntuación de fatiga visual.

Y eso puede traducirse en algo mucho más cotidiano que una supuesta lesión irreversible: ojos secos, sensación de arenilla, ardor, irritación, cansancio o visión borrosa temporal. No suena tan espectacular como decir que el celular "está quemando tus ojos", pero es mucho más parecido a lo que los estudios están midiendo.

Luz De Celular

La retina no es la única protagonista

Aquí conviene detenernos un momento porque las pantallas tienen fama de producir prácticamente cualquier problema ocular. Uno de los más repetidos es el de la luz azul.

La luz azul de los dispositivos sí tiene interés científico, pero fatiga visual y daño permanente de retina no son lo mismo. La exposición nocturna a determinadas longitudes de onda puede influir en la producción de melatonina y en el ritmo circadiano. Ese efecto está más relacionado con el sueño y con el momento en el que utilizamos el dispositivo que con una lesión inmediata del ojo.

Por eso mirar el celular de noche tiene al menos dos historias diferentes. Una tiene que ver con cómo se sienten tus ojos después de permanecer mucho tiempo mirando una pantalla. La otra tiene que ver con qué señales luminosas recibe tu organismo justo antes de dormir y conviene no mezclarlas.

La luz azul juega otro partido: el sueño

Nuestro organismo utiliza la luz ambiental como una señal para regular el ritmo circadiano. Durante la noche, la exposición a determinadas longitudes de onda puede afectar procesos relacionados con la melatonina y con la preparación del cuerpo para dormir.

Esto significa que, incluso si no tuvieras ninguna molestia ocular, seguirías teniendo otra razón para no pasar horas con el celular justo antes de acostarte.

No porque la pantalla vaya a provocar necesariamente una lesión ocular, sino porque la luz nocturna puede enviarle a tu organismo una señal distinta de la que esperaba recibir a esa hora. Son problemas relacionados, pero no iguales.

México también aparece en esta investigación

Y aquí tenemos un detalle interesante para México. Investigadores del Departamento de Oftalmología de la Universidad Autónoma de Sinaloa participaron en un estudio que analizó dos estrategias para reducir el impacto de las pantallas de smartphones sobre el ciclo circadiano: los modos nocturnos de los teléfonos y los lentes que filtran luz azul.

El trabajo analizó 64 smartphones y calculó la cantidad de luz que llegaba al ojo bajo distintas configuraciones. El objetivo era comprobar hasta qué punto esas herramientas podían reducir la exposición nocturna a determinadas longitudes de onda.

Esto ayuda a poner el tema en contexto. No estamos hablando solamente de una advertencia que circula en redes sociales, sino de que la relación entre pantallas, luz nocturna, visión y sueño lleva años siendo estudiada, también con participación de investigadores mexicanos.

Entonces, ¿qué tan malo es mirar el celular a oscuras?

La advertencia de Jorge Pradas es contundente: para él, mirar el celular en oscuridad total expone al ojo a una fuente intensa de luz con la pupila dilatada y puede favorecer sequedad y, según su explicación, un daño acumulativo en la retina que no da síntomas inmediatos.

Los estudios disponibles permiten ponerle algunos límites a esa afirmación. Sí encontramos más fatiga visual, alteraciones de la película lagrimal y cambios en el parpadeo cuando se utiliza el smartphone durante periodos prolongados y, en el estudio más reciente, especialmente cuando una pantalla brillante se utiliza en un ambiente oscuro.

Pero eso no permite decir que cada vez que mires el teléfono con la luz apagada estés dañando irreversiblemente la retina. La diferencia está en el tiempo, la intensidad y el hábito.

Celular Oscuridad

Lo más sencillo también es lo más útil

Aquí no hace falta tirar el celular por la ventana. Puedes empezar por algo bastante más sencillo: evitar que la pantalla sea la única fuente de luz de la habitación. Una iluminación ambiental tenue puede reducir el contraste entre la pantalla y el resto del entorno; también puedes bajar el brillo cuando el cuarto está oscuro y mantener el teléfono a una distancia cómoda, en lugar de pegarlo a la cara.

Y si llevas bastante tiempo mirando la pantalla, haz una pausa, parpadea, gira unos segundos a otra distancia, deja descansar los ojos. Parece demasiado simple, pero el objetivo es justamente evitar que una tarea visual prolongada termine pasando factura.

El verdadero problema quizá no sea el celular, sino cómo lo usamos

La comparación de Pradas con una lámpara funciona porque describe muy bien la escena: habitación completamente oscura, una pantalla brillante y nuestros ojos fijando la atención en ella, pero la investigación obliga a poner algunos matices. No tenemos que imaginar que el teléfono se convierte literalmente en una lámpara capaz de destruir la retina.

Lo que sí sabemos es que pasar mucho tiempo mirando una pantalla puede aumentar la fatiga visual, favorecer la sequedad y modificar el parpadeo. Y cuando además la única fuente de luz es una pantalla brillante, algunos estudios encuentran una respuesta ocular menos favorable.

A eso se suma una segunda cuestión distinta: la exposición nocturna a la luz puede afectar al sistema circadiano y al sueño. Así que la próxima vez que apagues la luz y desbloquees el teléfono, quizá no tengas que pensar que acabas de poner en peligro tus ojos.

Pero sí vale la pena hacerte una pregunta bastante sencilla: ¿Realmente necesitas que esa pantalla sea la única fuente de luz de toda la habitación durante la próxima hora? Porque quizá no sea necesario dejar de mirar el celular antes de dormir. Quizá solamente sea buena idea dejar de mirarlo en completa oscuridad.

Imágenes | Pexels

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